Polémica en las redes. ¿Cuál es tu Momento Gisela Barreto?

Gustavo Noriega
Gustavo Noriega PARA LA NACION
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26 de febrero de 2020  • 17:13

El diálogo de Gisela Barreto con el misionero colombiano Marino Restrepo hizo la delicia de las redes sociales. En realidad, solo un fragmento: aquel en el cual el entrevistado hablaba con entusiasmo del peligro de los carteles y la entrevistadora, con ánimo aclaratorio, le pregunta si se refiere a los carteles que aparecen en la calle. Aunque el fragmento viralizado no se escucha la respuesta, en el canal de YouTube de Gisela Barreto se puede ver la entrevista completa. Allí se aprecia que el colombiano -luego de la interrupción desconcertada de Gisela-- le explica que así se llaman las asociaciones criminales habitualmente relacionadas con la droga, mientras le da los ejemplos conocidos: el cartel de Medellín, el cartel de Sinaloa, etc. "Ah, no sabía", dice, desprevenida, la entrevistadora.

Por supuesto, la confusión de Barreto desató inicialmente la crueldad extrema de las redes sociales que festejó el error como un campeonato del mundo. Algunos pusieron paños fríos y señalaron prontamente que, en realidad, el primer error lo había cometido el docto y espiritual entrevistado al acentuar mal la palabra. Los "carteles", tal como él dijo, bien podían ser los anuncios en la calle que imaginó Gisela ya que las organizaciones criminales tienen acento en la "a": "cárteles". "El cartel de Sinaloa" es, o puede ser, un anuncio callejero en esa localidad mexicana, mientras que "El cártel de Sinaloa" refiere, efectivamente, a la temible organización criminal.

Una segunda instancia fue apuntar al contenido del discurso de Restrepo. En ese sentido, @javiernavia apuntó: "Que la ignorancia de Gisela Barreto no tape las burradas que estaba diciendo su invitado sobre "los carteles ocultos del primer mundo".

Efectivamente, el discurso del misionero colombiano era un pastiche impreciso sobre los males modernos, en donde el "nuevo orden" se identificaba con el Diablo y las tentaciones.

Es interesante, entonces, bucear un poco en la vida del entrevistado. En su propia página (marinorestrepo.com), el misionero hace en tercera persona un racconto del momento fundamental de su vida: "Durante 33 años permaneció totalmente alejado del Señor, ya que desde los años 60, mientras vivió en Bogotá, empezó involucrarse con religiones y cultos paganos, y toda clase de ciencias ocultas y esotéricas, ciencias de control mental y en general en toda clase de supersticiones. La vida de Marino estaba centrada en el dinero, la fama y totalmente entregada al placer.

En la Navidad del año 1997, fue secuestrado por la guerrilla de las FARC. Esta experiencia se prolonga por seis meses, hasta cuando Marino es liberado por gracia de Dios. El secuestro tiene diversos episodios, pero lo más importante de esta etapa en la vida de Marino es el encuentro que tiene con el Señor. Vive una experiencia de iluminación de conciencia y experimenta el estado del infierno, el purgatorio y contempla la gloria de Dios. Desde entonces, Marino cambió totalmente su vida y desde hace 20 años es misionero al servicio del Señor y de la Iglesia Católica. En 1999 fundó en Bogotá, Colombia, la misión católica Peregrinos del Amor".

Un resumen impecable de su vida lo hace desde el título la página religionenlibertad.com: "Adicto al sexo, al alcohol. fue secuestrado por las FARC y Dios le mostró su amor; hoy predica". En la entrevista, se desliza, un poco impíamente, que la liberación de su cautiverio no se había producido "por gracia de Dios" sino más bien porque se había pagado el rescate requerido. El momento de la epifanía, durante su secuestro, es contado con detalle:

"Esa noche, en la cueva, destruido como ser humano, no podía ni llorar. Estaba encapuchado. No estaba dormido. Y empezó mi experiencia. Me vi con 3 años, oí la empleada de mi infancia que me hablaba, sentí la brisa, olí las flores de mi patio. Reviví toda mi vida, y las cosas que hice y eran pecado me dolían, a pesar de que yo, con 47 años, no creía en el pecado". Después vio una "ciudad preciosa de luz" y oyó "una voz gigantesca, que parecía venir de todo el Universo y también de mí. Era la voz de Dios, llena de amor y compasión, pero a mí me quemaba, sólo quería que se callara, y la rechacé". Entonces quedó flotando, hundiéndose en una especie de niebla. "Supe que era el infierno. Cada partícula de esa niebla era un alma condenada. Las almas del abismo no tienen voz, sólo gruñidos como de bestia para expresar desesperación, ira y odio. Allí había espíritus que nunca habían sido humanos, un abismo de desobediencia que, como yo, habían renunciado a su oportunidad". Entonces volvió a escuchar la Voz: "Me explicó que yo había sido creado para ser un alma reparadora eucarística, que la misión de todo católico es ser sacramental, alimentarse de los sacramentos, y que eso da fuerza incluso a almas alejadas de los sacramentos, que no pasan por la parroquia".

La experiencia mística de Restrepo, que pasó de pecador a misionero, impactó hondamente en Gisela Barreto, quien adhiere a su espiritualidad y a sus ideas conservadoras. La tuitósfera, por su parte, tuvo un giro humanista. Si, como se dijo, en un primer momento, las burlas reinaron, de a poco, se fue gestando un meme textual. Por una vez, los tuiteros dejaron de señalar con el índice a alguien resaltando errores y bajezas ajenas, y lo dirigieron a su propia persona, recordando momentos de rídículo a los que bautizaron con el nombre de "Momento Gisela Barreto". La selección es arbitraria y desopilante:

  • No toque, Pita! (@jorobarlapita): "Mi momento Gisela Barreto fue cuando haciendo el curso de manejo, el instructor me preguntó cómo estaba la temperatura. Bajé la ventanilla y contesté: está fresco."
  • Luna creciente @Juu_Suarez: "Mi momento Gisela Barreto fue cuando estaba pagando la facultad, me preguntaron, Abril? Y respondí no, Julieta".
  • Nicolás Olszevicki (@NicoOlsze): "Mi momento Gisela Barreto fue cuando jugando al truco mi abuelo, que era mi compañero, me dijo "vení". Y yo me paré y fui."
  • Bernardo Erlich (@berlich): "Déjense de joder, todos tuvimos nuestro momento Gisela Barreto cuando cantábamos A SU LUNALA."
  • V n s (@degamenpaz): "Mi momento Gisela Barreto fue cuando dijeron "recuerdan cuando mandaron a la horca a Saddam Hussein por matar 148 chiitas? Yo contesté: Si! tanto quilombo por unos monos de mierda".
  • Piatti Draftsman: (@MauricioPiattiG): "Momento Gisela Barreto de mi Nona: la pedicura le dijo que tenía pie de atleta y ella dijo "gracias" #MomentoBarreto"
  • Piro @Mpirotecnica: "Mi momento Gisela Barreto fue una vez q me desperté y desayunando leí en el diario "una araña de 100 kg cayó en el museo de no sé donde y por unos segundos me quedé trabada tratando de visualizar un ARÁCNIDO tan grande, hasta que caí en la realidad y dejé la carrera porq al pedo".
  • Diana (@elizadiancar): "Mi momento Gisela Barreto fue cuando fui a pagar el hospedaje y el dueño me dijo: querés factura?....a lo que respondí: no gracias, ya desayune!!!! #MomentoBarreto.
  • Nair sin H (@NairAbrahim): "Mi momento Gisela Barreto fue cuando en crónica decían que iban a reconstruir la caída de Alejandra Pradón y yo pensaba que la iban a tirar de nuevo".

Gisela ya había tenido su cuarto de hora de burlas mediática cuando en un programa de televisión expresó que un kilo de lechuga pesaba más que un kilo de tomates. Sin embargo, su nuevo tropiezo y la reacción empática de los internautas demostró que nadie está exento, que más allá de opiniones sobre el Diablo y el pecado, cualquiera puede confundirse o mostrarse desinformado en un punto en particular. Habrá quien lo lleve con mejor o peor hidalguía pero todos hemos tenido nuestro Momento Barreto.

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