Mónica Lewinsky: la astuta celestina

La ex becaria de la Casa Blanca, famosa por el escándalo sexual que involucró al ex presidente norteamericano Bill Clinton, ahora conduce un programa de TV para solos y solas
Marina Gambier
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11 de mayo de 2003  

De todas las mujeres que han sido vinculadas sentimentalmente a Bill Clinton mientras éste fue presidente de los Estados Unidos, Monica Lewinsky ha demostrado ser la más astuta. Es que la ex becaria más famosa de la Casa Blanca no da puntada sin nudo. Esa capacidad suya para aprovechar el momento justo le está dando frutos insospechados. Después de saltar a la fama como protagonista de un escandalete sexual que casi tumba al primer mandatario de la primera potencia del mundo, en 1998, la chica consiguió lo que a otras damas suele demandarles algo más de sudor intelectual: conducir un programa de televisión a su medida.

El 21 de abril último, la cadena Fox salió al aire con un ciclo que promete levantar alguna que otra polémica. Mr. Personality es un reality show con todas las letras, y la sorpresa es que se descubre a una Lewinsky absolutamente desconocida.

El ciclo gira alrededor de un grupo de caballeros vestidos de impecable frac y con el rostro cubierto por máscaras de hierro. Ellos deben apelar a sus cualidades espirituales para conquistar el corazón de una hermosa agente de Bolsa llamada Hayley, que al final de cada ciclo deberá elegir al más bueno y sensible. El papel de Monica –que por cierto está físicamente espléndida, con unos cuantos gramos de menos en la cintura, pero no en la línea pectoral– es moderar este insólito encuentro que, a las claras, no es más que un clon remozado de Soltera, aquel reality en el que una chica intenta pescar un marido millonario.

Contra todos los pronósticos desfavorables, parece que la chica del mal paso está muy bien con su rol. Tal vez –como confiesa en una entrevista exclusiva concedida a la revista Newsweek– es hora de afrontar que el suyo es un personaje público. Y de eso, ya se sabe, no hay retorno. "Me he dado cuenta de que yo ya tuve mi propio reality show", admite la dama.

Después de aquel instante de dudosa gloria –y en el que se develaron intimidades que incluían habanos y vestidos azules–, la mujer se dedicó a rescatar su pellejo de las garras de la mala reputación. Primero se dedicó a fabricar y vender carteras de tela. Luego firmó un contrato millonario con una editorial para publicar por su intermedio una biografía que incluye de pe a pa todos los detalles morbosos de la relación amorosa que mantuvo con el que fue el hombre más poderoso de la Tierra.

Y a propósito de Bill, Clinton también tuvo su oportunidad en la pantalla chica. Días antes del debut de Monica, el ex mandatario devenido conferencista y empresario, apareció como columnista político en el programa 60 minutos.

En fin, que sin competidores a la vista, y haciendo gala de una picardía inusual, Monica está pronta a superar su propio mito. Se la ve suelta, sin culpas y hábil para manejar los tiempos que impone el medio. Al aire chismorrea con su amiga Hayley, le habla sobre psicología masculina y hasta se atreve a darle consejos románticos.

Luego de la entrevista con Newsweek, la periodista le pregunta a Lewinsky si también tiene que consolar a los candidatos perdedores. "No –contestó–, pero debería haber estipulado eso en mi contrato." Aunque a estas alturas, Monica debería saber que no conviene mantener un romance en el lugar de trabajo.

Para saber más: www.angelfire.com/mo/lewinsky

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