Mesas individuales y ausencia de cartas, las últimas apuestas de los restaurantes

En medio de la creciente ola gourmet, lo mejor de las ofertas culinarias ya no radica en el plato, sino en aquello que lo rodea: el valor de la experiencia, el plus más buscado por los comensales
En medio de la creciente ola gourmet, lo mejor de las ofertas culinarias ya no radica en el plato, sino en aquello que lo rodea: el valor de la experiencia, el plus más buscado por los comensales
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28 de febrero de 2015  

MADRID (El País).- La gastronomía vive una época de esplendor. Basta con echar un vistazo a la oferta televisiva para que uno se dé cuenta de que los chefs (y los aspirantes) son la nueva gallina de los huevos de oro. El comer, una necesidad básica para el ser humano, ha dado paso al "buen comer", y el sibaritismo se ha extendido: hoy cualquiera puede sentirse cocinero. Por ello una de las tendencias que encontramos en el mundo de la gastronomía poco tiene que ver con lo que te sirvan en el plato. El valor añadido aquí es la experiencia. Así, encontramos restaurantes donde sólo aceptan reservas para uno, otros sin carta donde la regla es confiar ciegamente en el chef y varios que parecen sacados de una película de ciencia ficción.

E-tables interactivas

Para hablar de futuro, nada mejor que adentrarnos en Inamo, un restaurante situado en el vibrante Soho londinense. Ideal para aquellos maniáticos del control o para los que no se han perdido ningún capítulo de Black Mirror. Noel Hunwick, su director y creador junto con su compañero de negocios, Danny Potter, explica: "Hace nueve años, Danny y yo estábamos en un restaurante intentando captar la atención del camarero para pedir otra ronda de bebidas. Siempre habíamos soñado con implantar la tecnología dentro de la gastronomía y entonces nos preguntamos si no sería estupendo tocar la mesa y que el camarero apareciese con un par de bebidas o te trajese la cuenta". Y así nació la idea. En 2005 patentaron su mesa interactiva, en 2008 abrieron el restaurante Inamo en Soho y dos años más tarde abrieron otro en St. James.

"En Inamo, el cliente tiene el control: utiliza un panel para interactuar con nuestro sistema. Pueden pedir lo que quieran, tener la cuenta cuando quieran y llamar al camarero tocando un botón -prosigue Noel Hunwick-. Además de ver la carta en pantalla y mandar su orden directamente a la cocina."

En Inamo, además, uno puede ver cómo están preparando su cena en directo gracias a su Chefcam, cambiar el ambiente alterando los colores, estampados e imágenes que se proyectan en la mesa, entretenerse con diferentes juegos de mesa, consultar a dónde ir después con ofertas de ocio e incluso pedir un taxi.

¿Mesa para uno? Adelante

EENMAAL se encuentra en Amsterdam y es el primer restaurante del mundo que sólo tiene mesas unipersonales: "Tú eres tu propia compañía", nos cuenta Marina van Goor, directora y creadora de este concepto que ya se ha extendido a Londres en forma de pop up store. "Queremos crear un lugar atractivo que sirva para la desconexión personal, hemos notado que en una sociedad hiperconectada el ser humano tiene una creciente necesidad de desconexión, pero al mismo tiempo es difícil encontrar lugares para hacerlo. Y luego está el estigma, claro".

Salir a cenar fuera de casa se ha convertido en un acto social, en un restaurante se espera que una persona esté rodeada de amigos o familiares y de no ser así, se cree que esa persona es solitaria o triste: "Pretendemos que disfrutar de un tiempo para uno, sin preocupaciones, tenga connotaciones positivas". Y pese a dar pie a confusiones, Marina van Goor afirma que EENMAAL no es un restaurante destinado a singles: "La mayoría de nuestros clientes simplemente quieren disfrutar de esta experiencia, hay también muchos foodies, viajeros y amantes de la gastronomía en general".

Adiós a las cartas

Otra de las innovaciones en el mundo de la gastronomía es romper con la carta. O limitarla mucho. Le Relais de Venice es uno de los mejores ejemplos, en este coqueto restaurante francés con sede en París, Londres o Nueva York sólo hay que decirle al camarero cómo a uno le gusta la carne, ya que su especialidad es a la vez su única oferta: entrecot con patatas. Pese a la simpleza de la carta, Le Relais es un gran éxito, con largas colas en la calle en horas pico. Siguiendo la línea de la no carta hay lugares como Musselmen que sólo sirve mejillones al estilo belga, es decir, con una salsa de nata y patatas fritas. Burguer & Lobster, donde se puede elegir entre langosta o hamburguesa para cenar, o uno de los grandes hits del pasado otoño en Londres: Bubbledogs & Champagne (panchos y champán), precursor del madrileño Bocadillo de jamón y champán. Aunque si hablamos de verdaderas experiencias (y no sólo de ahorrarles tiempo a los indecisos) nada mejor que The Bingham, un restaurante al sudoeste de Londres que será la delicia de aquellos paladares aventureros: un menú único para cada mesa, elaborado al momento con la garantía de que todos los ingredientes serán de temporada, donde los camareros preguntan a los comensales si tienen alguna alergia o si no desean comer algún alimento en concreto. A partir de ahí, todo es sorpresa. Existe incluso la posibilidad de que el chef escoja también la bebida que acompañará al menú, que puede ser vino, un cóctel o incluso una Coca-Cola. Estos menús misteriosos cuestan entre 30 y 50 libras, y garantizan que uno no acabará comiendo lo mismo de siempre.

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