"Me gusta la gente que se siente bonita"

El amor por la literatura, sus ganas de hacer un documental y el carácter personal llevado en la vestimenta. Carolina Herrera Jr. (44), una personalidad que se destaca más allá de la sombra de su famosa madre
María Fernanda Mugica
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6 de abril de 2014  

Fuente: LA NACION - Crédito: Foto gentileza Puig

NUEVA YORK.– Su nombre está cargado de un significado ajeno. Es el nombre de su madre, una de las diseñadoras de moda más famosas del mundo. Y también una marca que denota lujo y elegancia clásica en ropa, accesorios y perfumes. ¿Para qué luchar contra todo lo que significa llamarse Carolina Herrera? Mejor aprovecharlo y hacerlo propio, aportando trabajo y personalidad distintiva al imperio familiar.

Ese fue el camino que tomó Carolina Herrera Jr. La tercera de las cuatro hijas de la señora Herrera, nació en Venezuela, pero pasó su adolescencia en Nueva York. Estudió ciencias en la Universidad y produjo un documental sobre toreros en España, gracias al cual conoció a su marido, Miguel El Tiri Báez, con quien tuvo tres hijos, Olimpia, Miguel y Atalanta, formando una familia con múltiples hogares: en el campo cerca de Madrid, en el corazón de la capital española y en Nueva York.

Los planes de Carolina no contemplaban trabajar en la empresa que su madre fundó en los años 80. Pero cuando colaboró con ella en la creación de una nueva fragancia para la marca se entusiasmó y hoy, a los 44, es la directora creativa de CH Fragrances. "Hace muchos años, mi mamá me pidió que la ayudara con el desarrollo de un nuevo perfume y ahí me fui involucrando más y más hasta que acá estoy, dieciocho años después. Fue algo natural, nunca me hubiera imaginado que iba a terminar aquí", cuenta en una entrevista con la Revista durante la presentación de 212 VIP Rosé, en la Semana de la Moda de Nueva York.

Este es el último lanzamiento del universo de fragancias creado por Carolina Jr. hace poco menos de 20 años. El primero fue 212, bautizado así por el prefijo de la mayoría de los números de teléfono de Manhattan. Su éxito permitió continuar la línea con las variantes Sexy y VIP. Y ahora el VIP Rosé se desarrolló a partir de un concepto específico: una fiesta VIP en Nueva York. La cara del perfume es la supermodelo brasileña Giselle Bündchen, una de las figuras más sobresalientes del mundo de la moda, que combina glamour con una actitud divertida. La invitada ideal.

Hablando del concepto de la fiesta, has contado que saliste mucho cuando vivías en Nueva York, ¿cómo se tradujo esto en tu trabajo?

Sé cuál es esa energía. La idea de la mezcla y de la diversión. En Nueva York todo vale, pero tiene que ser divertido, no puede ser falso. Ya no salgo como antes, obviamente. Así que la investigación para este perfume no la hice tan fuerte [risas]. Pero sé lo que es. Lo he vivido.

¿Y ese espíritu ahora en qué se transformó?

En la fiesta en casa. Ya no soy muy discotequera, ya lo pasé. Cuando salgo la paso bomba, pero ahora hay una o dos fiestas de cumpleaños al año, en casa. No es la misma fiesta.

Estudiaste Ciencias Naturales en la Universidad. ¿Qué te aportó a tu trabajo actual?

Creo que nada. Era una etapa de mi vida en la que me interesaba la ciencia, todavía me interesa. Pero como no estudié para lo que estoy haciendo no aporta nada en particular. Hay un aspecto científico, pero no es por eso que estudié ciencias. Sí se puede decir que estaba familiarizada con el laboratorio.

¿Qué fue lo que te enganchó de las fragancias?

El misterio, la idea de que no hay fórmula. No sabés si el perfume que vas a hacer va a ser un éxito o no. Es un mundo efímero, romántico, de sueños, irreal. Todo eso me atrae.

Sonás un poco bohemia.

Soñadora más que bohemia.

¿Cómo llevás la sociedad con tu madre?

Muy bien porque ella es una mujer con una energía increíble, de la cual no dejo de aprender. Hoy, mañana, este fin de semana, siempre tiene un toque, una frase, una sabiduría sobre algo que es impresionante. En ese sentido es delicioso trabajar con ella. Hay discusiones, claro, yo quiero hacer una cosa y ella no, o al revés, pero es nada, queda en eso.

¿Hay algún consejo de ella que te haya impactado?

"Recuerda que esto es sólo parte de tu vida, pero lo importante es tu vida interior, tu familia." El separar la fantasía que puede crear una persona pública haciendo algo público de lo que realmente importa que es tu vida, cómo sos con tu gente, tus amigos, tus hijos. Un poco todas esas cosas que veo con ella en el día a día.

Ese consejo debe haber sido importante cuando estabas creciendo con una madre famosa.

Claro. Pero más que consejos son maneras de vivir. Ella no habla tanto. Uno aprende imitando y viendo, no es tanto lecciones vocales como ejemplos.

¿En dónde se encuentran el estilo de tu madre y el tuyo?

Es totalmente diferente. Podemos usar lo mismo y se nos ve muy distinto. Ella siempre se ve prolija, bien. Es todo natural porque se arregla en cinco minutos. Uso muchas cosas de su armario, pero me las pongo de manera diferente, o se nos ve de manera muy distinta.

¿Te interesa el cruce de la moda con el arte?

Creo que el proceso es artístico, pero vestirse es algo muy terrenal. Me visto todos los días y decido qué me voy a poner. Te expresás por lo que te ponés, pero a veces creo que la gente no debería expresarse tanto [risas].

¿En qué lo notás?

No sé. A veces, veo gente demasiado expresada en lo que se pone y parecen ridículos. Cuando te pasás, no es natural, se ve falso. Veo mamarrachos por la calle que están incómodos, es una pose. El toque perfecto se da cuando alguien que se ve fantástico, seguro de sí mismo, cómodo, se puede mover, puede bailar, puede subirse a un taxi y, a la vez, querés todo lo que tiene puesto. Lo natural, no tan estudiado.

Muchas veces está la cuestión de seguir la tendencia e imponérsela a tu propio estilo.

Podés seguir la tendencia si te va natural. Hay gente que la sigue y se ve así, bien, y otra que no, que se nota que está siguiendo la tendencia.

¿El estilo de quién te gusta?

No me vienen nombres de famosos. Me gusta la gente que se ve natural y que se siente bonita, en las que el conjunto está bien, sin necesidad de que sea de marca. Los ves y decís ¡guau, qué buen estilo! Es algo muy difícil de describir.

Vivís entre Madrid y Nueva York, ¿qué diferencias ves en el estilo de la gente en cada ciudad?

Madrid es mucho más conservadora y se siguen más pautas. En Nueva York todo vale. Podés ir a un baile de noche con pantalones y estás bien porque tenés unos joyones. Podés ir a un cóctel con vestido de noche y a los desfiles también. Eso me gusta porque deja más libertad a la hora de elegir, de vestirse, de ver. Europa y España son más conservadores en la forma de vestir.

Sé que te gusta mucho leer, ¿con qué estás ahora?

Me gusta leer de todo. Me encanta la novela histórica, la ficción. Ahora estoy con escritores japoneses. Tanizaki, Kawabata, Mishima. Murakami me parece lo menos interesante, pero ya llegaré a leerlo. ¡Hay tantos maravillosos!

¿Sentís que eso te inspira para llevarlo a tu trabajo?

Lo de la inspiración es difícil porque no la guardo en el cajón de inspiración. Más que inspirarme me mueve. Queda guardado en la cabeza y, de repente, recuerdo una imagen o un escenario o un color. No leo, ni viajo, ni voy al museo para inspirarme. Voy porque es bonito, porque es parte de lo sensual. Las cosas que te conmueven quedan grabadas en algún lugar.

Es más bien algo que queda en el inconsciente.

Claro. Para mí el arte es una capa que queda profundamente marcada en algún lugar del cerebro.

¿Te gustaría volver a hacer un documental?

Me encantaría, pero toma mucho tiempo y ahora, entre familia, viajes y trabajo, sería imposible. Pero siempre tengo muchas ideas y me gustaría retomarlo.

¿Uno sobre tu madre? Sería interesante.

Justo sobre ella me daría mucho reparo. Es mucha presión y lo tengo demasiado cerca.

Es muy interesante el ejemplo del documental que hizo la directora Rory Kennedy sobre su madre, Ethel...

Yo trabajé con Rory [se entusiasma]. ¡Es fantástica! Pero es que ella es una gran documentalista e hizo películas sobre muchos temas. Si yo estuviera en ese nivel hacer un documental sobre mi mamá sería fácil, pero al no tener su experiencia es más difícil.

¿Tenés algún proyecto que exceda a la marca CH?

Sí, tengo una tienda de niños que hice en España. Y siempre hay otras cosas. Secretas...

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