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Mitos y verdades para recorrer mejor la Argentina

Con motivo de su 30 aniversario, Revista LUGARES publicó una serie de sugerencias y aprendizajes obtenidos en los viajes a lo largo de los años.

La Puna


Es uno de los paisajes más asombrosos, y menos conocidos, de la Argentina. Un territorio vasto que, como destino turístico, resulta increíblemente efectivo. Un viaje de tres días en la puna rinde como una escapada a la luna. Al recorrer esos parajes uno aprende que las vicuñas, y la yareta (la leña de altura), sólo viven por encima de los 3.500 metros. Son pequeños y mágicos descubrimientos que es muy difícil de hacer solo.


El consejo de LUGARES A la puna conviene ir siempre bien acompañado. Aunque no le agarre soroche (el mal de altura), los caminos son muy desolados, no hay señal de celular, y las distancias entre un paraje y otro son grandes. La versión de bajo presupuesto, y de ninguna manera “premio consuelo”, consiste en trepar con auto propio por la RP 43 por Catamarca desde Belén hasta Antofagasta de la Sierra y hacer con guías locales las excursiones al volcán Galán, a los Ojos de Campo, al Campo de Piedra Pómez.


Ruta 40


En 2004, la RN 40 fue “relanzada” con fines turísticos. Se extendió su trazado hasta Cabo Vírgenes, donde se puso el nuevo Km 0, y se le otorgó a cada provincia un presupuesto. La mayoría eligió hacer modificaciones al trazado. A la hora de recorrerla, algunas decisiones fueron mejores que otras. Y, en todo caso, el tramo “sacrificado” (el que quedó como ex-40) perdió como en la guerra. Neuquén y Río Negro, por ejemplo, la hicieron coincidir con el camino de los Siete Lagos. Salta y Jujuy, en cambio, se jugaron por los tramos más olvidados de la puna. Chubut decidió usar su ya asfaltada ruta 20 y castigó así la localidad de Alto Río Senguer. Santa Cruz, por su parte, privilegió Gobernador Gregores, y lo mismo hizo con Esperanza. Son más kilómetros, pero de asfalto.


El consejo de LUGARES Esos tramos de ripio que quedaron olvidados tienen más esencia de ruta 40 que la propia ruta 40, nueva y asfaltada. Si lo que quiere al recorrerla es apropiarse de su espíritu, olvídese del trazado oficial y privilegie siempre los tramos menos transitados.


En la Patagonia, mucho cuidado al abrir las puertas del auto. Evitar hacerlo en contra del viento.

El Chaltén y El Calafate


El glaciar Perito Moreno provoca desvelos entre argentinos y extranjeros. Es uno de los glaciares más accesibles –y maravillosos– del mundo. Tiene aeropuerto a 100 km asfaltados de las pasarelas, que permiten un tête-à-tête inolvidable. Pero esas facilidades tienen su precio. Por otro lado, El Chaltén es una espléndida localidad de montaña a los pies de los cerros Fitz Roy y Torre. El pueblo está a 213 km (también asfaltados) desde El Calafate. Y, si bien es lógico reunirlos en el mismo viaje, no podrían ser más diferentes. Para quedarse en El Calafate, hay que estar dispuesto a ser parte de sus excursiones, y pagar por ellas. El Chaltén, en cambio, tiene un amplio menú de senderos de baja, media o alta dificultad, sin costo alguno. La Laguna de los Tres, por ejemplo, es una salida increíble de día completo a costo cero.


El consejo de LUGARES Vaya sabiendo cuál es su prioridad, y con la agenda organizada de acuerdo con ello. En ningún caso omita el glaciar; pero si no está dispuesto a caminar, no tiene demasiado sentido ir a El Chaltén.


Valles Calchaquíes


En rigor, no son sólo salteños, pero a nivel turístico, los Valles Calchaquíes están asociados con el tramo que va desde Cachi hasta Cafayate. El ripio mantiene a raya los buses de excursiones masivas que, como mucho, se animan –y no tanto– a ir a Cachi por la Cuesta del Obispo, y a Cafayate por la RN 68, de asfalto. Pero el tramo que va de Cachi a San Carlos, pasando por Molinos y Seclantás, es la esencia de este trayecto que acompaña el curso del río Calchaquí.


El consejo de LUGARES Tomarse unos cuantos días para recorrerlo haciendo escalas (meterse en Colomé y conocer su bodega y museo, adentrarse en las cuevas de Acsibi, recorrer los 10 km del Camino de los Artesanos que va de Seclantás a El Colte). Por distancia, se puede hacer todo en un día, pero en el saldo, probablemente, le quede un exceso de traqueteo y polvo. En cambio, si regresa con el contraste de las instalaciones del museo James Turrell en Colomé, una linda ruana tejida en telar, y unas ricas empanadas en la Hacienda de Molinos bajo su molle, el recuerdo será otro.


No olvide llevar siempre agua, víveres y frazadas, en cualquier excursión de mediano o largo alcance. Y si va a ir por ripio, doble auxilio.

Misiones, más que cataratas


Las cataratas son una de las maravillas del mundo, pero el precio que pagan es una sobrepoblación que afecta directamente a la experiencia. Del lado argentino, la visita todavía algo de “rústica”. Del lado brasileño, en cambio, hay más organización (grandes áreas públicas de recepción, buses, etc) y menos pasarelas para caminar. Basta salir un poco y comenzar a andar por esos estrechos caminos de tierra colorada, para que la perspectiva cambie: el asombro cuando uno recorre Misiones en auto, en contexto, es mucho mayor. La reserva Andresito y el flanco del río Uruguay tienen zonas de reserva con bosques muy interesantes, y con muy poco turismo.


El consejo de LUGARES La escapada de tres días a las cataratas está muy bien, pero el viaje por toda la provincia es mucho mejor. Subir por la RN 12 y bajar por la RN 14, dejarse cautivar por las orquídeas, los teales, las cascadas secretas, la presencia tácita del yaguareté, las araucarias. Alquile auto alto (los caminos de tierra se hacen barro con la lluvia) y trate de incluir los Saltos del Moconá en el mismo viaje.


Corrientes y sus estancias


La provincia tiene mucho más que las termas y la fauna de los Esteros del Iberá. Corrientes es una realidad sorprendente, rica, con un mundo fantástico, abonada por santos propios y una prole de criaturas “divinas” de las más extrañas configuraciones. No hay gauchos más diestros que los correntinos. Suelen andar descalzos, o a lo sumo en alpargatas; visten guardamonte a rayas de vivos colores como pieza imprescindible de una compleja indumentaria que también contempla accesorios de plata. Se los llama menchos y si se fija bien, notará que muchos aún conservan el hábito familiar de vestir pañuelo celeste o rojo, según si son de tradición liberal o autonomista.


El consejo de LUGARES Los esteros son un programón, pero ir a Corrientes y no alojarse en una estancia es perderse parte de su riquísima cultura. Combine la estadía en Colonia Carlos Pellegrini con un par de noches en alguna localidad más adentro, o en las estancias de Esquina.


Google Maps está muy bien, pero chequear con los baqueanos nunca está de más. Y llevar atlas, mapas en papel o que funcionen offline, tampoco.

Las personas & los lugares


No está escrito en ninguna parte, y uno tiende a creer que el atractivo físico de un destino lo es todo, pero rara vez los paisajes están deshabitados como desiertos. En general, aunque no estén muy poblados, los descubrimos gracias a un guía, a un propietario o gerente, a un guardaparques. Y las personas hacen toda la diferencia a la hora de evaluar una experiencia. Una posada regular gana mil puntos cuando quien recibe lo hace con esmero, y un sitio maravilloso decepciona si a uno lo tratan mal, o lo ignoran, o lo hacen sentir inoportuno.


El consejo de LUGARES Antes de recomendar, conviene verificar si la persona que estaba allá adonde fuimos, o vamos, aún está. Porque los lugares quedan, pero la gente cambia… Y muchas veces uno se engaña, y asocia el destino con la persona que recibe. Cuántas veces recomienda a un amigo un destino, y resulta que porque el anfitrión ya no está, la percepción es otra. Lo mismo ocurre al revés. Vale dar una segunda oportunidad a aquellos sitios que fallaron por deficiencias del recurso humano.


El tanque de combustible, siempre lo más lleno posible. No confíe en que esté abierta o tenga nafta la próxima estación.

No se queje si no se queja


Es una máxima que hay que aprender a usar con sabiduría. Es verdad que si uno tiene frío en un hotel cinco estrellas tiene que comunicarlo, porque no hay manera de resolverlo si uno no avisa. O si está pasadísimo de sal, o está tibio, un plato en un restaurante donde eso no debería suceder. Pero otra cosa es esperar almohada de plumas en un albergue de la puna, o room service las 24 horas en una posada familiar. El concepto de “yo viajé por todo el mundo y esto en tal ciudad de Europa no sucede” es sólo válido sólo si se comparan sitios equivalentes, de desarrollo parecido y tarifa similar.


El consejo de LUGARES Haga notar las oportunidades de mejora. Y, si es mientras sucede, mucho mejor que después y en redes sociales, con espíritu de “escrache”. Comunicar los reclamos cuando aún hay ocasión de solucionar los inconvenientes le hace bien a uno, al establecimiento y a quien vaya después. Ahora bien, recuerde que cada sitio se evalúa de acuerdo con su categoría y su tarifa. Pedirle peras al olmo, habla mal de quien las pide, no del olmo.


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Créditos

Desarrollo:

Alejandro López Mella

Ilustraciones:

Estudio Yani&Guille

www.yaniguille.com

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