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Bienestar

Manos en la masa. Fue analista de mercado y su formación la ayudó a impulsar su hobby

Jimena Barrionuevo
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19 de mayo de 2020  • 00:01

Ese primer año fue extraño en todo sentido. Había pasado más de 20 años de su vida trabajando bajo relación de dependencia, con un horario pautado y una vida ordenada en función de los requerimientos de su puesto. Empleados a cargo, una lista de tareas que nunca terminaba de completar, reuniones con clientes, todo eso formaba parte de la rutina de Andrea Zelkowicz (45). Y ahora, aunque había sido por decisión propia, se encontraba sin esa estructura que la respaldara. Le había costado, pero finalmente había llegado a la conclusión de que, finalmente, ya era el momento de patear el tablero y perseguir aquello que la entusiasmaba .

Con títulos de Comercio Exterior y Administración de Empresas por la Universidad de Belgrano, Andrea también había completado estudios de postgrado en Finanzas y Portfolio Management en el New York Institute of Finance y realizado un postgrado de Creatividad e Innovación aplicada a los Negocios en la Universidad Torcuato Di Tella. Observadora, amiga del sentido común y de las planillas de cálculo, durante gran parte de su vida trabajó en distintas áreas de Negocios y Finanzas, y fue socia y CFO de URBAN Grupo de Comunicación y estuvo vinculada a diferentes proyectos de las industrias del Real Estate, Finanzas y Retail. Sin embargo, en su interior, guardaba un deseo (aún no explorado) que por momentos la llevaba a desconectarse de aquel mundo de números, cuentas y cálculos matemáticos para encontrarse con su costado más blando, como a ella le gustaba llamar.

" Siempre fui inquieta y cada uno o dos años estudiaba algo blando, como forma de complementar mi conocimiento económico financiero . Lo hice por placer y para tener otro punto de observación, para cumplimentar mi mirada y ampliar horizontes. Así es como estudié filosofía, creatividad e innovación, coaching ontológico, hasta que le llegó el turno a la cocina . Siempre me había atraído el mundo culinario, creo que lo heredé de mis abuelas, ambas vinieron de Europa y cocinaban riquísimo".

Comenzó de la mano de la chef y arquitecta Marcia Krygier. Y fue en una clase de repostería que descubrió que amasar la relajaba de una manera que nunca antes había experimentado . "La repostería y su aroma cálido típico del horneado es como un regalo: dar amor, llevar algo rico a una casa, a una comida, a un cumple. O bien invitar, recibir con algo rico casero y que todos lo prueben y lo disfruten".

Sentidos en alerta

Y fue en ese proceso, mientras amasaba, cocinaba para sus seres queridos y se formaba, que Andrea entendió que su vida corporativa había llegado a un techo en el que ya no quería pararse más . "Tenía muchas ganas de comenzar con alguna actividad que tuviera impacto social. Me acuerdo que tuve una charla profunda con Rocío, mi compañera de clases de cocina, que en ese momento estaba dando forma junto a una socia a DARAVI , una empresa de triple impacto: social, ambiental y económico. Allí se capacita y da trabajo a mujeres, fomentando el reuso y el reciclado de materiales industriales. Y me propusieron sumarme al equipo".

No lo dudó. Y se integró al proyecto. Fueron meses de trabajo arduo, de aprendizaje, ensayo y error. En forma paralela, surgió la posibilidad de asociarse en Adorado Franquicias (la empresa que comercializa y administra las franquicias de Adorado Bar). Y en ese ámbito fue que pudo hacer crecer el modelo de negocio bajo el sistema de franquicias, algo que la firma necesitaba hacía tiempo.

Mientras, el ojo entrenado de Andrea no dejaba de estar alerta ante posibles oportunidades. "Veníamos viendo, escuchando, intuyendo que había un crecimiento del mercado de los celíacos y los intolerantes al gluten, así también como la cantidad de personas que eligen no comer gluten tanto en la Argentina como el el resto de América Latina". Un estudio exhaustivo les brindó todos los datos duros que necesitaban para confirmar lo que entendían como un nicho aún no del todo explotado.

Así, con una pata fuerte en el negocio de la gastronomía, fue tomando forma La Unión Gluten Free , una panadería donde se amasa y cocina sin TACC. Del mundo corporativo, Andrea pudo aplicar la metodología y los procesos. Pero también "la capacidad de entendimiento de cómo hacer que sea negocio en cada cosa que hacemos (este es mi expertise ), manteniendo el nivel de producto y la calidad de servicio. Invertimos mucho en el desarrollo de producto, fuimos a Francia e Italia a estudiar y aprender.....Pero lo más difícil fue armar un buen equipo de cocina, hasta que lo logramos".

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Se ve rico y es aun mas rico: PAN BRIOCHE??[R]

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En medio de la pandemia, y luego de tres semanas con el local del barrio de Palermo cerrado, la panadería volvió a abrir sus puertas y la respuesta fue positiva. Trabajan a puertas cerradas, con horario acotado y modalidad take-away o delivery. "Fueron meses de desarrollo de producto, de prueba y error hasta quedar 100% conformes con el producto. Mientras todo eso iba tomando forma, avanzamos con el local, el diseño del logo y el branding. Sabíamos que queríamos hacer un proyecto inclusivo que fuera para celíacos pero que uniera a todos".

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