Los spa de belleza, un impensado lugar de reunión laboral

Belleza y trabajo en el espacio en la Galería Promenade
Belleza y trabajo en el espacio en la Galería Promenade Fuente: LA NACION
Laura Reina
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25 de octubre de 2019  

De los cafés y los lugares de coworking al spa de belleza, manos y pies. El espacio destinado a mantener reuniones laborales se ha ido ampliando cada vez más hasta incluir lugares de belleza, donde muchas mujeres (proveedores de servicios y clientas, emprendedoras y socias o compañeras de oficina) se encuentran para aprovechar el tiempo hablando de trabajo y, de paso, embellecer las manos, los pies y el rostro.

Parece curioso, y de hecho lo es. Pero para Martina Freitas (43), gerenta de una pequeña empresa de tecnología, ya es habitual aprovechar ese rato (que en general es una hora) para hacer un update con sus coequipers mientras se aplican un esmaltado semipermanente. "Es un momento que salimos de la oficina, cambiamos el chip y hablamos tranquilas de lo que tenemos pendiente a nivel laboral. Mezclamos algo que nos da placer con trabajo. Y está buenísimo. Volvemos a la oficina renovadas", dice quien tiene cinco colaboradoras bajo su ala a quienes les paga el servicio de belleza.

En Orly Nails Lab & Lashes, su directora, Marie Astrid Venturini confirma esta tendencia entre sus clientas. "La verdad es que cada vez son más las profesionales que vienen con clientas, proveedoras o compañeras de trabajo a hacerse un servicio de manicuría mientras avanzan en cuestiones laborales -cuenta-. Por un lado, está el tema de la oficina móvil, con horarios flexibles que permiten este tipo de encuentros en sitios distintos, y por otro, la cada vez más alta inserción laboral de la mujer en una sociedad que es muy exigente con los estándares de belleza", analiza Venturini, que califica esta tendencia como la búsqueda de algo distinto para celebrar las reuniones laborales o desarrollos profesionales.

Otro de los espacios de belleza donde suelen combinarse reuniones laborales con tratamientos (sobre todo cosméticos) es L'Espace de la Beauté, en la coqueta Galería Promenade del Hotel Alvear.

Sus gabinetes en el primer piso (la planta baja es una exclusiva boutique donde se comercializan productos importados de primeras marcas) cuenta con dos cabinas separadas para mantener este tipo de reuniones mientras se realiza un tratamiento. Se trata de un sector con mayor privacidad, donde las mujeres suelen celebrar reuniones de trabajo mientras se hacen algún tratamiento de belleza. "Fue algo que empecé a notar este año y se dio espontáneamente. De pronto, muchas ejecutivas quedaban con otras mujeres para encontrarse y hablar de trabajo y negocios. Lo encuentran muy intimo, muy privado, lejos del bullicio que puede ser encontrarse en un café, que acá también se lo ofrecemos. Son todas personas hiperocupadas y muy pendientes de su estética, que aquí combinan trabajo con placer", dice Esther Castrogiovanni, directora de Sisley Paris y de L'Espace de la Beauté.

Uñas en primer plano

Sin embargo, más allá de que muchas mujeres adoptaron el spa de uñas como lugar de reunión laboral, crecen también las propuestas in company. En el caso de Keen, un spa de manos y pies en el bajo Belgrano, el servicio de manicuría se inició dentro de las empresas justamente para evitar salir de la oficina. "Tanto yo como mi hermana trabajamos en relación de dependencia, en puestos gerenciales, y teníamos la necesidad de estar siempre impecables. Culturalmente, tener bien las manos es importante, una buena carta de presentación pero ir a un salón implica perder más de una hora. Hay mujeres que se siguen haciendo las manos en su casa porque no tienen tiempo. Así, de una necesidad nuestra, nació Manicure in Company", cuenta Natalia Favre, creadora del emprendimiento.

Entre las compañías que contratan el servicio para sus empleados están QBE Seguros, un estudio de abogados y una empresa de marketing. Desde que se inició la empresa, en 2014, más de 50 compañías contrataron el servicio. Algunas lo toman sólo en temporada alta (de octubre a marzo), otras todo el año y otras en eventos puntuales. Muchas afrontan el costo total, y otras lo comparten con el empleado, que así paga mucho menos que si tuviera que hacerlo fuera de la compañía.

"Es un servicio exprés de 20 minutos adaptado a la empresas. Lo pensamos para mujeres y hombres que no quieren sacrificar el tiempo personal que implica ir a un local. También hacemos belleza de pies." La empresa cuenta con un sistema de turnos online y la periodicidad del servicio varía de una empresa a otra: "Depende, algunas contratan el beneficio de forma semanal, quincenal, mensual y también hacemos eventos puntuales para el Día de la Madre o de la Mujer", dice Favre.

Keen, el local que se instaló en el Bajo Belgrano, vino después de Manicure in Company. Pero se mantiene cerca del entorno empresarial. "Está en medio de una zona donde se instalaron varias empresas, por lo tanto también recibimos muchos profesionales que trabajan por ahí. Es habitual ver varias ejecutivas que vienen al local. También recibimos muchos hombres que se hacen pedicuría", confirma Favre, que se define como una mujer "multitask" que sigue adelante con su emprendimiento personal de belleza y con su trabajo en relación de dependencia. Además de manicuría y pedicuría, en el local de Keen hay otras propuestas estéticas. "La idea es quedar impecable para una reunión, ya sea laboral o social importante", sostiene.

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