Nuestro poder

Teresa Elizalde
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5 de marzo de 2015  • 10:26

La primera vez que supe de ella fue hace unos ocho años, en un viaje a Guatemala. Una amiga de ahí mencionó su nombre al pasar y cuando vio mi cara de "ni idea de quién me hablás" se frenó en seco, entre enojada y desconcertada. "¿No conocés a la Abuela Margarita?", me preguntó, y enseguida noté que me estaba perdiendo algo importante. Por suerte, tuvo paciencia y me contó al detalle quién era esta chamana mexicana, de edad indefinida, que está revolucionando a las mujeres del mundo entero. Después, y como le pasa a la mayoría que la conoce, me fasciné con su historia, con el modo alegre, positivo y luminoso que tiene para encarar la vida, con sus cantos y oraciones a la tierra y a la naturaleza. Hoy, su nombre es muy conocido y la Abuela Margarita lidera un movimiento silencioso que une, a la vez que despierta, a mujeres en el mundo entero. ¿Y qué busca esta mujer de sonrisa eterna? Que nos movamos, que levantamos la cabeza. Que tengamos la valentía de agradecer todo lo que la vida nos da, porque es mucho, en vez de mirar lo que nos falta. Trabaja con el poder femenino, a través de ritos, cantos y su mágico saludo al Sol que recomienda hacer cada mañana al despertarnos, y ayuda a conectarnos con nuestro verdadero ser, con nuestro interior y con la naturaleza, el Sol, el cosmos, la Tierra. Una mujer que arrasa con su sabiduría ancestral, con su fuerza. Una topadora.

Hace unos meses, Dalia Walker, una amiga de esta comunidad de mujeres ohlaleras, viajó a México y tuvo la suerte de conocerla y vivir con ella momentos únicos. Compartió con la Abuela el rito del temazcal, se sentó a conversar y a cantar y después de ese viaje intenso, y con todas las emociones que ese viaje transformador tuvo, nos ofreció su historia. Coincidió que para este mes de marzo, nuestro título de "Calidad de vida" iba en ese sentido: el poder de la mujer, la fuerza que tenemos dentro y que necesitamos desplegar. Nuestro tema tocaba más la idea de honrar nuestro valor agregado como mujeres, ocupar roles de mayor liderazgo. Dar el salto. Ya somos poderosas. En todo sentido. Pero hay que ponerlo en práctica. Y si bien encarábamos el tema desde otra perspectiva, el mensaje de la abuela se acomodaba perfecto a este momento.

Porque lo que importa, en definitiva, es avanzar. Desde el lugar ancestral que nos impulsa la Abuela hasta ese mundo práctico laboral, donde muchas veces no sabemos qué hacer o aceptamos lugares que nos incomodan por miedo a desplegar todo nuestro potencial.

¿Qué necesitamos para avanzar? ¿Qué esperamos? ¿Que en el trabajo nos ofrezcan un puesto mejor? ¿Que alguien venga y nos diga lo maravillosas que somos? Todo eso puede pasar, pero es poco probable. O se puede demorar tanto que nos va a encontrar amargadas y frustradas. Mucho más sencillo es ir hacia adelante, elegir lo que queremos y evitar que otro lo haga por nosotras. Porque podemos. Solo necesitamos creérnosla. Como dice la Abuela en uno de sus tantos cantos, "soy el poder dentro de mí".

Entonces, chicas, ahora que es marzo, arranquemos con todo. Fuerza a lo que queremos. Que nada nos detenga. Porque todo lo que nos espera siempre es mejor.

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