Muebles de lujo. Los fabrican en aluminio y venden en Argentina y Estados Unidos

Sofía Edelstein
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16 de abril de 2020  • 11:13

Hace tres años, Santiago Geneau y Miguel Lynch vieron la oportunidad de conquistar los exteriores con muebles de aluminio. Su visión y velocidad para emprender los convirtieron al poco tiempo en líderes del mercado y exportadores de calidad y diseño argentino.

En 2016 pocos habían escuchado del aluminio como material aliado para muebles de exterior. El padre de Santiago Geneau, dueño de un astillero, observó esa tendencia europea y no dudó en mostrársela a su hijo, un emprendedor nato. Santiago, en ese entonces, trabajaba en el negocio familiar pero también había incursionado en la producción de luminarias LED para náutica y esterilizadores de agua para piletas. El descubrimiento de su padre tocó esa fibra emprendedora y un mes más tarde fundó, junto con Miguel Lynch, Malibu Outdoor Living , una marca de muebles de exterior en aluminio cuya alta durabilidad, resistencia y diseño lograría en poco tiempo posicionarlos como líderes del mercado .

El inicio

El público era claro: había un nicho de alto poder adquisitivo que buscaba mobiliario de calidad y diseño para sus jardines y galerías. La proliferación de barrios cerrados y countries había elevado el protagonismo del espacio exterior y, por lo tanto, la demanda de muebles adecuados para enfrentar las variabilidades del clima, sin dejar de lado el componente estético.

Solo hizo falta una inversión de $25.000 para arrancar el negocio . Con ese capital, Santiago y Miguel compraron las herramientas necesarias y con las señas de los primeros clientes, los materiales. "Al principio nos encontramos con que teníamos un buen producto, pero nos costaba enfocarnos, definir exactamente qué incluiría nuestra propuesta", explica Santiago. Con el tiempo afilaron y mejoraron la idea, especializándose en muebles de aluminio anodizado y fundas importadas de Francia hechas con tela náutica, que son acrílicas e impermeables. El diseño moderno y la calidad de punta con los que crearon sus colecciones los consolidó como marca de lujo y los pedidos crecieron de forma exponencial. "Vendíamos cada vez más y eso nos achicó el tiempo de entrega, algo que nuestros clientes valoran. Ahí entendimos que había que invertir las ganancias en stock de materia prima y herramientas", reflexiona.

Malibu continuó en expansión, con más inversión en publicidad digital, participación en ferias de diseño como Casa FOA, más de cien alianzas con arquitectos y diseñadores, y la incorporación a su equipo de gente especializada. De pronto, el juego era otro: "Se empezaron a tomar decisiones a largo plazo con un riesgo mayor y a enfrentar desafíos más complejos que requerían cambiar la cabeza nuevamente", observa Santiago.

Crecimiento y proyección

Desde sus comienzos hasta hoy el aprendizaje adquirido es infinito. Al adoptar un modelo de negocio que abarca desde la producción de los muebles hasta su comercialización , Santiago y Miguel se involucraron en todo al mismo tiempo, y lograron obtener la libertad económica necesaria para abrir tres locales propios, cerrar ventas corporativas, publicitar en la vía pública e invertir mucho en pauta digital.

Este año planean sumar cinco distribuidores nuevos en el interior del país y dos locales. A su vez, en los próximos tres años aspiran a expandirse en ambas costas de Estados Unidos: el flamante local de Miami estaría acompañado por uno en Los Ángeles y otro en Nueva York.

En números

  • Inversión inicial: $25.000
  • Facturación en los últimos 6 meses: $37 millones
  • Volumen de ventas en los últimos 6 meses: 2.480 muebles
  • Gasto promedio de un cliente: $215.000
  • Cantidad de empleados: 16
  • Sucursales: 3 en Argentina y 1 en Miami.

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