Pinamar. Un recorrido poco obvio por uno de los balnearios más clásicos de la Argentina

Crédito: Gisela Montenegro.
Connie Llompart Laigle
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2 de enero de 2020  • 16:53

"Que el árbol no te tape el bosque", es la primera frase que me viene a la mente cuando pienso en Pinamar. De hecho, en este recorrido, sugiero como parada inicial que detengas el auto en la entrada de la ciudad, bajes la ventanilla y respires una bocanada de este aire único en el que el perfume de los pinos se mezcla con la frescura del mar. Así se empieza, para después ir enfocando la mirada, aprendiendo a descubrir nuevos lugares en un destino que probablemente, como a mí, te recuerde a tu adolescencia. Volvés cambiada, aunque siempre puedas permitirte un duelo de Wonder Boy en CenterPlay. Pero esta vez, si te conectás con tus necesidades, vas a ir descubriendo esos rincones secretos que solo podés ver cuando los buscás. Aquí va mi recorrido personal, con lo que busqué y encontré durante este año en el que Pinamar se convirtió en el hogar de mi familia. Preparate para un verano de yoga entre pinos, de comidas preparadas con amor y atardeceres frente al mar con mate y medialunas, de caminatas bajo las estrellas y de dormir tapada hasta las orejas mientras las olas te cantan al oído.

PARADOR EL ATLÁNTICO

Crédito: Gisela Montenegro.

En Bunge y el mar, es el más céntrico y el más histórico de los balnerios: en sus carpas veranean habitués de Pinamar desde el año 53. Es más, la familia que cada año ocupa la número 44 está por cumplir su 60° aniversario como cliente. La nueva casa de El Atlántico se inauguró hace tres años con materiales de demolición que pertenecieron al museo de Marta Minujín. Ideal para familias, hay entretenimiento para chicos y un bar de playa donde el menú, que está armado con fotos de los años 50 en las que posan desde los bañeros hasta los clientes de siempre, la rompe con los sándwiches en pan árabe y las ensaladas.

  • Lo mejor: sándwich El Atlántico, con gravlax de salmón, pickles de pepino, lechuga morada, queso Finlandia y palta.
  • Dónde: av. del Mar y av. Bunge.
  • IG: @paradorelatlantico.

MÓNICA ÁLVAREZ

Crédito: Gisela Montenegro.

La costa es uno de esos rincones de la Argentina donde hace calor de día y da para dormir bajo un edredón todas las noches. Y si de encarar el frío se trata, los tejidos están a la orden del día. Mónica Álvarez se especializa en abrigarte con lanas y te da la excusa perfecta para anticiparte al invierno durante el verano. Un avance: este año, la tendencia en lana son los tejidos en tonos habano, camel, chocolate y oliva. También fabrica ropa, accesorios y unos zapatos inspirados en la línea europea que no pueden más de lindos (y de cómodos). Sus locales están únicamente en Pinamar Norte, Cariló y Costa del Este.

  • Lo mejor: los tejidos, con muy buen diseño y ultrasuaves.
  • Dónde: Olimpo y Aquiles.
  • IG: @monicaalvarez.os.

EL OJO Y EL DIAMANTE

Crédito: Gisela Montenegro.

Los Rise son una familia de artistas y su casa, una joyita escondida en el límite con Valeria del Mar que es un fiel reflejo de su espíritu creativo. Sus puertas (vale la pena pasar solo para admirar su diseño) se abren a todo aquel que quiera disfrutar de un té diferente, en un amplio living con paredes intervenidas, muebles pintados a mano, juguetes de madera y un hermoso piano amarillo que toca el alma máter del lugar, Norma Pedrotti. Además, dictan cursos: desde mosaiquismo y vitrofusión hasta pintura sobre tela, bordado y taller de juguetes. Este verano habrá talleres y ciclos de cine debate.

  • Lo mejor: podés recorrer la casa y tomar el té con piano en vivo.
  • Dónde: Somellera 79. Valeria del Mar.
  • FB: @elojoyeldiamante.

BOUTIQUE CLUB DE MAR

Crédito: Gisela Montenegro.

¿Cómo te ves bailando en una fiesta de la espuma en la playa? Esta es una de las marcas registradas de este balneario, el único que tiene 200 metros de frente de mar. Boutique es un auténtico club de mar donde podés disfrutar de un montón de actividades gratuitas por más que no alquiles carpa. De sol a sol, hay yoga, baile, fiestas, partidos de strike, ping pong soccer, fútbol tenis, bandas y DJ en vivo. El after beach es una bomba y después hay boliche para los más jóvenes. Con el alquiler de la carpa, que en la versión VIP incluye cava de bebidas y deck privado, tenés acceso al sauna, a los vestuarios y a las piletas.

  • Lo mejor: el after beach en la playa.
  • Dónde: Av. del Mar y Guerrero, Ostende.
  • Cuándo: todos los días, de 09 a 06.
  • IG: @boutiquepinamar.

SURFER

Crédito: Gisela Montenegro.

Palmeras y guirnaldas de luces al aire libre convocan a disfrutar de un after beach con bandas en vivo en pleno Bunge y Libertador. Este bar playero es muy canchero y tiene la buena vibra del surf. Es ideal para ir con amigos, en pareja o en familia. El menú está repleto de minutas que incluyen desde rabas y hamburguesas hasta ricas ensaladas y pizza a la piedra (es una de las mejores de Pinamar), todo muy bien presentado en bandejitas de madera. Hay cerveza tirada y buena barra de cócteles. Arriba del local está la feria de ropa Vanguardia, por si te querés dar una vuelta antes o después de picar algo.

  • Lo mejor: las pizzas de masa bien finita a la piedra y los sándwiches súper potentes.
  • Dónde: av. Bunge 456.
  • Cuándo: todos los días, todo el día.
  • IG: @thesurferbar.

LA VIEJA HOSTERÍA

Crédito: Gisela Montenegro.

En la que fue la primera hostería de la ciudad, allá por 1947, funciona ahora un coqueto hotel boutique. Cada rincón merece una selfie junto a la cuidada selección de muebles antiguos y obras de arte de Silvina Zubiarriain, arquitecta y anfitriona. Para conocerlo no hace falta que te hospedes: podés disfrutar de una ceremonia del té con pastelería casera o de una cena romántica inolvidable en el bistró a cargo del chef Manuel Grinberg, que funciona en un jardín de invierno de esos que quisieras tener en casa. Este verano se suma el recomendado cóctel after beach. ¡Reservá antes de ir!

  • Lo mejor: el helado de palta.
  • Atenti: no reciben menores de 10.
  • Dónde: Del Tuyú 169.
  • IG: @laviejahosteria.

CLAU & BETY

Crédito: Gisela Montenegro.

Clau y Bety son dos amigas que viven acá desde hace más de 30 años y siempre se preguntaban: "¿Y si hacemos algo juntas?". Y este local, que ofrece mucho más que deco en pleno centro comercial de Pinamar, fue la respuesta. Bety es decoradora y recicladora nata: visita chatarreros de la zona y arma objetos con hierro y con maderas recicladas que luego expone en el local, donde conviven con una selección súper cuidada de adornos, souvenirs y accesorios, que van desde sombreros hasta bolsos y prendas de diseño exclusivo. Los espejos reciclados que hacen ellas mismas son un sueño; las cerámicas, también.

  • Lo mejor: los objetos en hierro hechos en casa.
  • Dónde: Constitución 320, local 5.
  • Cuándo: todos los días, de 10 a 2.
  • IG: @clauybety.

JORGELINA ALLONA

Crédito: Gisela Montenegro.

Esta decoradora de interiores define su local como una tienda de artes y oficios porque en él convive el talento de diferentes manos argentinas con una temática que los une: el mar y la playa. Su espacio mínimo rebalsa de tonos azules que se reflejan en barquitos, percheros y peces creados en distintas versiones, como cuadros y como objetos. Los hay de maderas recicladas y de chapa, que son la especialidad de la artista Paula Duri. También ofrece blanquería, con almohadones y manteles pintados a mano que son una obra de arte. Si llevás la foto de tu casa, ella te dice qué poner en cada rincón.

  • Lo mejor: los barquitos en maderas recicladas de 4 Manos 2 Cabezas.
  • Dónde: Constitución 297.
  • Cuándo: de 10.30 a 13 y de 16 a 20.
  • IG: @jorgelinaallona.

LA ALBÚFERA

Crédito: Gisela Montenegro.

Una albúfera es una laguna de agua salada separada del mar por un cordón de arena, pero en comunicación con él. Como Flor Barros es de Pinamar y Diego Fornes, de la laguna de Trenque Lauquen, eligieron este nombre para su microcosmos, un espacio gastronómico donde conviven la pastelería de Flo con los talentos múltiples de Diego, quien, tras años de ver Utilísima, se animó a diseñar cada rincón con cacharros y objetos que donaron familiares y amigos de amigos. En busca de una identidad pinamarense, ensayan recetas con ingredientes locales como los hongos de pino, la lavanda y el polen de acacias.

  • Lo mejor: ¡difícil! El brownie, la cheesecake y el budín de chocolate con cerveza negra.
  • Dónde: Rivadavia 350.
  • Cuándo: de 11 a 15 y de 18 al cierre.
  • IG: @la_albufera.

CUCA DECO HOME

Crédito: Gisela Montenegro.

Cuca Altieri es decoradora y referente en la zona desde hace más de 19 años. Su local es una invitación para perderse en distintos rincones montados con objetos importados y nacionales que tienen en común el efecto cozy. Ella hace magia y crea espacios únicos al combinar distintos estilos que van desde el clásico hasta el moderno. Lo mejor es que si no tenés idea de deco pero te encanta que tu casa parezca de Pinterest, Cuca se acerca sin cargo hasta tu domicilio o te asesora a partir de las fotos que le muestres. Además, hace cortinas y tapizados con las telas que lleves o con las que elijas en el local.

  • Lo mejor: el local está organizado por ambientes y colores, que monta como si fuesen escenografías para que veas cómo queda cada cosa en ese espacio.
  • Dónde: av. Shaw 554.
  • Cuándo: hasta Semana Santa, todos los días, de 10 a 13 y de 18 a 23.
  • IG: @cucadecohome.

Propuestas afterbeach

  • Go! Festival Pinamar Norte. Durante enero y febrero, todas las tardes, de 17 a 2, habrá food trucks, bandas en vivo, talleres de arte, clases a la gorra de yoga y de pintura, barra de tragos, cerveza tirada, tiendas y mucho más. Dónde: en Libertador Norte y Humboldt.
  • Birra & playa. Para despedir al sol con cerveza tirada, el spot es el pop up bar de Patagonia. Todos los días, de 12 a 22, hay bandas y DJ en vivo, jenga gigante y metegol. Dónde: Av. del Mar 852.
  • Gula Patio Gastronómico. Durante el verano, una salida que no falla es el patio de food trucks de Pinamar Norte, una galería a cielo abierto que es ideal para los días ventosos porque está abrigada por el bosque. Un dato clave: hay jueguitos al aire libre para los más chicos, complemento ideal mientras los grandes disfrutan de una cerveza artesanal con amigos. Dónde: Av. del Olimpo y Aquiles.

Momentos om en el bosque

Crédito: Gisela Montenegro.

Espacio Amazonita. Chuny es profesora de yoga, osteópata fluídica y doula, dueña de una paz interior que contagia y de Espacio Amazonita, un cálido refugio en medio del bosque que construyó con su pareja, Tibu, donde se puede practicar yoga terapéutico con eutonía, yoga dinámico y yoga para embarazadas. IG: @chunytai.

Tierra de colibríes. Emi Gómez Bodo es socióloga y muchas cosas más. Creó un espacio de conciencia donde, a través del yoga, la numerología, el reiki y la terapia floral de Bach te acompaña a que te reconectes con vos. Podés hacer una sesión de armonización individual e ir mucho más adentro de vos con la carta natal kármica. IG: @tierradecolibries.pinamar.

Esencia presencia. Agustina Rodríguez Arias ofrece sesiones de zen shiatsu, reflexología y coach ontocorporal. El shiatsu es una técnica preventiva para que el cuerpo no caiga en desequilibrio y también sirve para armonizar los meridianos según lo que está sintiendo y viviendo tu cuerpo. Ideal para renovarte antes de empezar el año. IG: @esenciapresencia.

ARTE, ARTE, ARTE

Crédito: Gisela Montenegro.

Si querés llevarte a casa el paisaje de mar, carpas, sombrillas, bosque y hoteles clásicos de Pinamar, la obra de la artista y arquitecta Analía Fontana es para vos. IG: @analiafontanapinturas.

Paseos por Pinamar

Crédito: Gisela Montenegro.

Caminar los bosques de Pinamar juntando piñas y descubriendo pájaros es un plan mágico para hacer con niños. Pero las propuestas de paseos por la ciudad y alrededores van mucho más allá. Es que Pinamar es mucho más que pinos y mar, pero pocos lo saben. Para quienes quieran mirar con otros ojos este destino, está Vanesa Rinaldi. Ella es guía de turismo (e intérprete ambiental) y diseñó distintos circuitos a pie que invitan a conocer la arquitectura, los museos, las casas icónicas y las historias que guarda esta tierra de médanos. Uno de los más recomendables es el recorrido por Ostende y Valeria del Mar para descubrir monumentos que estuvieron sepultados bajo la arena durante más de ochenta años. También ofrece recorrido por los bosques que termina con una clase de yoga para principiantes que te ayuda a conectarte con la naturaleza. IG: @experienciapinamar.

Asistente de fotografía: Paola Zelaya.

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