Liderazgo compasivo: ponelo en práctica con estos consejos

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20 de enero de 2020  • 12:28

Ser un líder compasivo es mucho más que tener empatía. Enterate cómo lograrlo con los consejos de Ignacio Dominguez Lemoine, Coordinador de AtentaMente Argentina y Coordinador de ABCD business para iniciar ese camino.

Cuando hablamos de compasión nos referimos al deseo de que las personas puedan verse libres del sufrimiento y de las causas del sufrimiento. Esto es muy diferente a la lástima, esa sensación de pena mezclada con superioridad que mira al otro como impedido o limitado, con la que habitualmente solemos asociar la compasión. Pero para esto es muy importante tener en cuenta que hay algo que nos hace a todos iguales y es que todos tenemos el anhelo de ser felices y liberarnos del sufrimiento. Este anhelo innato es el núcleo central de nuestra existencia. Esta mirada nos pone a todos a un mismo nivel, nos iguala, al menos desde esta perspectiva. Esto es la base de la empatía.

Como todos sabemos la vida no es una felicidad permanente, el sufrimiento es inevitable. Ignorar esto sería poco realista. Si el dolor y el sufrimiento no tuvieran causas y solo fueran una característica de nuestras vidas, no tendríamos mucho que hacer, pero la buena noticia es que tanto el dolor como el sufrimiento sí tienen causas sobre las cuales tenemos injerencia y con las cuales podemos trabajar. A diferencia de lo que solemos pensar, aquello que nos hace sufrir no son las circunstancias externas adversas sobre las que no tenemos control, el mundo allá afuera, sino principalmente la manera en la que nos relacionamos con todo lo que ocurre. Esto que parece un frase new age para mí es una de las claves en la búsqueda de la felicidad y el bienestar genuino.

Las adversidades van venir siempre a nuestra vida, pero de nuestra mente depende si las transformamos en sufrimiento o en bienestar. Entonces si el sufrimiento depende de la manera que nuestra mente se vincula con el mundo, y hoy gracias a la neurociencia podemos asegurar que la mente se puede entrenar, esto quiere decir que nuestro anhelo de ser felices y dejar de sufrir es algo que podemos lograr mediante el entrenamiento de nuestra mente.

Es aquí donde el entrenamiento en la compasión juega un rol fundamental en este camino hacia el bienestar genuino. Lo primero que necesitamos saber para poder cultivar la compasión es que ésta es catalizada a través de darnos cuenta del sufrimiento y surge cuando al presenciarlo deseamos hacer algo para aliviarlo. Podrían preguntarse quizás que si de esta manera y al intentar ser compasivos van a sentirse mas tristes y abrumados. Este sería el caso de cultivar solamente la empatía sin el componente de la compasión. De esta manera podríamos experimentar una enorme tristeza que puede llevarnos a la deshumanización y hasta producirnos un burn out en casos extremos como es el de los profesionales de la salud, que se encuentran ante un exposición importante al sufrimiento ajeno.

Al ser testigo del sufrimiento, efectivamente la experiencia inmediata es de tristeza, pero luego la tristeza es reemplazada por el anhelo de ayudar y aliviar el sufrimiento de la persona que lo experimenta. Es entonces que surge la verdadera compasión, y, cuando ésta se hace presente, la tristeza desaparece.

Los beneficios del cultivo de la compasión

Como el mundo parece tan pequeño y abrumador cuando todo existe en referencia a nosotros mismos, atender a otras personas y situaciones que requieren nuestra ayuda puede generar en nosotros un cambio de perspectiva muy liberador y bené­fico en varios aspectos. A nivel individual, la compasión es muy útil para contrarrestar problemas de autoestima y la falta de confianza en nosotros mismos. El entrenamiento de la compasión también puede reducir el estrés.

Hay estudios que sugieren que aquellos que ayudan a otras personas son mas longevos y felices. Cuando atendemos el sufrimiento de los demás, nuestro propio sufrimiento se vuelve insignificante, y de esa manera podemos eliminar la depresión y disminuir las conductas excesivamente auto centradas que tanto nos hacen sufrir. Conforme más compasivos seamos, podremos eliminar de nuestro comportamiento las conductas crueles que en ocasiones tenemos y que provocan que dañemos a otros, de esta manera además construiremos relaciones mas saludables.

La compasión es un tema de reciente importancia en el ámbito institucional a nivel mundial. Jane Dutton, profesara de psicología de la universidad de Michigan, luego de realizar investigaciones sobre el impacto de la compasión en el ámbito laboral asegura que los empleados que experimentan compasión en el trabajo se conciben a sí mismos, a sus compañeros y a la organización en general de manera más positiva, y estadísticamente experimentan un mayor grado de emociones positivas como alegría y regocijo, y mayor compromiso con la organización.

Christina Boedker, docente en la Escuela de Negocios de Australia, lidero estudios en donde se plantea que existe un poderoso nexo de unión entre productividad y lo que se está considerando como "liderazgo compasivo" en las organizaciones. Los resultados de Boedker indican que los factores que más influyen en la productividad de una organización son los que dependen de la habilidad de los líderes para dedicar tiempo a desarrollar y reconocer el trabajo de sus colaboradores, de la capacidad de recibir retroalimentación y aceptar las críticas como oportunidades para aprender, y de fomentar la cooperación entre el equipo de trabajo. Boedker considera que esas competencias, sumadas a la capacidad de entender las motivaciones, esperanzas y dificultades que experimentan sus colaboradores, de valorarlos y de facilitar los mecanismos de apoyo que permitan a éstos dar lo mejor de sí, son las que guardan una mayor correlación con la productividad en las organizaciones.

ENTRENÁ TU COMPASIÓN

  • Primero sentate, chequea tu postura. La espalda derecha y el cuerpo relajado.
  • Toma 3 inhalaciones profundas y al exhalar (por boca) intenta relajarte cada vez mas.
  • Por unos minutos seguí la respiración, de manera tal de centrar tu atención y calmar tu mente.
  • Ahora intenta encontrar esa sensación de amor que surge espontáneamente de tu corazón cuando ves la cara de un pequeño niño sonriéndote, cuando ves a tu mascota recibirte cuando llegas, cuando ves a alguien que aprecias mucho.
  • Ahora con esa sensación de amor que abre tu corazón, imagina una luz blanca que sale de tu pecho y que impregna a la persona frente a ti con ese amor y reflexiona con estas frases:
  • Primero visualizate a vos mismo enfrente tuyo, luego a una persona que quieras mucho, después a alguien neutro del cual no sepas mucho y finalmente alguien que te haya dañado, con quien estés peleado o enojado.
  • Con cada una repite las frases:

. Te deseo que puedas estar libre de daño y peligro.

. Te deseo que puedas estar a salvo, segura y protegida

. Te deseo que puedas estar libre de sufrimiento mental y angustia

. Te deseo que puedas estar libre de dolor físico y sufrimiento

. Te deseo que puedas ser sana y fuerte

. Te deseo que puedas vivir en este mundo feliz, pacífica, alegre y fácilmente.

. Te deseo que puedas puedas ser feliz

Al finalizar descansá unos instantes intentando tomar registro de la sensación de paz y armonía que experimentás.

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