Nutritivo, el chocolate

Rico para el paladar, y también en magnesio, fósforo y hierro
Rico para el paladar, y también en magnesio, fósforo y hierro
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23 de junio de 2002  

Lejos de los tiempos en que los mayas le llamaban cacahuaquaitl y lo mezclaban en brebajes con ají picante, ahora el chocolate para tomar en taza puede aceptar, a lo sumo, que se le incorpore un toque de canela, una chaucha de vainilla o una pizca de café para acentuar su sabor. Aunque en algunos lugares de Europa se estila agregarle unas cucharaditas de crema líquida en el momento de servirlo.

Los especialistas de Milena, lugar que acaba de abrir en Paraguay y Florida, se dedican al arte del chocolate en todos sus detalles. Allí también se consigue buen chocolate amargo y semiamargo para taza (tabletas de 80 g, $ 4), molido amargo y dulce para taza ($ 20, el kilo).

Por su parte, con algo más de diez años en Bariloche, Mamuschka desplegó casi tantas sucursales como las muñecas rusas de su logo. “Esto de querer lo que uno hace y ofrecer lo mejor a nuestros clientes tiene como base el amor y la amistad”, dicen ellos, y los sentimientos tienen su peso a la hora de compartir una taza de chocolate caliente. De gusto muy intenso, algo pesado, típico de climas fríos, el de Mamuschka está hecho con 75% de sólidos de cacao, sin leche ni aditivos, y muy bajo en manteca de cacao (para disolverlo bien y descubrir su mejor sabor). Se presenta rallado grueso ($ 13, 500 g), y para los exquisitos del placer visual puede complementarse con las virutas de chocolate para decorar (50 g, $ 2,30).

En supermercados, Aguila, al chocolate, le rinde su mejor homenaje, como siempre, y Nestlé ofrece un nuevo lanzamiento para este mes: chocolate familiar para taza, en tabletas de 150 gramos.

Mamuschka: Sucre 2478, Belgrano; Cerro Catedral, Bariloche. Milena: Paraguay 581, 4313-4551. Capital.

Datos

Vinos en festivales

En el Restaurante Círculo, la chef Juliana López May se alió con Finca La Anita para hacer un festival desde el 25 de este mes hasta el 9 de julio, sólo de noche: appetizer, entrada, intermedio, principales y postres con dos opciones cada uno, pensadas especialmente para lucirse con el Finca Blanco 2000 y el Merlot 2001 Finca La Anita. Hay, entre otros, langostinos dorados con ciruela, focaccia de papa con panceta y romero, conejo a la cacerola, membrillos en almíbar con mascarpone al praliné ($ 85). Reservar por el 4743-4218. Av. del Libertador 15731, San Isidro.

En Palermo Chico es Paula Méndez Carrera la que propone almuerzos y cenas en el Bistró Le Biblo, desde el 24 del actual y durante un mes, en acuerdo con los vinos de Escorihuela Gascón Chardonnay, Sangiovese y Malbec. Dos opciones de entrada, plato principal y postre, con vino, agua, café ($ 39). Entre otros, tian de vegetales y queso de cabra, ravioles de salmón al jugo de langostinos y espinacas, sopa helada de chocolate blanco. Reservas al 4808-9210, Salguero 2983.

Sorpresas allá en lo alto

Dos bodegas del Noroeste

A ocho kilómetros de la encantadora Cafayate, San Pedro de Yacochuya sorprende por sus viñedos de 50 a 60 años a más de 2000 m sobre el nivel del mar. Tanto como para impulsar a los enólogos-wine makers Arnaldo Etchart, salteño, y Michel Roland, francés del Pomerol, a asociarse en la producción de vinos de alturas superiores a las de Cafayate (1750 m). La bodega Yacochuya es una de las más altas del mundo, entre montañas multicolores y cactos, sol radiante, noches gélidas y cielo límpido. Son 13 hectáreas de viñedos de Malbec y Cabernet Sauvignon y dos de Torrontés, el cepaje blanco característico del NOA, mimados hasta la cosecha. Los dos tintos son Malbec con 10 por ciento de Cabernet Sauvignon; y el Torrontés, ciento por ciento varietal y por ello muy íntimamente en acuerdo con los productos y comidas del terruño. El San Pedro de Yacochuya es ideal para quesos frescos de cabra, empanadas y locros con pimentón y comino, y para platos intensos o picantes. Es amarillo brillante, con reflejos verdosos; y al olfato tiene rosas, manzanilla y miel. Fino y seco en la boca, no denota su alto tenor alcohólico (15,2 %) y no tiene madera ($ 10). El San Pedro de Yacochuya Tinto pasó doce meses en barricas chicas de roble francés nuevo, es complejo y estructurado (14,5% de alcohol) y concentrado de color y sabor: frutas rojas y ciruelas, taninos redondos, vainilla y fresca acidez ($ 20). El Yacochuya Tinto ($ 40) es más francés, con madera evidente (15 meses), más opaco, pesado, viscoso y corpulento que el anterior a igual tenor alcohólico. Sus frutas rojas y negras se notan muy maduras o mermeladas. La diferencia estriba en la selección de las uvas y el proceso de sangría. Dos grandes vinos con larga vida por delante: según Robert Parker Jr., hasta 2015.

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