Pese a la crisis de 2001, creó su marca de muebles y ahora es furor

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Ayelén Di Leva
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7 de octubre de 2019  • 15:22

Esta maker descubrió su pasión gracias a los viajes y, poco a poco, sin parar de tocar puertas, logró crecer y armar su empresa de decoración. Se trata de Agustina Cerato, una mujer perseverante que no le tuvo miedo a la crisis económica del país como momento para emprender . Acá te contamos su historia.

"Fue clave tener una visión", dice Agustina Cerato (41) cuando recuerda sus comienzos como emprendedora. La diseñadora tiene, hoy, dos locales a la calle y una gran reputación en el mundo del diseño. Pero el camino no fue fácil. Aunque siempre le interesó el diseño de interiores, se recibió de chef, porque en la cocina se escondía su otra pasión. Trabajó en varios hoteles y hasta se fue a vivir al exterior gracias a su profesión. Sin saberlo, aquellos viajes la alejarían de las cocinas y le cambiarían la vida. Pasó por Estados Unidos y Londres, lugares que la marcaron, ya que ahí empezó a encontrarse con elementos y formas de decoración que en Argentina no estaban tan explotadas. Se fascinó a tal punto que decidió dejar atrás los viajes y su trabajo y pegar la vuelta. Su papá tenía una metalúrgica, y esa sería la palanca ideal para comenzar su sueño: diseñar muebles.

Comienzos en plena crisis

"Volví con la idea de armar mi línea de muebles y lámparas en hierro, porque veía mucho desarrollo", cuenta. Arrancó de cero, con 1000 dólares que había traído de su experiencia por el exterior, pidiendo plata a familiares, amigos y algunos créditos. "No tenía una base económica, ¡no tenía nada!", explica. En 2003, en el medio de la crisis post 2001, usó la fábrica de su papá para producir los primeros muebles y llevar adelante su proyecto con la certeza de que iba a llegar a buen puerto. Eso sí, al comienzo, todas las ganancias que obtenía de las ventas las reinvertía para poder dar un pasito más y tratar de crecer. Acomodarse llevó un tiempo.

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Empezó haciendo lámparas y ofreciéndolas a locales, mostrando el producto en una carpeta con folios. Sus primeros diseños eran muy románticos, blancos, con florcitas rosas. Recibió muchas respuestas negativas y varias caras de disgusto al ver el producto porque asociaban, en ese momento, el hierro a algo antiguo. Pero Agustina tenía muy claro lo que quería y no desistió. Invirtió horas de trabajo, pasó mucho tiempo esperando, recorrió varios lugares, golpeó infinitas puertas... "Hay que tener mucha paciencia, saber esperar el momento y escuchar", dice Agus que en ese momento tenía 25 años y hacía todo: diseñaba, pintaba, embalaba, vendía…

Momento de crecer

De a poquito las ventas fueron aumentando, las lámparas se hicieron conocidas y empezaron a llegar pedidos del interior. Ahí comenzó el volumen al por mayor y no se detuvo más. En 2006 era tan grande el trabajo que se sumó a trabajar en el proyecto su hermana, Deborah, que arrancó a ayudarla poquitas horas por semana y no se separó más. Como las ventas seguían aumentando, en 2007 abrió su primer local en Palermo. "Cuando empecé a ver que mis arañas de hierro eran un furor, lo exploté. El local me ayudó mucho y el estilo romántico hizo que me distinguiera", recuerda y afirma que el diferencial que le permitió despegar fue, sin dudas, la perseverancia. El primer sueño estaba cumplido.

Con la rueda en movimiento fue por más: en 2011 abrió otro local chiquito en la calle Migueletes y en 2011 cumplió la meta que venía persiguiendo desde siempre y logró tener su lugarcito en la calle Arenales. Pero los espacios cada vez le quedaban más chicos y se tuvo que mudar a un local más grande en Belgrano y otro con más lugar en Arenales. Hoy en día tiene dos locales grandes y trabajan, en total, 13 personas.

Su crecimiento fue acompañado por un pilar fundamental: Marcos, su marido, quien, desde 2012, se encarga de la parte financiera de la marca. Contar con ese apoyo la ayuda a enfocarse en la parte creativa y estar todo el tiempo en movimiento. "Tengo mucha energía, no me importan la cantidad de horas que se necesiten, cuando algo me entusiasma mucho tengo una fuerza que no sé de dónde la saco", dice.

En la actualidad las principales ventas se dan en los locales, pero el canal de mayor difusión es Instagram, donde tiene 75.600 seguidores y sigue sumando. Arrancó haciendo lámparas y hoy podemos encontrar en su catálogo camastros, cunas, sillas, mesas, arañas, acolchados, almohadones, percheros, espejos, etc. Además, brinda el servicio de ambientación a domicilio, que es furor en las redes. En el mundo del diseño su nombre ya pisa fuerte.

En números

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  • 2 locales a la calle tiene actualmente: uno en Belgrano, otro en Recoleta.
  • 13 personas trabajan hoy en día para llevar adelante la marca.
  • 1000 dólares fue la inversión inicial.
  • De año a año tiene una proyección de aumentar sus ventas en un 30% .

Siempre abre nuevas unidades de negocio: arrancó siendo solo un local de muebles, después incorporó el interiorismo a domicilio, luego colocación de cortinas y recientemente sumó un vivero (venta de plantas naturales en las tiendas).

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