Mami albañil: "Quiero que mis hijas se valgan por ellas mismas y no necesiten a nadie"

Suéter, Mishka, $4560. Camisa, Rapsodia, $3900. Pantalón, Rapsodia, $3200. Zapatilla, Adidas, $2499.
Suéter, Mishka, $4560. Camisa, Rapsodia, $3900. Pantalón, Rapsodia, $3200. Zapatilla, Adidas, $2499. Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Sol Levinas. Producción de Virginia Gandola.
Inés Pujana
María Eugenia Castagnino
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3 de abril de 2019  • 15:41

Nos encontramos con "Mami Albañil" (Berni Siutti es @mami.albanil en Instagram) en un café escondido de San Isidro que, no por casualidad -nosotras somos muy de creer en la sincronicidad- se llama La Buena Vida. Es que una buena vida es exactamente la que está teniendo ella, desde que encontró su verdadera pasión y su lugar en el mundo de las redes: el de una mujer autodidacta y empoderada que conquistó como nadie un oficio que hasta hace poco se consideraba solo de hombres y que motiva a otras mujeres a hacer lo mismo. Antes de arrancar la charla nos confesó: "Yo tenía dos sueños: tener un camión y ser tapa de OHLALÁ!". Este abril sus sueños se materializaron: posó con mono en nuestra tapa, ya tiene su camión o Mami Móvil y, además, está a punto de lanzar su propio libro de tutoriales.

¿Las mujeres están emprendiendo más?

Te puedo hablar desde mi experiencia. Yo siempre tuve ese espíritu emprendedor. Probé de todo: vendí pantalones, ropa importada, tuve una empresa de locaciones que vendí. En mí eso siempre estuvo. Creo que también la mujer ahora quiere salir adelante, pero ella sola, y combinarlo con maternidad, porque es muy difícil laburar de 9 a 18 y que se te parta el corazón dejando a tus hijos en una guardería. Creo que pasa por ahí. En mi caso, yo digo que soy Pinky y Cerebro, porque siempre quise conquistar el mundo, pero con cosas que me iban a dar plata. El foco era la plata, la necesidad económica. Decía: "Esto la va a re pegar, voy a vender un montón de pantalones" y me iba para el orto, rompí máquinas... A la par que hacía home office, arreglaba mi casa.

¿Y cuándo hiciste el clic de que eso podía convertirse en un negocio?

Yo medio que me tiré a la pileta como un hobbie y en chiste. Pensaba que no me iba a seguir ni el loro y cuando vi que me empezaron a llamar marcas, que empezó a crecer, dije: "Bueno, ojo". Y hacía las dos cosas, no dejaba lo que me pagaba el colegio... Hasta que en un momento dije: "A la mierda, vendo la empresa y que sea lo que Dios quiera".

Te la jugaste.

Me la jugué, sí. Al principio fue raro, porque tenía una empresa de locaciones que me pagaba todo y me iba bien. Pero yo estoy convencida de qué es lo que me apasiona, y es más que la albañilería, es ese personaje border divertido... Es un combo. Siempre digo que mis dos hobbies se unieron en esta cuenta: la albañilería y editar videos, algo que aprendí a base de tutoriales en YouTube y que me llevó a hacerles el video de casamiento a mis amigas, hermanas y primos.

¿Qué aprendizaje te dejaron tus fracasos anteriores?

Que el fin no tiene que ser el económico, que una tiene que seguir lo que realmente la apasiona. Estoy convencida de que si hacés lo que te gusta y le ponés todo, te va a ir bien. Yo lo comprobé, e hice de todo, les juro.

¿Y qué aprendiste con la cuenta?

De albañilería, un montón. Fui aprendiendo sobre la marcha. No soy ni arquitecta ni maestra mayor de obras, nada. Si quiero poner una canilla, voy a YouTube y busco "cómo poner una canilla". Si quiero poner fuego en un tutorial, busco "cómo poner fuego con el Adobe Premiere"...

Muy autodidacta siempre.

En todo. De orgullosa y ansiosa. En la albañilería pasaba que por ahí llamaba a un pintor para que me viniera a pintar el baño y el pibe no venía, entonces yo decía: "Ya fue, agarro el rodillo y lo pinto yo".

Hoy es más la idea que transmitís que lo que enseñás a hacer.

Sí, y además tuve que parar un poco con los tutoriales porque si no, me iba a agarrar un bobazo. Tenía que meter un día un tutorial, cinco días fotitos, porque el tutorial es un contenido muy difícil de armar y que por ahí me lleva cuatro días. Si vos tenés un blog de moda o de cocina, es más fácil, no te demanda tanta cosa física.

Polera, Paula Cahen D'Anvers, $3495.
Polera, Paula Cahen D'Anvers, $3495. Crédito: Sol Levinas. Producción de Virginia Gandola.

¿Cómo manejás eso de que la gente cree que estás en las redes 24/7?

Yo soy bastante activa, eh. Me voy de vacaciones y no paro. Cuando estoy con mis hijas sí paro un poco, pero son un tema, las exigencias y la gente violenta. Hasta hace un mes, no te digo que lloraba, pero más o menos. Les escribía mensajes privados y les preguntaba: "¿Por qué dijiste esto?".

Es que cuando le ponés el corazón a algo, es difícil que no te pegue...

Es que yo, como soy en mi cuenta soy en mi vida. El otro día subí un posteo con la bragueta baja y todas empezaron: "¡Mamiii, la bragueta!". Incluso una vez me quise hacer la arquitecta, tiré abajo una pared y casi se me cae el techo a la mierda. Tuvo que venir mi primo, que es arquitecto, y poner una viga. Yo tampoco me creo que me las sé todas.

¿Cómo superás la inhibición?

Me moría de la vergüenza al principio. Usaba Snapchat, que me cambiaba la voz y me deformaba la cara cuando hacía historias. Ahora no me importa nada. Estoy más curtida y es algo que se fue dando. Empecé a jugar mucho con el humor en los videos y veía que la gente se enganchaba y lo aceptaba, y me fui soltando. Pero me re costó.

¿Tenés un equipo?

Somos Maru - @marucopland - y yo. Sin ella me iba a dar un bobazo. La conocí apenas abrí la cuenta, cuando tenía 10.000 seguidores, ponele. Hacía un curso para redes, para emprendedores, y le escribí porque me quería anotar, porque de Instagram no tenía ni idea, y me contestó: "Querida Berni, este taller es para emprendedores que quieren lograr lo que vos ya lograste...". Me encantó que fuera tan sincera. Después mi cuenta siguió creciendo y no volvimos a hablar, pero nos encontramos en un evento y empezamos a laburar. Ella me ayuda más que nada con la agenda y los mails y es lo más. Llegó un momento en el que la cuenta creció tan rápido que no podía más, decía: "Al final, estoy haciendo lo que me gusta pero la estoy pasando para el orto". Ahora me dedico solo a arreglar el contenido y subir cosas a mi cuenta, hago lo que me gusta. No podía delegar y no sabía con quién tampoco. Yo para laburar con alguien me tengo que divertir y ella tiene esas dos cosas.

¿Qué fue lo que más te costó incorporar?

La organización. Organizarme fue clave, porque yo siempre decía que estaba al borde de un ACV. Tuve que gestionar el tiempo y la organización, porque al principio quería estar en todos lados, y tuve que aprender a decir que no. Evaluar bien qué te va a funcionar y qué no. No usaba la agenda y tenía todo en la cabeza, y ahí una tiene que tener la agenda de los chicos, el resto tiene que ir a papel. Eso fue lo que más me costó. Y los haters.

¿Cómo hacés para que tus hijas no digan: "Mamá, vivís con el celu"?

Trato de no usarlo tanto cuando estoy con ellas. En un momento tuvimos una charla, porque para ellas el teléfono es ocio y la computadora en el escritorio es trabajo. Les expliqué que este también es mi trabajo y que había momentos en los que iba a tener que usarlo. Lo mismo con los canjes. Tuve una charla y les dije: "Esto no es gratis, esto es porque trabajo". A veces me cuesta, tampoco me voy a hacer la madre perfecta.

¿Quiénes van a sobrevivir de este estallido de los influencers?

Yo. Jajaja. No, qué sé yo; mientras hagan las cosas bien y no vendan humo... La gente no es boluda. Cuando hago chivos, digo que es un chivo. Prefiero blanquearlo y no hacer un chivo encubierto de decir "me compré...". Yo no me compré una mierda, este es un laburo y me mandaron un sillón o me pagaron.

¿Estás en pareja?

Soy un caso de éxito de Happn. Me separé y al mes me enamoré.

¿Tuvo algo que ver tu crecimiento profesional en tu separación?

Sí, pero no con él, fue un crecimiento mío, interno, emocional. Fue un montón de crecimiento. Yo creo que lo laboral queda en segundo plano. Yo crecí mucho, abrí mucho mi cabeza, vi realidades totalmente distintas. Y en ese momento sentí que no alcanzaba, que tenía que volar.

Cuando te metiste en Happn ya eras Mami Albañil, ¿no te dio cosa?

Ahí sí fui yo medio machista o discriminadora de mí misma, pero no por el rubro, sino por tener una cuenta en Instagram. Llegaba el momento en el que preguntaban: "¿A qué te dedicás?". Y yo: "Tengo una cuenta en Instagram y hago tutoriales". De hecho, me pasó que no sabía quién era... Yo cuando salí con él desinstalé la aplicación, pero no me di de baja, entonces un par de seguidores me dijeron: "Che, mami, te crucé en Happn, ¿qué onda?". Tuve que bajarme la aplicación de vuelta y darme de baja, tenés que poner que estás en una relación y no sé qué.

¿Tu pareja ya conoce a tus hijas?

Sí, sí. Es un amor. Lo amamos.

Así como tenés tu cajita de herramientas para hacer las cosas, ¿cuál es tu caja de herramientas emocional?

La sensibilidad. Yo soy hipersensible y de bajonearme y no poder hacer nada con eso. Esta cuenta me sensibilizó más para el lado positivo, de poder hacer algo con eso. Por eso viró para lo solidario.

No quedarte en hacer crecer los seguidores...

¡Exacto! E implicarme, no solo compartir una historia del pobre pibe que necesita fondos. Me fui a Pergamino, la ayudé a Mili, que necesitaba una silla de ruedas, le voy a hacer la casa... Implicarme en serio.

¿Qué cosas deseás para tus hijas?

Que se valgan por ellas mismas. Que no necesiten a nadie, ni hombre ni mujer, a nadie. La dedicatoria de mi libro es para mis hijas: "Ojalá las inspire a que tengan las herramientas para construir su propia vida". Que hagan lo que a ellas les guste, así sea ingeniera industrial o bailarina.

¿Qué onda los "francos maternales" después de una separación?

Es felicidad. Al principio me costaba. Este año en el verano se fueron 15 días de vacaciones y los tres primeros días fueron de luto absoluto. Escuchaba a Phil Collins y lloraba. Y al cuarto día, no te digo que no quería que volvieran, pero estaba chocha de la vida, feliz. Después vuelven y las querés, a los 10 minutos querés que se vayan de vuelta... Es muy bipolar, la maternidad. Las amo con toda mi alma, pero es bipolaridad absoluta.

¿Qué otros hobbies tenés?

Me gusta escuchar música, hacer asados. En realidad, cuando no estoy haciendo cosas del laburo, necesito mucho estar al pedo. Que fluya.

¿Qué le decís a la que quiere emprender pero que no arrancó?

Que se mande. Siempre digo lo mismo: me tiré a la pileta y había agua. Si te apasiona, hacelo, sin ver el fin económico, porque eso llega y decanta.

Maquilló y peinó Luisa Estévez para Estudio Duo con productos Urban Decay.

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