Los hombres de negocios más creativos de la Argentina: Eduardo Constantini

Con la crisis se derrumbó una manera de hacer negocios. Sobre sus ruinas, un grupo de emprendedores intrépidos prospera aplicando creatividad y generando valor. >
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26 de noviembre de 2009  • 17:20

Por Leandro Africano.

De coincidir en un avión, ¿de qué podrían charlar el músico y productor Gustavo Santaolalla y Guillermo Bustos, creador de Farmacity? De mucho más de lo que parece. Por lo pronto, es muy probable que estuvieran de acuerdo en que hay un modelo de empresas que se derrumba y que la punta de ese iceberg son ejemplos como Lehman Brothers, General Motors o Chrysler. En el otro extremo, podrían señalar, hay compañías, como las suyas, pero también como Nintendo, Nokia y Dell, que se adaptan, sobreviven y prosperan.

En la actualidad hay un esquema que se muere, nacido hace unos veinte años: el que promueve bajo una misma marca la concentración de un abanico tan grande de productos o servicios que la hace inmanejable desde lo operativo y desde el marketing.



Hay un nuevo modelo de empresa que surge en esta coyuntura, que toma más riesgos en dos variables esenciales: recursos humanos interdisciplinarios y comprensión más profunda del comportamiento de sus consumidores. Es un perfil de compañía tan preocupada por vender su producto como por mostrarle a su target que puede hacerlo de manera inteligente y creativa.

En la mayoría de los casos exitosos, la marca está encarnada en la máxima autoridad de la compañía, que debe sostener las mismas promesas. Argentina es pródiga en esta nueva raza de empresarios creativos: ocupa el séptimo lugar del último ranking mundial de emprendedores elaborado por el Babson College y la London Business School.

Lanzados a armar su propio emprendimiento, reinventan las reglas de un negocio y, de este modo, unen dos mundos que parecían irreconciliables: el placer y el trabajo, generando una cultura inspiradora para sus clientes y sus empleados.

Para celebrarlos, Brando indagó en diferentes categorías de productos y servicios, en diversas experiencias empresariales, buscando a los hombres de negocios más creativos de Argentina. En esta primera entrega, Eduardo Constantini.

EDUARDO CONSTANTINI



QUIÉN ES >> Eduardo Costantini es un empresario e inversor argentino de 63 años. Es licenciado en Economía de la UBA y tiene un máster en la misma disciplina en la Universidad de East Anglia, de Norwich, Inglaterra. Es fundador y presidente del Comité de Inversiones de Consultatio Asset Management, una compañía especializada en administrar excedentes de liquidez propios y de terceros en el mercado financiero e inmobiliario.



QUÉ HIZO >> Comenzó a invertir a los 20 años, apenas recibido. Eligió el mercado financiero e inversiones inmobiliarias, comprando y vendiendo departamentos. Mientras trabajaba en el frigorífico familiar, dedicaba todo su tiempo libre a la Bolsa. A mediados de la década del 80, tomó conciencia de que era muy hábil para los negocios y detectó que las acciones de dos empresas estaban muy baratas: Banco Francés y Terrabusi. En la década del 90, vendió sus acciones en ambas empresas a precios que lo convirtieron en millonario. El Banco Francés, por ejemplo, valía mil millones de dólares y Costantini llegó a tener el 20 por ciento. A partir de ese momento, se enfocó a la inversión inmobiliaria, a través de su empresa Consultatio, donde desarrolló Nordelta, el primer complejo urbano construido en Argentina con el concepto de ciudad pueblo, donde actualmente viven 1.600 familias. La empresa es además dueña de 1.400 hectáreas en el partido bonaerense de Escobar, donde planea levantar una urbanización similar a Nordelta, y tiene otras 240 hectáreas en Rocha (Uruguay), también para un desarrollo inmobiliario. Además, tiene la torre Grand Bourg, la Torre Oro y los edificios Catalinas Plaza y Alem Plaza.



CÓMO LO HIZO >> Las líneas estratégicas que Costantini sigue en el mercado inmobiliario son cuatro: adquirir terrenos para desarrollar oportunidades inmobiliarias únicas, no abandonar el desarrollo de los proyectos, repetir el modelo de emprendimientos en el interior del país y en el exterior y mantener una posición financiera conservadora maximizando el retorno de sus recursos, lo que puede implicar la venta total o parcial de algunos de sus actuales activos para financiar nuevos proyectos con mayor retorno. Sin embargo, una de las recetas básicas que Costantini demostró seguir a través de sus movimientos financieros es no contraer deuda y, además, ser paciente y saber esperar ante las crisis. Para él, la inestabilidad argentina hace imposible endeudarse para realizar inversiones, es por eso que el año pasado puso su empresa a cotizar en la Bolsa de Valores en lugar de pedir dinero al mercado. "Desde el punto de vista del producto, nuestro éxito se percibe en la diferencia de cada proyecto, en mostrar algo mejor a lo que ya había en el mercado. En el caso inmobiliario, ese valor agregado es la ubicación, la calidad de la construcción, el diseño y la comercialización, siempre buscando valor agregado en las propuestas. Nordelta, por ejemplo, es una propuesta única en Argentina. Hay barrios cerrados, countries, chacras, pero no una ciudad pueblo."

Según el informe enviado a la Bolsa de Buenos Aires, por el período de seis meses finalizado el 30 de junio de 2009, en plena crisis, Consultatio registró una ganancia neta de 32,5 millones de pesos. "Hacia futuro, lo que veo es que el margen de acción va a estar dado por situaciones específicas en cada uno de los segmentos en que tenemos presencia en inversiones y que analizamos constantemente. Uno de los focos que tenemos ahora es buscar inversiones en el exterior y desarrollar la compañía en otros países", explica.



Mañana, Carlos Bayala, Director de la agencia de publicidad Madre.

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