Pablo Larguía. "No se me ocurre otra cosa mejor en el mundo para hacer que poder estar en la NASA"

Fundó Bumeran en 1999, y hoy, CEO de Red Innova, cumple su sueño de estudiar en la Singularity University, en Silicon Valley
Fernando Massa
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28 de junio de 2014  

Vivió trece años fuera de la Argentina: en Madrid, Miami, Nueva York, San Pablo. Ahora, a los 37, a Pablo Larguía le llegó el momento de Silicon Valley. Más precisamente, tres meses en el campus de la NASA. Sí, ése donde se construyeron las naves Apollo y que cuenta con un presupuesto de dos millones de dólares por día. Fundador del sitio de búsquedas de empleo Bumeran cuando tenía poco más de veinte años, hoy CEO de Red Innova, comunidad que es punto de encuentro para la industria digital y tecnológica de América latina, Larguía tenía en claro que el programa de estudios de la Singularity University universidad creada por la NASA y los fundadores de Google- era el máximo sueño al que podía aspirar.

Hoy, es una de las 80 personas de 35 países diferentes que participan este año del programa, con el objetivo de inspirarse y aprender acerca de las últimas innovaciones tecnológicas, en busca de soluciones a ocho grandes desafíos de la humanidad: medio ambiente, alimentos, energía, seguridad, pobreza, educación, salud global y espacio. De eso y de otras cosas habló con la nacion a través de Skype.

-¿Cómo conociste este programa de estudios?

-Fue hace cuatro años. Vengo mucho a San Francisco y mucho a Silicon Valley, y vine justo cuando Santiago Bilinkis estaba en Singularity. Me dijo que lo fuera a visitar a la NASA, y fue ahí cuando tuve mi primer contacto con este programa tan apasionante. Me apunté a una clase y me gustó mucho el ambiente y el concepto. Y ahora se me dio la oportunidad a mí...

-¿Aplicaste vos entonces?

-Apliqué y se me dio. Es tanto o más difícil que entrar a Harvard o Stanford. Aplican más de 3000 personas para 80 plazas. Se abre con anticipación y uno tiene que llenar formularios. Es un cuestionario muy exhaustivo, con cartas de recomendación, videos respondiendo preguntas. Lo que quieren es saber cómo pensás acerca del futuro o tus planes profesionales a largo plazo y cómo vas a resolver esos planteos. Después hay una última pregunta: ¿qué deberíamos saber de vos que no te hayamos preguntado? Te lo dejan abierto.

-¿Y qué respondiste ahí?

-[Risas] Que soy un artista porque también pinto. Hace poco empecé, llevo dos años tomando clases.

-¿Y qué te movilizó a aplicar?

-Básicamente que no se me ocurre otra cosa mejor en el mundo para hacer que poder estar en la NASA... Es como el máximo sueño posible.

-¿Cómo es vivir en un campus de la NASA? ¿Qué cosas te llamaron más la atención?

-Te confieso que a veces cuando me despierto a la mañana, esos primeros segundos, semidormido, me pregunto dónde estoy... Y tardo en responderme a mí mismo: "En pleno verano, en Silicon Valley, dentro de la NASA, compartiendo habitación con alguien más". Y después, es muy lindo, una zona con vista a la montaña, muy verde, con pinos cerca de los dormitorios, el aire fresco, la naturaleza. Todo es correcto, ordenado, limpio. Uno trabaja y estudia con una tranquilidad ideal. Te sacan las preocupaciones que uno normalmente tiene, ese día a día, ese estar pendiente de la cuenta de gas, de luz, de ganar un sueldo... Acá te eliminan esa ecuación y te brindan mucha comodidad. Uno despeja la cabeza para centrarse en esto en cuerpo, mente y espíritu.

-¿Y cuánto le dedicás a cada uno?

-Acá el 80 por ciento es mente... Tal vez sea un 70%, porque lo fundamental es el estudio. Y lo otro, que lo superrecomiendan, es un 20% de actividades físicas y un 10% de yoga o meditación.

-¿Cómo es tu día a día?

-Me levanto a las 5.45, porque me gusta tomar unos mates a la mañana. A las 6.30 hago alguna actividad física, que puede ser escalamiento, o entrenamiento militar, porque además de una base espacial, hay una base militar acá. De 6.30 a 7.30 es el desayuno y a las 8.30 comienzan las clases, que duran hasta las diez de la noche. En realidad, cenamos a las 18.30 y a las 20 se abren las evening sessions, que son charlas más inspiradoras, más relajadas.

-¿Y momentos de ocio hay?

-Momentos de ocio, literalmente, no hay. Sí hay algo que es muy gratificante: a las diez, cuando termina el programa oficial, los alumnos, todos con mucha iniciativa, nos juntamos y, por ejemplo, uno dice que va a explicar técnicas para leer más rápido, y otro se ofrece a explicar de forma sencilla la física cuántica. Después, si hay un día libre vamos al Yosemite Park, otros se van a tal lado... enseguida se arman grupos, se comparten muchas anécdotas personales o esos desafíos que tuviste en tu vida.

-¿Qué área de estudio te atrapó más hasta ahora?

-La verdad es que es completísimo el programa, pero concretamente me gusta mucho todo lo que tenga que ver con los drones y el espacio. También con la biotecnología y la inteligencia artificial, eso más por curiosidad personal. Creo que sobre todo el programa te da una base para ver el mundo de una manera distinta.

-¿Cómo pensás aplicar todo lo aprendido ahí?

-Seguro lo aplicaré en las futuras empresas que vaya a crear o en los proyectos en los que participe. Como tengo Red Innova, este hub de innovación, pienso mucho en divulgar este conocimiento científico en la Argentina por esta vía. Ésa es una de mis prioridades. Por ejemplo, Emiliano Kargieman estuvo en Singularity en 2010, y después creó una compañía que ya mandó el tercer nanosatélite al espacio. Y ahí veo en los próximos años un boom que permitirá acceder a más información. Crear una red de nanosatélites va a ser como crear Internet. E igual que Internet, dentro de 15 años, va a tener una dimensión exponencial... Se crea una red y luego encima de esa red la gente podrá inventar y crear cosas, así como Amazon y Google se crearon sobre Internet.

-En uno de los post que publicaste en la web de Red Innova hablaste del "nulo sentido del ridículo" que ves ahí?

-Muchas veces tenemos tantos prejuicios, y caemos en el qué dirán y en el intentar calzar en una sociedad que a veces nos delimita el pensamiento. Y cuando vez 80 personas de todo el mundo dispuestas a convivir con 79 desconocidos, personas de todas las razas y religiones, cada uno vestido como quiere, elaborando ideas con convicción, te das cuentas de que es un experimento bastante heavy... Y resulta fascinante que al final un objetivo superior a todo, como es el conocimiento y la creación, ha generado esa unidad total. Y no importa la pregunta que hagas, porque a nadie le importa nada el qué dirán. Es la desinhibición máxima intelectual.

-¿Te llevaste algún objeto fetiche con vos allá?

-Mi novia me escribió una carta con una foto nuestra, y ahora está en mi mesa de luz. Más que nada eso, porque es un período de casi tres meses. ¡Ah, y la camiseta de la selección!

-¿Estás viendo los partidos? ¿Se vive el Mundial también ahí?

-La verdad es que se vive, sí. Igual es rarísimo y divertido, porque como hay gente de todos los países, todos los días hay alguien festejando, alguien que está contento.

-En uno de los videos que subiste contabas que tenías ganas de cerrar el programa en el festival Burning Man?

-Sí, ya fui el año pasado también. Son 70. 000 personas en torno al arte y la creatividad en medio del desierto de Black Rock, en Nevada. Voy a ir con mi novia, que es de Yuto, un pueblo muy chiquito de Jujuy. Ella viene a los Estados Unidos, que no conoce, para mi graduación y vamos juntos. Burning Man está buenísimo, es una de las experiencias más enriquecedoras que alguien puede hacer. Hay actividades desde las 8 AM hasta las 16, y son los 70.000 los que crean las actividades ahí mismo... Tenés doscientas actividades a las vez, desde masajes thai hasta alguien que va a hablar de tal cosa, a la noche música. No hay dinero, es todo compartir y generosidad. Y, bueno, otra gran experiencia es que tenés que ir sí o sí con una bici porque es una ciudad que se construye de cero.

-Por lo que contás de las actividades, no deja de tener algún parecido con lo que arman ustedes ahí, cuando termina el programa oficial...

-Sí, de hecho todo Silicon Valley ha ido: los fundadores de Google, todos los profes de Singularity. Incluso hay un campamento de Singularity. Están los tipos más brillantes del mundo. Y de acá vamos como la mitad: ¡es como el viaje de egresados!

-Y después de Singularity, ¿qué?

-Seguramente será ver cómo poder aplicar todo lo aprendido y divulgarlo a través de Red Innova. Porque lo que he visto es que en el último año han surgido en la Argentina laboratorios de makers, y distintos centros de innovación, con proyectos como el de Gino Tubaro y la mano impresa en 3D... Y cada vez veo más que el futuro pasa por estimular el conocimiento y poder jugar con esa tecnología, creando más centros de innovación, donde se pueda aprender a programar o a utilizar las impresoras 3D, que se trabaje en robótica, realidad virtual, realidad aumentada, y que ese acceso a la tecnología sea democrático. Porque no hace falta ser aceptado en Harvard para ver una charla de Harvard. Sin duda, los ganadores de los próximos diez años son los creadores de estos espacios.

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