Mi primer trabajo como Sommelier

Crédito: Hostería Los Notros
Agustina de Alba
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16 de septiembre de 2016  • 00:00

Al día siguiente de recibirme, no perdí el tiempo y me tomé un avión para ir a vivir por 8 meses frente al Glaciar Perito Moreno, a trabajar como camarera de la Hostería Los Notros, una hostería de lujo donde recibíamos a gente de todo el mundo, incluso varios llegaban en helicóptero.

Yo soñaba con ser la Sommelier de ese lugar, pero como acababa de recibirme y no tenía experiencia, me contrataron como camarera, asistente de Sommelier, y los días que la Sommelier tenía franco, yo la reemplazaba. Obviamente, yo tenía un calendario donde tachaba los días que faltaban para reemplazar a la Sommelier del lugar y tener la chance de recomendarles vinos a los huéspedes.

En ese mismo momento, me contactan de mi Escuela para decirme que querían que los representara en el próximo concurso donde elegían al mejor Sommelier del país en Agosto de 2008 (yo había llegado a Los Notros en diciembre de 2007) y que para eso tenía que empezar a estudiar. Y yo acepté.

En una de esas noches en las que la Sommelier estaba de franco, me acerco a una mesa a ofrecerles la carta de vinos a los comensales, y me dicen: “Elegí el vino que a vos más te guste, no tenemos límite de precio”, entonces yo elegí un vino icónico Argentino: Luigi Bosca Finca Los Nobles Cabernet Bouchet de 1995, lo decanté, y lo serví. Ellos estaban alucinados con el vino y me comentaron así casualmente que ellos hacían un vino de muy pocas botellas proveniente de Pomerol. Cuando escuché eso, ¡me quedé helada! Existen tres grandes vinos de mayor prestigio a nivel mundial: Domaine de la Romanee Conti (que se origina en la región de Borgoña en Francia, y una botella puede llegar a valer 100.000 pesos para que se den una idea) y Chateau Petrus y Chateau Le Pin (ambos provienen de Pomerol, una comuna ubicada en Libournais, Burdeos). Estos son considerados por todos los críticos a nivel mundial lo mejor de lo mejor, con escasas producciones, difíciles de conseguir y con precios exorbitantes. Encima esas bodegas no están abiertas al público, no dan vino en degustaciones, es imposible visitarlas sino tenés un contacto muy directo con los dueños.

En fin, me dicen: “Nosotros somos los creadores de Chateau Le Pin”, y yo me quedé dura, en shock, emocionada, todo junto. Acto seguido, agarran una enciclopedia del vino de Andre Domine que estaba en el hotel, con la cual yo venía estudiando, van a la página de Chateau le Pin y me muestran: “Esta es nuestra casa”. Estos dos comensales resultaron ser dos grandes personas talentosísimas y de gran trayectoria, a quienes no podía creer tener en frente mío: Fiona Morrison y Jacques Thienpont.

Se hospedaron 2 noches en el hotel (justo las noches en las que cubría los francos) y al irse, me hicieron una propuesta increíble: “ Queremos invitarte a nuestra casa el próximo septiembre para que vengas a cosechar y a hacer vino con nosotros. Eso sí, la invitación sigue en pie si quedás en la final del concurso de Sommeliers en agosto próximo”. Ya les contaré lo que pasó después...

Mis bonardas argentinas recomendadas

Es la segunda variedad tinta más cultivada de la Argentina después del Malbec. Durante mucho tiempo se pensó que se trataba de la Bonarda Piamontesa. A mediados de la década del sesenta, el reconocido ampelógrafo mendocino Alberto Alcalde comenzaría a desconfiar del nombre de esta variedad y para fines de los ochenta ya se sabía con seguridad que la Bonarda no era tal sino Corbeaux (significa Cuervo Negro y hace referencia a la intensidad de sus vinos), una cepa francesa originaria de la región de Savoie. Dada la confusión de su origen, la llamamos Bonarda Argentina para diferenciarla de las Bonarda Italianas.

- Cara Sur Bonarda 2015 - Barreal, Valle de Calingasta, San Juan $270. Enólogos: Sebastian Zuccardi y Pancho Bugallo.

- Via Revolucionaria Bonarda Pura 2016 $170. Bodega Passionate Wine - Tupungato, Valle de Uco, Mendoza. Enólogo: Matías Michelini

Ambos dos expresiones super resfrescantes y suaves, de baja graduación alcohólica. Tené en cuenta, si vas a beber alguno de estos vinos, que hay que tomarlos frescos. Con esto me refiero a que estén a 14 grados o bien podés ponerlo 30 min antes en la heladera, ya que el frío resalta las cualidades del vino.

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