Poliamor digital: ¿qué es infidelidad y qué no en la era de las redes?

¿Qué es el microcheating?
¿Qué es el microcheating? Crédito: ilustración Elda Broglio
Gina Gaona
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22 de noviembre de 2018  • 00:47

Si antes la infidelidad se definía por el contacto físico fuera de los márgenes de la exclusividad de una pareja, el universo vigente definido por las herramientas digitales es un campo fértil para que proliferen otro tipo de contactos que podrían ser potencialmente peligrosos para los acuerdos establecidos.

Aunque las reglas de juego están un poco borrosas todavía, básicamente se puede considerar infidelidad todo aquello que está por fuera de lo que una pareja acordó como reglas mutuas de respeto y confianza. Claro que después viene la letra chica y todo cambia día a día: cambiar saludos por WhatsApp, ¿es infidelidad, acaso?

El microcheating o microengaño es un término nuevo que nombra todos esos comportamientos que, por pequeños que sean, están en el límite entre fidelidad e infidelidad. Aunque esto existe desde siempre, es cierto que la virtualidad desdibuja los límites. Y también es cierto que en este contexto es mucho más fácil quedar expuestos.

Cuernitos

El microcheating consiste en esas pequeñas acciones con las que demostramos interés hacia una tercera persona. Aunque parezcan (o efectivamente sean) inofensivas, pueden representar un riesgo para la pareja porque son un potencial motivo de discusión o el puntapié para una infidelidad. Muchos piensan que "no pasa nada" porque lo ven intrascendente o apenas un juego para alimentar el ego, estimular el deseo sexual o simplemente divertirse. Y, como dijimos más arriba, el veredicto final depende de lo que hayas acordado con tu pareja, porque quizás entra en las reglas del juego cierto chichoneo digital.

Estas microinfidelidades se dan con más frecuencia en el marco de las redes sociales, porque nos brindan cierto anonimato. Desde esos lugares, no tenemos el peso de la mirada ni la responsabilidad de hacerlo frente a frente con otra persona, lo que nos permite desinhibirnos un poco más y animarnos a expresar otras cosas.

El termómetro rojo

Prestá atención, porque esto de coquetear con la infidelidad puede ser confuso y pasar desapercibido, incluso para vos si sos la que lo está haciendo. Pero si alguna de estas situaciones te es familiar, por ahí tendrías que recalcular porque podrías estar llevando tu relación hacia un lugar poco feliz.

1. Seguís hablando con tu ex: cada tanto responde tus historias de IG y vos le seguís el juego. O cuando lo ves conectado en el chat de Facebook te tienta escribirle y a veces caés. Después, borrás los mensajes para que tu novio no los vea. A menos que haya hijos de por medio, no es necesario mantener contacto constante con un ex. Tendrías que preguntarte por qué no querés dejarlo atrás. Quizá todavía te pasen cosas con él y por eso puede ser terreno peligroso: una conversación por chat podría derivar en un encuentro. Además, si se lo ocultás deliberadamente a tu compañero actual, es porque pensás que está mal.

2. Omitís tu situación sentimental: no, no hace falta que pongas en tu perfil de Facebook que estás en una relación, pero si un chico empieza a tirarte onda, lo mejor es que se lo aclares. Cuando no lo decís, tal vez sea porque te interesa explorar qué puede pasar y, si se lo contás, disminuyen las posibilidades de que la conversación continúe. Mostrarte disponible puede estar hablando de segundas intenciones.

3. Mantenés activo tu perfil en apps de matching: te pusiste de novia, pero todavía no desinstalaste Tinder y, a veces, todavía lo usás. ¿Lo hacés porque te divierte? ¿O es una manera de explorar posibilidades porque estás insatisfecha con tu relación? Buscar las respuestas puede ayudarte a detectar si es que hay algo que no te está cerrando del todo en tu vínculo actual o descubrir si es mejor tomar otro rumbo.

4. Intercambiás likes con alguien que te atrae: tu compañero de trabajo está buenísimo y está mejor todavía en las fotos que comparte en redes. Te aparece una nueva y casi por inercia le das "me gusta". Él también deja sus reacciones en tus fotos, aunque en la oficina solo se animan a cruzarse miradas. ¿Qué tiene de malo un like? Uno de vez en cuando, absolutamente nada. Pero likearle todos sus posts sugiere que hay una cuota de interés y puede dar pie a acercamientos más importantes. El horario en que se producen estas interacciones también dice mucho, la noche se relaciona con la clandestinidad porque, si estás en pareja, de noche se entiende que compartís la intimidad con alguien en casa.

5. Tenés una relación (virtual) paralela: pasó sin darte cuenta. Un conocido te envío una solicitud de amistad en FB, lo aceptaste e inmediatamente te llegó un "Hola, ¿cómo estás?". Siguieron conversando y te pidió tu número. Ahora se escriben todo el tiempo y los mensajes te comprometen. Por más que este romance no trascienda lo digital, tu pareja va a percibirlo como una traición.

Un arma de doble filo

Es verdad que involucrar emocionalmente a un tercero a veces puede ayudar a reavivar la llama en la pareja. Pero también es verdad que lo ideal es depositar en una misma persona el amor y el deseo, aunque a veces no pasa o ya dejó de pasar. Y entonces, con el microengaño, una busca afuera una chispa que reencienda el deseo por la pareja.

Además, cuando alguien más nos demuestra interés y nos hace sentir atractivas, inmediatamente sentimos que seguimos vigentes en términos de conquista. Es una especie de mimo para el ego que repercute positivamente en nuestra energía sexual.

El microcheating es un tipo de comportamiento completamente humano. Al fin y al cabo, las personas no somos fieles por naturaleza, pensándolo desde la biología, aunque intentemos y elijamos serlo institucionalmente, sostiene el psicoterapeuta Mario Zumaya. "Los seres humanos estamos diseñados para enamorarnos, pero no lo estamos para permanecer siempre con la misma pareja", explica en el libro La infidelidad, ese visitante frecuente.

El problema de todo radica en que difícilmente nuestro compañero apruebe que nos involucremos con alguien más, aunque no sea físicamente, ya que puede dejar en evidencia una falta de compromiso. Porque estar en pareja también significa que nos importa lo que siente y desea el otro y cómo esto puede repercutir en nuestro acuerdo.

¿Con qué mecanismos contamos para proteger nuestro vínculo de tantas amenazas? En primer lugar, es importante definir, temprano y muy claramente, qué es aceptable y qué no, y no dejarlo nunca en el terreno de las suposiciones.

El diálogo es un recurso fundamental. Funciona como el oxígeno para las relaciones: estas sobreviven a partir de la capacidad que tienen sus integrantes de hablar sobre lo que les pasa y entenderse mutuamente.

El microcheating puede ser un síntoma de que algo no anda bien. En el caso de que estos comportamientos desencadenen una crisis, es clave ser honestos.

Entonces, tratar el tema con transparencia y honestidad (sin echar culpas y evitando enojos) podría constituirse en una oportunidad para detectar eso que está detrás generando molestia, buscar caminos para resolverlo y salir del entuerto con una relación revitalizada.

Fidelidad o infidelidad: esa es la cuestión

Algo que calificarías sin dudar como infidelidad, para cualquier otra persona podría no serlo. Second Love, la primera red social para infieles, realizó una encuesta anónima entre sus usuarios de Argentina para consultarles qué consideran infidelidad y qué no.

El 79% de las mujeres aseguró que darle un beso a otra persona, fuera de la pareja, es infidelidad. Incluso algunas dijeron que solo tener ganas de estar con alguien más basta para ser infiel.

El 21% afirmó que coquetear o chatear con otro/a, dependiendo del tono de la conversación, constituye un engaño.

En el otro polo, el 4% de los encuestados piensa que tener sexo con un tercero sin involucrase emocionalmente puede no ser considerado infidelidad.

La encuesta se hizo sobre 4000 hombres y mujeres de entre 30 y 45 años, todos comprometidos en una relación de pareja.

Mucho de lo que pasa en redes responde a los cánones del simple coqueteo, sin contacto sexual. Al respecto, Matías Lamouret, vocero de Second Love para Latinoamérica, lo explica mejor: "Se abre un nuevo paradigma, que sucede en nuestra plataforma desde hace tiempo: el 80% de los usuarios utilizan Second Love para buscar una persona con quien entablar una relación que va más allá de las fantasías y del encuentro sexual. Muchos están buscando a alguien con quien puedan tener una relación exclusivamente emocional". ¿Será un desafío que se presenta con la pareja estable o es un nuevo modo de amar?

En primera persona

Julieta, 26 años, ilustradora: "Mi relación de pareja anterior no prosperó porque vivíamos peleándonos. Ahora estoy de nuevo de novia, pero de vez en cuando hablo con mi ex, sobre todo cuando alguno publica algo en Instagram. No creo que sea relevante, y tampoco considero que tenga que contárselo a mi novio. Por suerte, él es muy relajado".

Marisa 50 años, ejecutiva de cuentas: "Estoy casada desde hace 20 años y muchas veces me vi tentada a revisar los movimientos de mi marido en redes. Pero me di cuenta de que no era para nada constructivo y, para no hacerme la cabeza, decidí no seguirlo ni entrar a ver sus publicaciones. Creo que una pareja debe basarse en la confianza y que hay que trabajar en sentirse seguro de uno mismo".

Alejandra, 36 años, asesora de ventas: "Empecé a ver que mi novio le ponía ‘me encanta’ a las fotos de una chica que entrenaba con él y que era del tipo que le podía llegar a gustar. Se lo reclamé varias veces, pero él decía que eran ideas mías. Finalmente, comprobé que me estaba siendo infiel y terminamos por un tiempo. Ahora, yo tengo todas sus contraseñas y él, las mías".

¿En qué nivel de microcheating te sentís reflejada? ¿Qué define para vos la infidelidad en el mundo virtual? También mirá: Mujeres enojadas: quiénes son y por qué son un símbolo de esta era y 3 maneras originales para proponer matrimonio

Experto consultado: Sebastián Girona, psicólogo y autor del libro No te aguanto más. Claves para desarticular los conflictos de tu pareja. www.sebastiangirona.com.ar

Por: Gina Gaona
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