Libertad virtual

Hace menos de una década, el ecuatoriano Eduardo Arcos armó un espacio virtual para decir lo que pensaba. Hoy lidera Hipertextual, la red de blogs más visitada de Latinoamérica. Pensamientos de un defensor de la cultura libre
Emilse Pizarro
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21 de abril de 2013  

El idioma corporal no coincide con su centimetraje. Eduardo Arcos no supera el 1,65m de altura, pero mira desde los 3 metros. Tiene facilidad para desacreditar con sólo arquear una ceja y también, digámoslo, para suavizar con una leve carcajada todas las v cortas invertidas que dibujó anteriormente sobre sus ojos. Se ganó la fama de hombre difícil (sus detractores están al día en la Web) por no echar mano al edulcorante para hablar de marcas ni pares. Con 33 años, este ecuatoriano que vivió en Bélgica, México y España es el fundador de Hipertextual, la red de blogs en español que creó en 2005. Entonces escribía él solo. Hoy esos cuadernos de bitácora son una empresa con más de 70 bloggers.

¿A qué le llamás cultura libre y por qué la defendés tanto?

Hay un modelo actual de derechos de autor que se basa en los soportes físicos (papel, discos, en una época casetes, vinilos, revistas y libros). Cuando llegó una tecnología que permitía que el soporte dejara de ser físico (e-books, mp3) y tener así una plataforma que permitiera compartir ese contenido de manera inmediata (Internet), gran parte de las leyes que defienden los derechos de autor quedaron caducas. Lo que hace la cultura libre es aprovechar esta plataforma, estos formatos. Aparecen entonces maneras de distribuir los contenidos de manera libre. No necesariamente es gratis. Después vamos con términos de modelos de negocio, pero lo primero es entender que las leyes de propiedad tal como están escritas ahora no sirven.

Estás en contra de la Ley Sinde (que desde 2011, en España, prohíbe la descarga sin autorización de contenidos protegidos por derechos de autor)...

Criminaliza el enlace; independientemente de si uno lo hace con fines de lucro o no.

¿Un blog no podría existir?

Si en mi blog enlazo a un contenido con copyright y esa persona considera que al enlazarla estoy quebrando la ley, me puede demandar a mí. Aparte, la Ley Sinde acelera el proceso judicial sacando al juez del proceso, sólo participaría en el último momento: la decisión de si yo quiebro o no la ley la toma una comisión cultural definida por el Ministerio de Cultura. Lo cuestionable no es sólo el enlace, parte fundamental de la Web, sino el proceso legal.

Es difícil para los bloggers vivir de un blog. Vos lo hacés. ¿Cómo es el modelo de negocio?

La forma más sencilla de entender cómo Hipertextual hace dinero es pensarlo como una revista. Tiene contenido especializado y publicidad que apela a ese público, funcionamos igual. Tenemos blogs con temas particulares donde somos o queremos ser líderes de opinión y tenemos publicidad que interesa a esa audiencia. El blog queda como un tema de formato, no como filosofía. Es sólo la herramienta con la que publicamos: sencilla, barata de mantener, fácil de implementar, reduce los costos de infraestructura, pero lo importante es el contenido que publicamos. Intentamos tener gente experta en los temas, apasionados, que escriban bien y que poco a poco generen una audiencia en la que sean influyentes.

Pero si un blog tiene anunciantes, ¿condiciona su libertad?

Esa discusión se dio en 2004; es muy importante que lo editorial no tenga contacto con lo comercial. Los que venden publicidad no tienen opinión ni injerencia en los contenidos que publicamos. Los del área de contenidos no tienen idea de nuestra estrategia de publicidad.

¿Pueden levantar la pauta?

Sí, pero al final quienes quedan mal son ellos. Eventualmente entenderán que no porque seamos críticos (otra cosa es atacar por atacar) estamos en contra de esa marca.

Es un lugar para sabiondos que no llegan a medios de comunicación convencionales. Bloggers que ajustician periodistas. ¿Podemos decir que el blog es la venganza de los nerds?

Sí. Así empecé yo; estaba muy interesado en la tecnología, intentaba que me publicaran en una revista algo que escribía (escribía muy mal, eso sí) y me encontré con una herramienta que me dejaba publicar lo que pensaba aun cuando la ortografía no fuera la mejor, pero que sí conectaba con algunas personas.

Internet terminó con la hegemonía del emisor, se acabó lo unidireccional. Ahora hay rebote con comentarios en tiempo real ¿Eso cambiará?

Será siempre así. Lo que va a cambiar es que empezaremos a darle más importancia a la relevancia del contenido emitido. Poco a poco, muchas herramientas que miden blogs ya no ordenan por default, por tiempo, sino por relevancia.

¿Twitter y Facebook son el currículum de hoy? ¿Las empresas chequean los perfiles en sus búsquedas laborales?

Creo que sí, pero más importante es hacerle entender a la gente que tenga cuidado con lo que publica. En México hay mucho debate con las redes sociales, me preguntan qué tanto hay que publicar. La respuesta es: tanto como lo que dejarías fuera de tu casa. Yo no pondría fotos de mi borrachera de ayer en la puerta de casa. Las empresas, de manera oficial o no oficial, van a tender a revisar. El criterio es de cada uno.

¿Tiene sentido imaginar qué hubiese sido de los cacerolazos de Argentina en 2001, de haber existido entonces Twitter?

Han marcado diferencia en las cosas que están pasando. No porque generen más ruido, no porque organicen mejor a la gente y más rápido. Pensemos en los "indignados", de España: fueron 30 personas que sacaron de la Plaza del Sol a las 5 de la mañana y al día siguiente había 8.000 personas protestando por ello. No significa que Twitter sea el canal de protesta, pero sí demuestra que es una buena forma de hacerle saber a la gente, rápido, qué está pasando.

¿Se puede hablar de revoluciones sociales a partir de una herramienta?

No, se debería hablar de simplificación de la comunicación masiva para ayudar a una revolución.

Se publican notas sobre la hiperconectividad, mirada como enfermedad. ¿Es lo mismo que decir que el mundo era adicto a la heladera desde 1930 y pico?

Es exactamente igual. Y podemos acercarlo mucho más, al teléfono. Yo no creo que haya gente adicta al teléfono. Recuerdo que se hablaba de la adicción a la televisión, que seríamos huraños con la luz apagada y mirando la tele; las sociedades se acababan porque no salíamos a la calle. Creo todo lo contrario: tener smartphones lo que hace es que salgamos a la calle, más bien incentiva.

Ser multitasker está bien visto. Sos uno, pero no te gusta

No, porque es simplemente una debilidad, mal enfocada. Me cuesta poner atención porque me aburro rápido; no es una ventaja.

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