Merodeo sibarítico por Balcarce, Necochea y San Cayetano

Laguna Brava, Balcarce. Imagen gentileza de lostris_75 (lugaresdeviaje.com)
Laguna Brava, Balcarce. Imagen gentileza de lostris_75 (lugaresdeviaje.com)
Una peculiar travesía por el interior de la Provincia de Buenos Aires. Por Alejandro Maglione
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28 de octubre de 2010  • 13:24

Rumbo al sur

La provincia de Buenos Aires sigue aumentando la oferta turística en toda su geografía, y en este caso me propuse un merodeo sibarítico por los partidos de Balcarce, Necochea y San Cayetano. Fue un vuelo de pájaro, realmente, con una charla incluida, que me permitió un contacto humano intenso.

Balcarce: en Balcarce visité dos estancias turísticas absolutamente estupendas. Estuve de paso, pero la tentación de quedarme por lo menos una semana en cada una de ellas fue irresistible.

La Demasiada

Así se llama la primera estancia visitada. Se encuentra en el km.35.5 de la ruta nacional 226. El casco tiene todo lo que tiene que tener en materia de confort, y hasta un poco más de lo que uno espera, porque se advierte que la inversión que han hecho para poder recibir visitantes como Dios manda, es realmente importante. Se recorren las habitaciones, los lugares comunes de estar, la inmensa cocina, y no hay caso, todo está como debe estar, y un criticón como yo siente cierta frustración.

Pero el plato fuerte no está dentro de la casa, el plato fuerte está en su parque, enorme, cuidado, con las glicinas florecidas en este momento y derramando su perfume en un atardecer inolvidable. Al paisaje quebrado se le suma el marco de las añejas sierras que se presentan apenas se mira a lo lejos. A la hora de que comienza a refrescar, hay una profusión de estufas de leña y ventanales, que permiten seguir admirando ese paisaje, de la manera más confortable.

Algunos datos interesantes son que lo buscan y lo llevan al aeropuerto de Mar del Plata, si decide ir por avión; y que el horario de salida del campo es el mismo del horario de entrada. Y algo que no me gustó: que hay tarifas para residentes y no residentes. Discriminar negativamente al turista extranjero es una práctica de Cuba, China Comunista o Corea del Norte. No tiene razón de ser en un país como el nuestro, y es fácil imaginar como nos sentiríamos si nos hicieran lo mismo cuando vamos a Brasil o cualquier otro país de nuestra preferencia. Por lo menos, no luce como un gesto hospitalario. De todas formas, esto no va en desmedro para nada de lo dicho sobre el lugar y la atención, no nos confundamos.

Estancia Ytuzaingó

Con las características de paisaje comparables a la descripta anteriormente, el alojamiento es en un casco de 1862, donde las camas conservan hasta los enormes mosquiteros de tul, que hacen que uno se sienta durmiendo en la época de la colonia. También queda cerquita de Mar del Plata, porque está en el km.10 de la ruta 226.

A todo lo dicho sobre el paisaje, debo agregar que me impresionó sobremanera un cedro que hay a la entrada que sospecho que debe ser uno de los más viejos y grandes que hay en el país.

Club de Excelencia

Según me explicó Néstor Bardeci, Director de Calidad de la Secretaria de Turismo de la Provincia de Buenos Aires, ambos establecimientos han adherido al programa de este club, que los obliga a standards de calidad superiores a la media de lo que se ofrece habitualmente.

Si estos programas son eficientes, lo que se hace es emparejar para arriba en materia de turismo, lo cual nunca deja de ser un objetivo deseable. Porque lo que quizás mucha gente ignore es que la hotelería de mediana gama adolece de muchas cosas, que pareciera que se van corrigiendo. Por ejemplo, es insólito que en los hoteles de los pueblos y ciudades del interior de la provincia las camas en las que hay que dormir son exageradamente angostas. Aún con una habitación cómoda, son muy angostas, y si no se está habituado a usarlas, hay que ser cuidadoso a la hora de moverse, porque una caída no es infrecuente.

Imagen de Necochea, gentileza de linacab (lugaresdeviaje.com)
Imagen de Necochea, gentileza de linacab (lugaresdeviaje.com)

Necochea

Las pocas horas que pasé en esta ciudad, lo que más disfruté fue de una cena en un restaurante que se llama "La Hélice" ubicado en Quequén, que queda al lado de la ciudad. Construido sobre la playa, tiene una terraza generosa para que de mañana, que también sirven desayuno, se puedan ver retozando a las ballenas que visitan la bahía.

A la buena comida, se le sumó la mejor atención de Marcelo, un mozo de esos que uno desea que lo atienda siempre que sale a comer fuera de casa.

Mi crítica a Necochea es la misma que a buena parte de las ciudades y pueblos de nuestro país, incluida Buenos Aires: la identificación en las calles es inexistente. Es inútil que le digan "vaya a tal altura de tal calle" porque el nombre de la calle hay que adivinarlo, y como pasó en la hostería que nos hospedamos en San Cayetano, hasta el número de la puerta falta, porque a Susana, la dueña del lugar, no le sienta poner cualquier número ni cartel identificatorio, sino que está esperando encontrarse con la estética adecuada para hacerlo.

San Cayetano

Es un pueblo fundado por daneses, al que de entrada le reproché que no hiciera hincapié sobre ésta característica, como lo hacen los galeses con las poblaciones que establecieron en la provincia de Chubut.

Pero el comienzo de la visita a San Cayetano no pudo ser más auspicioso: visité su balneario. Claro que tiene un problemita…¡queda a 40 kms. del pueblo! Pero vale la pena recorrerlos. Creo que nunca vi playas del tamaño de las que tiene San Cayetano. Hacia los costados la vista se pierde sin ver una construcción de ninguna naturaleza. Y el ancho de la playa es memorable. Luego me enteraría por Mariana, que es la que comanda el turismo del partido, que existen disposiciones muy rigurosas respecto de las construcciones en la proximidad de la costa. Y hasta ahora -hasta ahora, dije-, se respetan.

Feria Gastronómica

Y resulta que San Cayetano organizó su primera Feria Gastronómica. Se hizo en la Escuela de Educación Media Nº 1, que para prepararla adecuadamente, los alumnos voluntariamente pintaron todas las aulas para que el marco fuera el más adecuado. Lo organizó el área de turismo local, con un portal sancayetanense de noticias, que tiene hasta canal de cable propio.

Hubo 21 stands, dignos, que creo que con poca cosa más hubieran estado mucho mejor, pero hube de tener en cuenta que era la primera vez que la hacían. Los expositores hacían productos de chocolate, alfajores locales, quesos, productos para celíacos, las ollas Essen, aceite de canola, una librería especializada, y hasta una promoción de un Corredor Turístico Danés, que no me convenció tanto a simple vista. El INTA regalaba semillas para armar la huerta propia. Había stands de turismo de Benito Juárez y Tandil. En fin, un poco de todo, donde lo que primaba era el entusiasmo y la amabilidad.

Hubo una serie de charlas interesantes, y algunas no menos interesantes, pero que me parecieron insólitas en una Feria Gastronómica: "Prevención de enfermedades cardiovasculares- Dieta" o "Alimentación y diabetes". De las que uno salía y era tentado en la puerta del lugar de la charla por alfajores chorreando dulce de leche.

Club del Ciclista

Así se llama el lugar donde fuimos a almorzar y a cenar. Como su nombre lo indica, es un restaurante de club, que al entrar dice "Prohibido entrar con bicicletas", donde pude probar dos postres típicamente daneses (¡por fin!). Uno, la espumilla de limón, que me gustó, bien, como si fuera la crema de un lemon-pie. Pero me pareció un hallazgo el "Aeblekage", una suerte de puré de manzana muy denso, mezclado con ¡pan rallado! y al que se lo espolvorea con más rallado por encima.

Sugerencia final

Amigos daneses, aprendan de los amigos galeses, que armaron una milonga en Gaiman con sus tés galeses, que logran que los turistas hagan decenas y decenas de kilómetros desde Puerto Madryn o Trelew para ir a degustarlos. Muestren orgullosos su gastronomía y sus costumbres, y allá irán los curiosos para conocerlas.

Como sea, están pasando cosas lindas en el mundo sibarita del turismo y la gastronomía, y recuerden que los que se dedican a esta maravillosa industria no siempre necesitan de inversión para mejorar, a veces basta con buen gusto y sentido común. Al turista lo que más le gusta es que lo mimen, y no lo estafen. Querer es poder.

Miscelánea restauranteur. Hacía tiempo que no iba al restaurante del club Laurak Bat que queda en Belgrano 1144. Lo encontré tan remozado que casi no lo reconozco. Impresionante la enorme burbuja de vidrio que contiene el gajo más añejo del afamado árbol de Guernica, como que se encuentra en el centro vasco más antiguo fuera de España. Las paredes del comedor están pintadas por Benjamín Solari Parravicini, y de tanto en tanto entra gente a apoyar sus manos para que la energía que dicen que tiene, se les comunique. Ah, además se come muy bien, y la atención está cargo de mozos a la antigua. Y si le da la gana, pared de por medio, se puede ver un partido de pelota paleta.

Miscelánea cafetera. Nespresso pareciera que no se da paz y no nos la piensa dar a los que nos encanta consumir sus novedades. Ahora apareció el Kazaar, que tiene una intensidad de 12, cuando la media es de 6. Pero este Grand Cru es resultado de un blend de dos variedades Robustas y una Arábica. Una de las Robustas es de Guatemala y la otra y la Arábica vienen del Brasil. Resulta cremoso y delicioso. Me encantó.

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