4 pasos para pensar diferente y generar nuevas ideas

Una técnica innovadora que implica cambiar de cerebro para poder resolver nuestros problemas de una manera diferente .
Una técnica innovadora que implica cambiar de cerebro para poder resolver nuestros problemas de una manera diferente . Crédito: Ilustración de Eugenia Mello.
Agustina Vissani
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22 de febrero de 2019  • 12:16

¿Y si pudieras resetear tu mente, olvidarte de los clásicos atajos que toman tus neuronas y tomar prestado un cerebro que admirás? Existe una técnica nueva que es f uror entre publicistas y especialistas en marketing pero que puede aplicarla cualquiera que necesite resolver un problema con cierta creatividad. Se llama "lobotomía creativa" e implica intercambiar tu cerebro por otro para pensar o c rear desde otra perspectiva, con otros criterios .

Según las neurociencias, nuestro cerebro perezoso tiende a hacer siempre el mismo recorrido. Esto se debe a una cuestión biológica: el cerebro es adicto a la dopamina (esa sustancia que segregan aquellas cosas que nos dan satisfacción inmediata: cantar, bailar, reír, comer, hacer el amor). Entonces, como quiere satisfacción inmediata, va por lo más simple, por la más fácil, la más obvia, por la primera idea que se le cruce. La lobotomía creativa desafía la pereza y la biología de nuestro mecanismo neuroconsciente y le impide al cerebro ir directo a la solución. Le pide un paso previo, que es el de meterse en los zapatos o en la piel de alguien más.

1. La previa

Todos los procesos creativos comienzan primero con una RCP (reformulación creativa del problema). Se hace una analogía con la rehabilitación cardiopulmonar (RCP) porque, justamente, cuando un problema se pone difícil y sentimos que estamos "agonizando", esta técnica hace que "resucitemos" convertidas en una nueva idea.

¿Cómo hacerle RCP a un problema?

Desde lo opuesto: es necesario trabajar el problema que tenemos desde distintos ángulos. Muchas veces estamos en una especie de callejón sin salida en el que no podemos resolver. Es entonces cuando hay que recalcular y pensar diferente. Pongamos un ejemplo urbano: desde hace años se les ponen multas a los conductores que infringen las leyes, pero no parece dar resultado, se multiplican las multas y también los accidentes. ¿Qué pasaría si manejaran el problema desde la perspectiva opuesta? Castigar al que hace algo mal, pero también premiar al que maneja bien. Así estimulamos a hacer las cosas mejor.

Haciendo foco: a veces los problemas son demasiado grandes. Pongamos una empresa que siente que sus empleados no están comprometidos y que hay mucha rotación. Podríamos enfocar el problema pensando: "De toda esta rotación que tenemos, ¿quiénes son los que se van?". Poner el foco en la rotación de los millennials y en las causas de su inestabilidad; a pesar de que haya otros que también se van, hacer foco para establecer hipótesis.

Bancarse el disparate: muchas veces en lo impensado, en el disparate absoluto, puede aparecer una solución. Deberíamos dejar de ponernos trabas y divagar en un brainstorming (lluvia de ideas).

2. Selección de mentes

Elegí la mente de personas que te inspiren: ¿qué harían ellos?
Elegí la mente de personas que te inspiren: ¿qué harían ellos? Crédito: ilustración de Eugenia Mello.

Primero hay que pensar cuál es la selección de mentes creativas para hacer la lobotomía. Puede ser una sola o muchas. Entonces, por ejemplo, si estoy por lanzar un emprendimiento de alimentos, probablemente elija personas que puedan aportar desde ahí, como los chefs Gastón Acurio o Francis Mallmann, pero también las mentes de personas que trabajan en zonas rurales, personas que trabajan con cocina nuclear... Es decir, hacés una selección de mentes que puedan ser afines o contrastantes. Mentes que no tuvieran nada que ver con el problema pero que muchas veces podrían aportar. Podrías elegir como una de las mentes a uno de los participantes de Cuestión de peso desesperado por su situación de sobrepeso. Esta selección de mentes pueda ser también de antimentes.

Es importante evitar caer en los lugares comunes, olvidate de Steve Jobs, Einstein, Walt Disney, Picasso... La idea es buscar mentes creativas vigentes (un poco más alcanzables) porque, llegado el caso, una podría hasta contactarlos (por redes, por LinkedIn, etc.) y corroborar estas ideas con esa persona de manera real (aunque sea virtualmente). En definitiva, se trata de definir cuáles serían las mentes que podrían enriquecer la solución del problema y saltear lo obvio.

Dependiendo de la idea a la que quieras llegar, también podés pensar en mentes todavía más cercanas, de hecho, lo hacemos todo el tiempo: "¿qué hubiera hecho el abuelo en esta circunstancia?, ¿qué hubiera dicho...?, ¿qué hubiera querido fulano (cuando hablamos de alguien que ya no está)...?, ¿cuál hubiera sido su deseo?".

3. Proceso de empatía

Una vez que definís la/s mente/s, vas a entrenar tu capacidad empática. Tomás un cerebro y empezás a pensar, sentir, actuar y decidir como esa persona. Entender lo que le pasa al otro es el gran desafío de este milenio y es la madre de la innovación. Para innovar o ser creativa, no hay que tener mucho talento, lo que más hay que entrenar son las inteligencias intrapersonales. Esto surge de la teoría de las inteligencias múltiples Proyecto Zero, de Howard Gardner. Una de ellas es la inteligencia intrapersonal, que, justamente, es la que nos permite entrenar la empatía. Ser empática es "sentir con" esa persona. Muchas veces decimos "sí, sí, es ponerse en los zapatos del otro", pero no entendemos lo que eso significa. Empatía es poder entender al otro verdaderamente. Frente al problema o el conflicto, pensar "¿cómo lo hubiera resuelto?" o "¿por qué el otro lo está resolviendo de esta manera?". Así, la lobotomía creativa entrena nuestra capacidad de pensar y sentir como el otro para encontrar respuestas diferentes desde su mirada y su sensibilidad.

4. La lobotomía

Pensamiento divergente: ¿qué hubiera hecho fulano ante esta situación? ¿En qué casos de su historia tuvo situaciones parecidas? Podés googlear, leer biografías, ver parte de la obra o investigar sobre lo que hacen en su día a día. La idea es hacerse preguntas poderosas, de esas que abren y no que cierran, cuya respuesta no es sí o no, sino que nos disparan. Normalmente empiezan por el "what if?": ¿qué pasaría si...?, ¿qué sentiría si...?, ¿quién estaría feliz si...? Se busca abrir y abrir diferentes posibilidades sin ir directo a la idea.

Pensamiento convergente: de todo lo que anotamos empezamos a encontrar disparadores. A partir de las observaciones que nos parecen relevantes, comenzamos a darles forma a las ideas. Lo potente tiene que ser que, de alguna manera, esas ideas respondan a la reformulación creativa del problema y que se le pueda poner un nombre a la idea o proyecto.

Naming: así como cuando un niño nace tiene que tener un nombre para tener entidad, cuando una idea sale a la luz tiene que tener nombre para ser potente. Ahí viene el primer desafío de conceptualización que es el naming. Por más que sea un nombre interno (que quizá solo nosotras sepamos), eso le va a dar su entidad, su tono, su personalidad.

Mind mapping: finalmente, se hace un mind mapping en el que ponés la idea en el centro y alrededor de esa idea se abren muchos brazos que, de alguna manera, van definiendo los distintos abordajes.

"Hay mentes que disparan en vos un pensamiento distinto"

Por Fabiana Renault*.

Me gusta definirme como coleccionista de ideas. Eso es lo que hago todo el tiempo. Observar, pensar y crear métodos para generar más y más ideas. La lobotomía creativa es uno de esos métodos que nos vuelven más creativas cuando parece que ya no se puede crear nada nuevo. El secreto está en comenzar a coleccionar mentes inspiradoras y andar por la vida con una actitud esponjosa, porosa, de ir capturando mentes que disparen en vos un pensamiento distinto. Armar nuestro propio dossier, nuestra folder de consulta a mentes creativas e inspiradoras. La técnica de lobotomía trae aparejada esta actitud más alerta, prestando atención a estos maestros inspiradores y empezando a pensar cómo resolverían nuestros problemas esos cerebros. Si yo digo: "Yo quisiera empezar el año viviendo como tal, que es un tipo que yo conozco, que da solamente 10 conferencias al año y el resto del tiempo va viajando por el mundo...", entonces tendría que ponerme a investigar cómo hace, cómo es su proceso, cómo hizo, etc. Incluso, si fuera alguien contemporáneo, poder conocerlo o abordarlo. Sí podría ser una técnica muy interesante para empezar el año diciendo: "Este año yo me propongo una lobotomía que tenga más que ver con la Madre Teresa de Calcuta que con Bill Gates". Tratar de ir y hacer foco en eso, buscar esas mentes inspiradoras o esos maestros guardianes, mentores, y lobotomizarnos para encarar las decisiones de una manera diferente y, con ese cerebro prestado, encarar mi diseño de año.

* Creadora del método de lobotomía creativa. Es Lic. en Publicidad, con formación en neurociencias, innovación educativa y social. Aunque, más allá de lo hecho, ella prefiere definirse por lo que hace. Es inspiradora de procesos de innovación, formadora de mentes creativas, educadora y coleccionista de ideas.

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