Pequeños placeres

Se acerca el final de 2009 y necesitás encontrar una forma de descomprimir el cansancio acumulado durante todo el año. Mirá las propuestas y contá la tuya.
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10 de diciembre de 2009  • 16:41

Suena el despertador, comienza el día; te das una ducha, apenas desayunás quince minutos con tu pareja, te arreglás, vas a trabajar, llegás a la oficina, te tapan de obligaciones, ¡terminás exhausta! Llega el fin de tu jornada laboral, pero comienza la otra etapa: hacer las compras, hoy sí o sí ir al gimnasio... ¡Uy! se vencen los impuestos. ¡Ah, a las 20 es el curso de marketing y más tarde se reúnen tus amigas (que hace un mes que no ves). Pero también le habías prometido a tu mamá que sin falta pasabas a verla. ¿Sentís que es demasiado?

Es muy fácil, pensá: ¿qué momento te dedicás vos? Hay veces que necesitamos bajarnos de la exigencia de las obligaciones para simplemente estar con una misma, especialmente en esta época, cuando tu cuerpo pide a gritos un descanso.

Ideas para poner en práctica:

Arrancá con tiempo. No hagas todo a las apuradas: corré las cortinas de tu casa a la mañana y sentí la luz del sol. Si querés, podés sintonizar alguna música serena y desayunar tranquila. A veces, poner el despertador media hora antes te cambia el día. Vale la pena el esfuerzo.

Tomá una ducha relajante con shock de fría. Te hará estar más despierta y entusiasta.

Un paseo en bicicleta o una caminata (sin celular y sin dinero encima). Estar al aire libre aporta vitalidad, buen humor y resulta una excelente terapia contra el estrés y la tristeza.

Tomate una horita de masajes cada tanto (ideal una vez por semana). Ayuda a relajarse, mejora la circulación, elimina toxinas, calma dolores, reduce el estrés, combate el insomnio y levanta la autoestima.

Date un baño de inmersión. Llená tu bañera de agua tibia y agregá sales, que ayudan a estimular tu circulación, remover las impurezas de tu piel y a suavizarla. ¡Ojo! El agua muy caliente deshidrata la piel.

Comé frutas y verduras. Te llenan de energía, cuanto más frescas, mejor. Comprá orgánicos, que te asegura alimentarte con productos de estación.

Dormí las horas necesarias. ¿Cuántas son? De seis a ocho, según la persona. Si dormís más o menos, te vas a sentir igual de cansada. Este descanso logra una relajación completa de tu cuerpo, entonces tu piel se verá más luminosa (las células se regeneran con más facilidad), vas a descansar la vista (y eliminarás ojeras y bolsas), tu cerebro va a desconectarse y procesar mejor la información acumulada durante tus jornadas. ¡Ah!, y un cuerpo descansado ayuda a mantener el peso, incluso a perderlo, ya que cuando dormimos poco producimos mayor cantidad de hormona ghrelina, que aumenta el apetito.

Tomate una copita de vino oporto portugués. Nos lo recomienda el sommelier Sabatino Arias. Las mujeres estamos acostumbradas a beber vino blanco, champagne o rosado, pero este elixir acompañado de una buena torta de chocolate a la hora del atardecer... ¡una delicia!

Por Carolina de Andrea

¿Cuál es tu pequeño placer para terminar el año? ¡Contanos!

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