Las listas para empezar el año. Las que nos sirven y las que no

En materia de alimentación, la Argentina ocupa puestos altos en rankings que hablan del sobrepeso infantil; por dónde empezar a cambiarlo
En materia de alimentación, la Argentina ocupa puestos altos en rankings que hablan del sobrepeso infantil; por dónde empezar a cambiarlo Fuente: LA NACION
Narda Lepes
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4 de enero de 2020  

Las listas nos acompañan desde hace siglos; en ellas enumerábamos ganado, granos, deudas y posesiones. Nos ayudaban entonces a poner orden en un mundo caótico, a hacer comprensible lo que nos rodea. Después pudimos describir lo que veíamos enumerando sus características, para así clasificarlo, También hicimos listas de deseos (en cartas de Navidad), objetivos a alcanzar (justo en esta época de año), listas de invitados a cumpleaños, y listas de tareas diarias. En gastronomía, listas de compras, de pedidos, de proveedores, de mise en place, el menú.

Los catálogos, las listas, nos ordenan; hasta los diccionarios son listas. Nos dejan ver con claridad algo. Después vinieron las listas que nos divierten: los 10 mejores, los 25 peores, los 50 elegidos, los 100 imperdibles. Aunque el contenido se haya frivolizado o banalizado, y, por sobre todo, viralizado, solo sigue demostrando que son una herramienta útil que no hay que menospreciar. Hay libros dedicados a las listas; algunos serios, otros, no tanto. Permanecen y a veces incluso es bueno ir a buscar algunas listas olvidadas.

Las listas aspiracionales: de chica me gustaba saber dónde se ubicaba la Argentina en la lista de los países más grandes del mundo (séptimo), cuál era la avenida más ancha del mundo, cuál el mejor jugador de fútbol; ser primero en alguna lista, que la Argentina esté primero en la lista.

Nada que festejar

Hoy volví a alguna de esas listas. Hay avenidas más anchas, seguimos siendo el octavo en territorio, seguimos teniendo al mejor jugador del mundo. Pero me topé con dos primeros lugares: uno mundial y el otro de América.

Tenemos el "privilegio" de ser el país con más consumo de bebidas azucaradas del mundo (sí, ¡más que Estados Unidos!), y somos el primer consumidor de galletitas dulces del continente, con casi 10 kilos por habitante (y si vos no comés galletitas, como yo, pensá que alguien compensa esos 10 kilos anuales por vos y por mí).

Todo esta información la busqué en las las noticias; en el 90% de los casos eran noticias de negocios analizando el crecimiento, las oportunidades y las condiciones favorables. Tambien tenían otra cosa en común las noticias -leí más de 12 de cada una-: hablaban de market share (como se dividen esas ventas, entre cuántas compañías); en ambos casos están concentrados en no más de 3 o 4 empresas.

"Las crackers entran tanto en el almuerzo y la cena como en el desayuno y la merienda." Citando a quienes producen y venden galletitas. Diciéndolo con orgullo, traducido en bono anual.

Los mayores consumidores de ambos rankigns son niños. Con un 9,9% encabezamos la lista de America latina de sobrepeso en menores de 5 años. Sí, los mismos que toman juguito, gaseosa (algunos saltaron rápido a defender el derecho del niño a tomar su bebida azucarada) y comen galletitas todos los días.

No veo nada que festejar. Son listas en las que me gustaría que no figuráramos. El lugar que ocupan hoy las galletitas y bebidas azucaradas en niños pequeños es el que ocupaban la fruta y el agua. Tenemos el cosumo más bajo histórico de frutas. ¡Que alguna vez se tomen medidas serias, de impacto, tanto de educación, regulación, comunicación, etiquetado, y fiscales!

Todas, no una, no media, todas y al mismo tiempo. Porque si no es así vamos a encabezar listas más tristes aún. Las listas son una extensión de nuestra memoria, Y son una herramienta natural para retener aquello que no deseamos o no podemos olvidar.

Las hacemos para no olvidar lo que tenemos que hacer, son a veces instrucciones para realizar acciones y, también, al hacer listas expresamos quiénes somos, qué queremos y a qué aspiramos.

Mi lista personal

En cuanto a productividad, una lista larguísima es inabarcable. Hacer la lista de lo que uno quiere hacer. Del tercero para abajo, descartar y concentrarse en los tres primeros. Después seguir.

Mi lista de este año, reducida al mínimo:

1. Que cambie la definición de alimento en el código, diferenciando entre Comestible apto para consumo humano y Alimento.

2. Que no esté permitido promocionar o dirigir publicidad de productos ultraprocesados a niños.

3. Un etiquetado frontal serio, ya que somos casi los últimos en la región. Aprender de lo que se hizo en otros países y aplicar un etiquetado claro y útil.

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