Louta: "La felicidad es una batalla de todos los días"

Crédito: Gustavo Sancricca. Producción de Eloísa Von Wernich.
Violeta Galanternik
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15 de agosto de 2019  • 15:05

Jaime James tiene 25 años, practica budismo y está detrás de este personaje que juega entre burbujas gigantes y promueve un mensaje para cambiar el mundo.

En las fotos está Louta lookeado, ¿ahora está Jaime?

Es un poco lo mismo, pero lo que genera Louta es que ofrece esa posibilidad de jugar y no involucrar cuestiones más personales de "Jaime". Me gusta mucho lo artístico cuando está separado de la vida cotidiana.

Pero esta propuesta tuya que mezcla actuación, performance, música, estética, ¿es más un concepto?

Sí, es un concepto y es una especie de marca, pero que siempre va a ser lo que yo decida que sea. No está cerrado, no es que inventé un personaje tipo Superman que hace esto y aquello. Louta cumple la función de pivot para poder jugar, tener ideas; el pivot como un lugar para apoyarse y salir... Creo que el ejercicio creativo va por ahí, por dónde uno se apoya para que le devuelva otra cosa, como una conversación.

Y en esa conversación, ¿hay algún tema que te atraviesa y que quieras transmitir?

De una manera muy concreta, me gusta transmitir que se puede construir una sociedad pacífica y ser recontra feliz, en la que el ser humano tenga un potencial ilimitado. Pero en lo artístico, quiero entrar en profundidad en cómo hacer que ese mensaje no sea solo una cosa que uno dice sino que se manifieste.

¿Buscás generar eso en el escenario?

Sí, aunque es un desafío que tiene que estar en mi corazón y después ver cómo manifestarlo.

Crédito: Gustavo Sancricca. Producción de Eloísa Von Wernich.

Hablás con mucha sabiduría y tenés 25, ¿cuándo arrancó esta búsqueda más profunda?

A mí me cambió mucho el budismo. Practico budismo de la Soka, cuya práctica en sí misma consiste en repetir el mantra "nam myoho renge kyo". La organización Soka Gakkai busca crear valor en todas las áreas de la vida, la educación, la paz y la cultura, para poder transformarnos y generar una sociedad basada en la dignidad de la vida del ser humano. Y esto es muy zarpado porque ese principio no lo encontré en otros lugares, esto de que el humano en sí mismo contiene un potencial ilimitado que puede manifestarse. Cuando me encontré con esta visión, me pareció espectacular.

Pero ¿de dónde nació esa inquietud por el budismo?

Mi mamá practicaba desde que era muy chiquito y me interesó a mí al encontrarme en una depresión muy grande un par de años después de terminar el colegio. No sabía qué hacer, no la veía por ningún lado y arranqué a practicar budismo, y a partir de eso empecé a ver cómo afloraba en mí una fuerza vital, un entusiasmo por hacer, pude ponerme objetivos y conectarme con lo que me gusta. Pero lo groso que tiene el budismo es que no es una receta que funciona igual en todas las personas sino que le permite a uno manifestar en su propia vida lo que necesita para poder avanzar.

Y en tu vida cotidiana, ¿cómo te interpela?

La clave es llegar a una felicidad profunda y verdadera. Pero es una búsqueda que no termina, es una batalla de todos los días, la vida es una lucha en sí misma.

Y en esos días bajón que todos tenemos, ¿cómo vivenciás esa filosofía?

Para mí no es por días, es minuto a minuto. En mi caso, la fuerza vital, la alegría o el entusiasmo me surgen de poder enfrentar mi falta de ánimo, mi visión desesperanzada, surge en contraposición. Al conectarme con eso, lo uso de pivot para ir para el otro lado. Para mí la fuerza más verdadera es la de romper barreras que uno siente.

Me la dejás picando, ¿cuáles son tus barreras?

El miedo, la desesperanza, la falta de confianza, la estupidez propia...

Toda esta búsqueda, ¿te hace parar como un referente de los jóvenes? ¿Buscás serlo?

No quiero ser un referente, quiero ser una persona que pueda generar algo. Yo no sé si yo, Jaime, soy un referente, pero sí quiero ser una persona de acción.

¿Elegís conscientemente ese juego entre lo profundo y el brillo de tus performances?

Sí, en esa contradicción, en esa locura o esa duda, surge la claridad para hacer cosas.

El look te caracteriza mucho, como de los 50...

No hubo una búsqueda de una época. Encontré esa ropa, me la puse y ahí quedó.

Y ahí quedó tu paleta de colores, con todo lo que ahora es tu "sello"... ¿Puede cambiar o siempre va a ser así?

Puede ser que cambie, de hecho, va a ir cambiando.

La clave es llegar a una felicidad profunda y verdadera. Pero es una búsqueda que no termina, es una batalla de todos los días, la vida es una lucha en sí misma.

Crédito: Gustavo Sancricca. Producción de Eloísa Von Wernich.

A los cambios ya entendí que no les tenés miedo. ¿Y a las críticas, a los haters?

Trato de no prestar atención a esos comentarios, es más, trato de ni mirarlos. El mayor crítico de mí soy yo mismo. Después, alguien te dice algo y vos ya te lo habías criticado.

Pero si sos tan crítico..., ¿cuándo te decís "basta, esto está bueno así"?

Tengo que obligarme a mí mismo a ir al frente. La práctica budista me ayuda mucho en ese punto.

¿Jaime es más mundano que Louta en sus shows con papelitos de colores y flores gigantes?

Soy bastante tranqui. Me gusta mucho lo creativo en sí mismo, el "hacer algo", pero después no me llama la atención la vida del artista...

La famosa "fama"...

Eso, nada... Lo siento un trabajo y las notas de prensa, las fotos, lo veo como parte. No soy vergonzoso, pero no me interesa la idea de contar la vida en sí misma, contar qué como hoy o qué hago mañana.

Y en esa faceta que no hacés pública, ¿qué te convoca?

Me gusta ir al cine, leer, me gusta mucho hablar. Creo que lo que más me gusta en la vida es hablar. Todo el tiempo pregunto cosas, quiero saber de cosas, todo el mundo me carga con "¿por qué preguntás eso?". Me gusta la economía, la política, me intrigan mucho las personas, por qué sufren, cómo viven...

Y esa intriga es la que hace girar la rueda...

Creo que todo sale de ese lugar. Quizás en un futuro haga cosas más sociales.

¿Qué te jode o duele respecto a lo social?

Algo que me molesta mucho es la desigualdad económica, pero me convoca la transformación de la sociedad y ahí pienso que la economía es una manifestación del estado de vida de las personas. Lo esencial es transformar la concepción que tenemos en nuestra mente de cómo es la vida. Hoy en día la veo desde el budismo, que cada vez más personas puedan conocer esta filosofía increíble.

Hace casi tres años arrancaste con Louta, siguió el disco Enchastre, vas arrasando en Argentina y ahora apostando al exterior. ¿Sentís que la "pegaste"?

No sé si la pegué... Quizá sí, pero en mis propios términos. Poder ser innovador con lo que hago, poder romper con algo desde lo que hago, eso me parece que lo logré hacer y para mí eso es pegarla.

Maquilló y peinó Mel Grimolizzi. Agradecemos a Casa Foa, Juan Perez Vintage, Giesso y Bensimon por su participación en esta nota.

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