Polito Pieres. "Nosotros nacemos y al año ya nos suben a un caballo"

El integrante de La Natividad insiste en cruzar polo, fama y moda con la colección cápsula Polito de Arco mientras continúa con los entrenamientos
El integrante de La Natividad insiste en cruzar polo, fama y moda con la colección cápsula Polito de Arco mientras continúa con los entrenamientos
María Eugenia Maurello
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13 de noviembre de 2020  

A la reconocida trayectoria de Mariana Cortés, fundadora de Juana de Arco, y pionera en instalar a Palermo Soho como barrio de diseño a principios de los 2000, ahora se suma la audacia de Pablo "Polito" Pieres, quien una vez más se sale del molde del tradicional deporte argentino. "Polito de Arco", la colección cápsula que idearon juntos, y que se venderá en la tienda física de Buenos Aires y en la plataforma online de la firma en Estados Unidos y Japón, fusiona el fanatismo por los caballos, la música y el fútbol -tres de los placeres constantes del integrante de La Natividad- a las prendas eco friendly, en algodón y con estampadas en colores vibrantes que definen a la firma de autor con veinte años de historia. ¿Qué diseñaron? Buzo con capucha, calzoncillos largos ideales para hacer deporte, pantalón de jogging, bermudas y remera de manga corta, además del cuello -apto como cubre boca- que ya es una marca registrada de la identidad estética del jugador. Y es con este emprendimiento que Polito, además de generar una alianza estratégica entre el polo y la moda pensada y hecha en el país, logra renovar la mística familiar de los Pieres, al vincular en un mismo proyecto: por un lado, la simbología de la pasión deportiva heredada de su papá, Pablo, y por el otro, los aportes de su madre, Florencia -quien además de haber sido dueña de Cat Ballou, también fue una adelantada de la escena fashion local- y de sus hermanas Catalina y Tania, diseñadora de indumentaria y artista, respectivamente.

-¿Quién te imaginás que va a usar las prendas?

-Estaría bueno que no sea solo la gente del polo. Me encantaría que sean personas de Buenos Aires y de todos lados, que se copen con el dibujo del caballito y con las telas que son impresionantes. Esa es la idea, poder llegar a otra gente y con Juana lo podemos hacer.

-Juana de Arco es una firma que se caracteriza por la propuesta espiritual, ¿practicás yoga o algo por el estilo?, ¿te interesa?

-Sí, y mamá me vuelve loco con eso (risas). Pero entrenamos, jugamos prácticas, estamos todo el día sobre el caballo y a veces quiero descansar. Pero bueno ya me va a llegar el momento, lo tengo en la cabeza porque ya lo hice un par de veces.

-¿Y cuál es tu momento introspectivo?

-Estamos todo el año compitiendo y entrenando más que nunca, pero siempre me tomo alguna noche después de un partido. Hacemos asados con mis amigos y nos juntamos a jugar al truco, eso creo que viene bien.

-Una de las imágenes más emblemáticas de Juana de Arco, como personaje histórico, es la de una guerrera arriba del caballo. En tu caso, ¿cuál es tu vínculo con el animal?

-Los caballos para nosotros son todo. A los nuestros los cuidan seis petiseros que les dan de comer, los cepillan y les ponen hielo. Están todo el día con ellos, los miman. Nosotros nacemos y al año ya nos suben a un caballo, y a los tres años nos dan un taco. Vivimos con los caballos.

-También sos fanático del futbol, ¿cumplís con la idea de casi todos los hombres argentinos que alguna vez soñaron con ser jugadores o te salís de esa regla?

-No, no, es así, era fanático. Me acuerdo que de chico fui a una prueba para Boca en Pilar pero era un "perro" y como no podía hacerlo como delantero entonces probé como arquero. Un sueño de chiquito y una buena anécdota.

-Y ahora te codeás con Carlos Tevez y con otros jugadores...

-Sí, me shockea un poco porque siempre fui fanático mal. El año pasado Tevez vino a comer a casa y jugamos al golf. También (Rolando) Schiavi y otros que ya se fueron. Es un sueño conocer a los jugadores de mi equipo.

-Vos no te vestís como el típico polista, si hacés un paralelo con el fútbol, en cuanto al estilo ¿sos como David Beckham, Neymar o Cristiano Ronaldo?

-Me han puesto apodos, tipo "Mario Balotelli".

-¿Y con quién te identificás?

-Tengo mis días en los que estoy tranqui, pero hay otros que estoy más Neymar. Pero el pelo, por ejemplo, no me importa, me lo corta mi novia o lo hago en las caballerizas con los chicos. No estoy todo el día fijándome en la ropa o en el arito como ellos.

-En este momento tan singular, ¿dónde te encontró la pandemia?

-Estaba en Palm Beach y nos cancelaron el vuelo así que estuvimos un mes y medio sin poder volver ni jugar. Volvimos a finales de abril y después por suerte pude viajar. En julio y agosto estuve en Aspen y pude competir. Fueron torneos muy divertidos y en septiembre volvimos para acá.

-¿En alguno de los lugares tuviste algún momento de cuarentena?

-Sí, a fin de abril, cuando llegué a Buenos Aires, tuvimos que estar quince días encerrados en una casa. No podíamos ni salir con el auto. Por suerte viajamos con otros amigos polistas. Mi novia no estaba conmigo así que no la podía ver. Fue duro pero, después, toda la cuarentena la hice en el campo y es mucho más tranquilo que estar en un departamento. Hay gente que la pasó muy mal al estar encerrada tanto tiempo.

-A muchos se les dio por aprender cosas nuevas, ¿en tu caso?

-Entrenamos mucho, hicimos mucha bici. Hacíamos cosas simples de la casa y cocinamos pero al entrenar dos veces por día eso nos ayudó a que no sea tan largo.

-Te quedan al menos diez años como jugador de polo, ¿qué te imaginas para el futuro?

-No estoy pensando mucho en eso, por ahora pienso en el hoy y en que se vienen años lindos en la Argentina con la Triple Corona y jugando afuera. Más adelante veré qué hago.

-Además del fútbol y el polo ¿alguna vez pensaste en otra profesión?

-Es una pregunta que la mayoría de los polistas deben decir "ni idea". En el colegio no era bueno, tenía buena onda nomás porque era amigo de todas las maestras y de la directora. Fui al Colegio del Pilar, chiquito pero con un corazón enorme. Éramos pocos, gente de todos lados y de distintas clases. Me marcó mucho eso, fue lindo. Tal vez la gente piensa que como juego al polo fui a un colegio carísimo pero la mía es otra experiencia.

-Persiste esa idea del polo asociado al campo, la tradición, la alcurnia, aunque Adolfo Cambiaso, por ejemplo, fue uno de los que lo trató de popularizar ¿A vos te interesa ese mensaje?

-Sí, la verdad es que trato de dar ese mismo mensaje. Las personas pueden venir al polo y ver que somos gente normal, pero sí es un deporte caro. Y esa parte es difícil. El año pasado la Asociación (Argentina de Polo) invitó a chicos de escuelas para que practiquen y me pareció algo bueno, eso lo pueden hacer. Va a tomar un par de años, pero creo que se puede.

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