Parejas que se dan un gusto, familias que disfrutan del resultado

Carmen Bocaccio
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7 de diciembre de 2013  

En mi trabajo como baby sitter , veo algo cada vez más frecuente: las parejas con hijos tratan de hacerse ratos durante el fin de semana para disfrutar juntos, sin los chicos. Y no sólo se trata de salir a la noche a comer, por nombrar el ejemplo más común; me llaman también un domingo a la tarde o un sábado, cuando los papás quieren ir a una fiesta de casamiento, a festejar su aniversario o sencillamente a pasear en total tranquilidad. Incluso durante la semana, hay veces en que los padres que quieren hacer alguna actividad juntos después del horario laboral necesitan contar con alguien que cuide de sus hijos durante ese rato.

Creo que la clave es encontrar un tiempo para que la pareja pueda darse un gusto. Lo que yo veo es cómo ese tiempo compartido luego repercute en la familia, ya que la posibilidad de tener un espacio para recuperar actividades de a dos, relaja a los padres y los predispone positivamente para un mejor reencuentro con sus hijos, a la vuelta de la salida. Por el contrario, cuando los padres están agobiados, eso se transmite a la relación con los hijos.

Los chicos, por otra parte, no se quedan mirando la televisión ni jugando con la computadora mientras sus padres no están. Mi trabajo va más mucho allá de simplemente quedarme "al cuidado de": la idea es proponerles actividades lúdicas, generar un espacio de interacción.

Lo que buscamos es tener opciones de juegos, pero también de estimulación, para poder enseñarles cosas concretas. Se trata de un tiempo compartido claramente más rico que el que pueden pasar estando solos delante de la televisión o la computadora.

Claro que no tiene que ser todo nada más que juego... En función de la demanda de los padres, suelo trabajar sobre las distintas situaciones que pueda estar pasando el chico, como el tener dificultades para dejar los pañales o estar celoso de un hermanito. Busco actividades para que pueda elaborar esos temas, a veces mediante dibujos o juegos con plastilina, por ejemplo. Mi objetivo es que los padres sientan no sólo que su hijo se divierte y lo pasa bien mientras ellos no están, sino que también avanza en su camino.

Otro punto importante es que no todo lo que hagamos tiene que ser puertas adentro. Con el permiso paterno y aprovechando el relajo y la variedad de opciones que ofrece un fin de semana, vamos al parque o a la plaza, lo que enriquece aún más esos momentos.

Por otro lado, no todas las veces en que los padres nos convocan para cuidar de sus hijos durante el fin de semana es porque quieren salir. Una de las situaciones más frecuentes es que uno de los dos estudia y necesita un espacio para hacerlo sin interrupciones. Y bueno, si el chico puede pasarlo bien durante ese rato... mucho mejor.

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