"¿Me quedo o me voy de mi trabajo?"

Crédito: Ilustración de Ana Sanfilippo
Recibiste una oferta para cambiar de trabajo y no sabés qué hacer. Te ayudamos a analizar variables para decidirte
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26 de diciembre de 2013  • 00:12

Apareció la oportunidad: te ofrecen un nuevo trabajo. Porque lo buscaste o porque te llamaron para que te sumes a otra empresa. ¡Bravo! Esa es siempre una buena noticia. Y aun así, no todo es fiesta en tu cabeza, porque te cuesta tomar la decisión. No sabés qué hacer. Es que, por un lado, te seduce ese nuevo horizonte, pero por otro, reconozcámoslo, te genera un poco de miedo el desafío que abre el cambio. ¿Me quedo o me voy? Esa es la cuestión... Muy bien, dejá aparte por un momento lo que sentís y pensá claramente cuál es tu situación y cómo juegan las diferentes variables. Recién después tomá una decisión. Para lograrlo, te proponemos analizar la oferta que recibiste con relación a tu trabajo actual para pesar pros y contras.

El sueldo es más alto, aunque el desarrollo profesional es menor

Crédito: Ilustración de Ana Sanfilippo

Pros: si el ingreso que te ofrecen es mayor que el actual, seguramente mejorará no solo tu pasar, sino también tu estatus. O sea que vas a poder asumir gastos que antes no podías y, a la par, se elevan –hay que decirlo– tu autoestima y el escaloncito en que estás parada en términos monetarios. Eso no estaría nada mal...

Contras: sería bajar un peldaño en cuanto a las tareas que venías desempeñando y no te bancás fácilmente la idea de dar un paso atrás (o al costado) en el camino por el cual venías avanzando.

¿Qué hacer? Primero, tené en cuenta que ningún montañista llegó a la cima solo ascendiendo: en algunos tramos es necesario bajar un poco para subir más. Tal vez este sea tu momento de hacerlo. Pero también evaluá que un aumento de sueldo no es solo la posibilidad de contar con más plata (siempre y cuando la diferencia no se te vaya en lo que pagarías de impuesto, ¡sacá bien las cuentas!), también es, en cierto sentido, posicionarte más arriba en el mercado, ya que la próxima vez que negocies una remuneración vas a tener un piso más alto. Incluso, si decidís quedarte en donde estás, quizás este ofrecimiento te sirva para mejorar tus condiciones actuales. O sea, resolvé cuál va a ser tu ganancia en esta decisión. Tanto si te quedás como si te vas, podés hacerlo victoriosamente.

Te ofrecen un sueldo menor que el actual, pero es una buena posibilidad de crecimiento profesional

Crédito: Ilustración de Ana Sanfilippo

Pros: además de un reconocimiento, es una gran oportunidad para tu carrera, de esos empujoncitos que nos van ayudando a avanzar y que mejoran nuestro CV.

Contras: si tus ganancias disminuyen, es posible que tengas que ajustar tus gastos y cambiar costumbres que hacen a tu estilo de vida. Por más que quizá la disminución de ingresos no te afecte mucho en lo concreto, simbólicamente te molesta y te hace sentir mal.

¿Qué hacer? Antes que nada, armá una lista de gastos fijos y fijate si está dentro de tus posibilidades tener un sueldo menor que el actual. Después, hacé otra de prioridades y fijate si lo que te restaría un ingreso más acotado es algo que podés invertir en tu desarrollo profesional, con la idea de que este esfuerzo va a reposicionarte en un futuro (no lejano) y te va a posibilitar ganar más. Lo más importante es que evalúes en qué momento de tu vida estás (no es lo mismo estar sola que tener hijos; recién recibida o con mil años in the company, etc.), y si ves que no podés/querés, hoy por hoy, ganar menos plata, antes de renunciar a tu oportunidad, plantealo. Tal vez puedas llegar a una mejor negociación.

Es bueno el sueldo, implica más desarrollo profesional, pero te complica la vida porque está lejos o no es compatible con tus horarios

Crédito: Ilustración de Ana Sanfilippo

Pros: cumple dos de las cuestiones primordiales de un trabajo (proyecto y remuneración), no es poca cosa...

Contras: que el nuevo trabajo esté tan lejos de tu casa hace que tengas que salir más temprano y volver más tarde, esto último puede alterar la logística que venías llevando. Además, te resta tiempo personal para hacer lo que te gusta (gimnasio, compras, etc.) y para estar con tu familia o con quien quieras.

¿Qué hacer? La oferta es buena y, en general, esto algún costo tiene. El tema es poder calcular si te resulta inabarcable o no. En este caso, a lo mejor sea momento de evaluar la posibilidad de reordenar tu rutina diaria y, quién te dice, hasta podés encontrar un nuevo equilibrio. Si algo que te cuesta resignar es que no vas a tener tiempo para ir a tu gimnasio, quizá puedas buscar uno cerca del trabajo e ir un par de veces en el break del mediodía. Si cuando llegás a tu casa ya está todo cerrado, también podés rastrear opciones para hacer tus compras en la zona donde trabajás; y si tenés hijos, quizás una manera simple de acortar distancia sea que (desde el inicio) pidas trabajar algún día de la semana desde tu casa (teletrabajo). Buscale la vuelta.

El sueldo es alto, te ofrece desarrollo profesional, es cerca de tu casa, pero sentís que no es el momento de cambiar

Crédito: Ilustración de Ana Sanfilippo

Pros: se te presenta una oferta increíble, de esas que, consciente o inconscientemente, cualquiera espera que llegue algún día.

Contras: la propuesta en sí no tiene algo negativo, pero a vos no te dan ganas de aceptarla.

¿Qué hacer? Antes que nada, preguntarte por qué no querés cambiar. Si es por temor, tal vez sea momento de armarte de valentía y vencerlo. Para avanzar, es necesario salir cada tanto de la "zona de confort". Ahora bien, si es convicción lo que te dice que no querés, escuchate. Tal vez efectivamente no sea tu momento de dar el paso (porque fuiste mamá hace poco o te acabás de mudar, por ejemplo). Tené en cuenta, claro, que podés estar desaprovechando una buena oportunidad que no sabés si va a reaparecer. Es un riesgo, siempre corremos riesgos. Pero al mismo tiempo que ves que estás arriesgando, registrá tu fortuna: si preferís quedarte porque es lo que QUERÉS, estás reeligiendo lo propio, y eso también es algo que no pasa tan seguido y que es grandioso. Eso sí, si te quedás: que lo sepan en tu trabajo. La valoración que vos le das a lo que hacés va a tener retorno.

¿Cuándo es el momento?

El momento ideal para cambiar de trabajo no existe, pero hay datos que dan pistas de si esta es una buena oportunidad. Averigualo.



Analizá tu situación: ¿dónde estás? ¿Qué priorizás hoy? ¿Qué empresa te hizo la oferta?



Identificá las fortalezas vs. debilidades en tu actual trabajo, comparando oportunidades y amenazas con el nuevo: ¿qué beneficios tenés hoy?, ¿qué no te gusta?, ¿de qué estás cansada? Y fijate las oportunidades: ¿qué te representa este nuevo empleo en cuanto a sueldo, desarrollo, etc.?



Evaluá cuáles son tus proyectos a corto o mediano plazo: ¿tener hijos?, ¿casarte?, ¿mudarte? y ¿en qué momento del año estás?

Expertos consultados: Bernardo Hidalgo Consultor en RR. HH. Autor de Remuneraciones inteligentes (Ed. Granica) y Graciela Filippi Dra. en Administración. Titular de Psicología del Trabajo (UBA).

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