Pies descalzos. Cuidados y tratamientos para la temporada de sandalias

Crédito: Ramiro González.
Jimena Barrionuevo
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22 de enero de 2020  • 13:03

Llegó el momento de destaparlos. Y también de hacer la tarea. Porque la realidad es que son pocas las que se ocupan de cuidar sus pies en los meses más fríos, cuando permanecen cubiertos bajo el calzado. Y esto tiene sus consecuencias: ampollitas, callos, sequedad y durezas son algunas de las molestias que empiezan a aparecer cuando arranca la temporada de sandalias. Es que llevar los pies al aire libre a elevadas temperaturas expone su piel a nuevas condiciones; por eso, es importante prepararlos y mantenerlos en buen estado. En esta nota te compartimos una guía de cuidados para que puedas lucirlos siempre prolijos.

Tiempo de cuidados

Con más de 7 mil terminaciones nerviosas, tus pies trabajan todo el día. De hecho, absorben hasta el doble de tu peso con cada paso que das. El 75% de las mujeres confiesa que ha experimentado dolor en sus pies una vez en la vida. Por eso, una puesta a punto para tenerlos prolijos y combatir los callos, la sequedad y las durezas nunca viene mal.

Cutículas

Pueden correrse y cortarse cuando son muy gruesas, pero, en realidad, no hay obligación de hacerlo, aseguran los expertos. Es más, la mayoría de las veces, esto se hace tan solo por un tema estético. ¡Entonces, tené cuidado! Si sos de las que prefieren quitarse las cutículas, siempre observá que no queden pequeñas fisuras en tu piel: estas pueden ser la puerta de entrada de bacterias, hongos y virus en tus pies. En ese mismo sentido, tené en cuenta que el corte de la uña siempre debería respetar la lámina ungueal y mantener cubiertos los pliegues de inserción de las uñas. Al momento de darle forma, también es preferible que, en su borde externo, la uña quede como una cuchara invertida o con una línea recta para evitar que se encarne.

Callos

Son reacciones de la piel por algún tipo de trauma; están vinculados con trastornos de la postura y compresión por el calzado. Así que lo primero que deberías hacer es chequear que tus sandalias no te lastimen. Todos los materiales que vayan a estar en contacto con tu piel deben ser lo más naturales y transpirables posible. También es clave evitar las costuras y, en lo posible, desterrar los zapatos estrechos y los tacos demasiado altos. En verano, la comodidad está a la orden del día.

Ojo con el sol

La piel de los pies no está acostumbrada a la exposición de los rayos solares. Por eso, también es importante que en verano prestes atención a la radiación. Y sí, en los pies también hay que usar fotoprotector. ¿Cuál elegir? El que indique el dermatólogo, que va a ser acorde a tu tipo de piel, siempre de 30 o más. Aplicalo, como en el resto del cuerpo, 30 minutos antes de la exposición, sin ropa y controlando que no queden zonas sin cubrir. No olvides reaplicar cada tanto. Muchas veces, los pies están sumergidos en el agua y el efecto del FPS disminuye.

Y tomá nota de este dato: la zona plantar, aunque es más difícil que se exponga, también puede quemarse. Por eso, si vas a recostarte boca abajo en el sol, lo mejor es que también la consideres. ¿Qué hacer si te quemás? Primero, poné los pies en agua fría; luego, hidratá con cremas con vitamina A y E para regenerar la piel. También podés usar algún gel postsolar para descongestionar.

Crédito: Ramiro González.

Exfoliaciones

Idealmente, hacelas una vez por semana. Podés usar tu exfoliante corporal o comprar uno específico para pies. Aplicalo en los pies secos antes de ducharte y masajeá tus pies suavemente durante unos minutos. Metete en la ducha (con cuidado de no resbalarte) y, a continuación, enjuagá con agua.

Hidratación

Hacelo a diario, como parte de tu rutina. Usá una crema hidratante después de la ducha y masajeá hasta que se absorba por completo. Podés dar masajes a los pies con tus dedos pulgares con movimientos circulares. A continuación, hacé algunas presiones suaves en la parte del empeine y de los dedos.

Chau grietas

Los talones suelen ser los más afectados por el calor. Y, a veces, hace falta darles un mimo "extra" para combatir la sequedad. Vas a necesitar sales de baño, piedra pómez, jabón, una toalla y una crema nutritiva. Primero sumergí los pies en agua templada durante unos 10 minutos para ablandar la piel. Podés usar sales de baño para relajarte. Humedecé la piedra pómez con agua tibia y jabón y frotá suavemente con las partes más secas. Con una toalla, y a través de pequeños toquecitos, secá los pies. Aplicá la crema hidratante rica y masajeá para ayudar a liberar la tensión del día. Si necesitás un tratamiento de choque, podés recurrir al aceite de oliva. Idealmente por la noche, aplicá en los talones y cubrí los pies con papel film y una media. Dejá actuar por 10 minutos.

De formas y colores

Elegancia en las manos. Esa es la premisa por la que se guían las tendencias en uñas para la temporada de verano. Bien cortas y naturales, con una base casi imperceptible, la propuesta es llevarlas con semifrancesas, motas circulares de color sin demasiadas pretensiones, diseños en arcoíris, espacios negativos y detalles en piedritas, cristales y toda clase de decoración al alcance de tu imaginación. Si no te animás a hacerlo en casa, siempre podés ir a un salón y pedirles a los profesionales que se ocupen por vos.

En materia de colores, los tonos neón de amarillo, naranja, violeta, verde azulado y azul serán protagonistas en la paleta, según anticipan los profesionales de OPI. Prestá atención al rosa y al lavanda, porque vienen con un encanto especial. Para el caso de los rosas, aunque no prometen tener un gran protagonismo en los meses que vienen, hay una única tonalidad por la que varias firmas apuestan. Algunas lo denominan rosa suave, otras la llaman nude rosa. Lo cierto es que se traduce en una tonalidad delicada y cercana al efecto porcelana que llevaban nuestras abuelas. Sin llegar al pastel, este color tan natural también confluye a la perfección con el regreso de la manicura francesa (que nunca se va, pero hay épocas, como esta, en las que vuelve con más fuerza). En cuanto al lavanda, en distintas vertientes, es un color que se vio en las pasarelas de los desfiles más prestigiosos de los últimos meses. En la gama más pastel, podés optar por el malva, pero también hay tonalidades más vivas como el lila plateado o el púrpura si lo que buscás es un efecto de alto impacto.

Mimate

Tres tratamientos para hacer en verano y darles un respiro a los pies.

  • Pedicuría Royal. La propuesta comienza con una inmersión relajante de los pies dentro de un jacuzzi. Sigue con corte de uñas, trabajo en las cutículas, exfoliación de callos, masaje de pies y pulido o esmaltado de uñas. Dónde: en Cielo Spa del Four Seasons Hotel, Posadas 1086/88, CABA.
  • Reflexología cuántica. ¿Sabías que cada momento de emoción queda grabado en el cuerpo? Así, también está a disposición de un terapeuta para ser leído a través de la interacción de varias disciplinas energéticas y humanísticas fenomenológicas que llevan al encuentro de una misma. El tratamiento consiste en un masaje de pies que describe nuestra personalidad. Luego sigue una sanación pránica para equilibrar la energía física, emocional y mental. Dónde: en el spa del Hotel Faena, Martha Salotti 445, CABA.
  • Foot relax. Para desconectarte un rato de la rutina y entregarte al relax. El tratamiento comienza con un baño de espuma tibio. Sigue con exfoliación para renovar la piel y una mascarilla hidratante. Después te liman las uñas, retiran las cutículas y pulen los talones y los puntos de apoyo del pie. Ahora sí: es el momento de un intenso masaje relajante. Para terminar, se esmaltan las uñas con el color que más te guste. Dónde: en Casualité Nail Club, Vidt 2198, esquina Arenales, CABA.

Expertas consultadas: Dra. Mónica Maiolino. Médica dermatóloga. Miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología. Asesora de Dermaglós y Aveno. Dra. Laura Szafirstein. Médica dermatóloga, miembro de la Academia Americana de Dermatología.

Agradecemos a Eloísa Von Wernich por su colaboración en esta nota.

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