Poner en palabras

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14 de diciembre de 2009  • 11:21

"¡¿Qué hace?! ¡¿Habla sola?!", me preguntó ayer mi marido en relación a China. "Sí, ¿viste qué linda?". Y nos reímos. Porque es tanta la ternura que despiertan sus gestos y su desatada verborragia, que no hay modo de no caer rendido a su magia.

Y así durante todo la día. Ya de vuelta a casa, su papá se cuestionaba: "¿Será normal?, ¿con quién hablará? ¿Será cómo el nene de "Sexto sentido"? ¿O se habrá inventado un amigo? (al estilo Soren Lorensen, de Lola)". "Seguro que es normal", le respondí yo, y al rato, pensándolo mejor, le tiré: "quizás me copie a mí, no sé. Yo también hablo sola". ¡¡¿Qué?!!, preguntó ahora él.

Sí, lo confieso -no sólo a mi marido, sino a todo el resto-. ¡No todo el tiempo eh! Y al igual que China y Lola, siempre me invento un interlocutor o interlocutora. Si tengo una necesidad fuerte de poner en palabras una experiencia muy nueva, muy extraña (como ocurre las más de las veces), pienso en Yanina, mi psicóloga. Y me respondo todas las preguntas que intuyo ella me haría en relación al hecho o a lo que siento. Así reflexiono en voz alta, escuchando mis propios pensamientos, dándoles un cuerpo, un sonido, un tono; permitiéndoles un desarrollo sobre todo.

En fin, no sé si hablar sola sea algo preocupante o qué. Sin intención de justificarme, repito que sólo lo hago muy de vez en cuando y en un ámbito solitario y privado (o con China de testigo, en todo caso). Tampoco sé si es recomendable, pero en general un poco me ordena. Por supuesto que no reemplaza una terapia, una interlocución real con alguien que de verdad pregunta y contesta.

Al margen, qué maravilloso encontrarse con un buen terapeuta.

¿Y Uds.? ¿Cuánto necesitan poder expresar lo que les pasa? ¡¿Qué asunto les cuesta poner en palabras?! ¿Cuánto los libera, cuando finalmente eso lo superan? ¿Alguna vez hablaron solos? ¿Cómo se llevan o llevaron con su psicólogo/a? ¿Tuvieron alguna diferencia?

PD: Ayer mismo me reencontré de casualidad -en un bar- con esta foto. Todas mis sesiones, mis hallazgos, mis dolores, toooodo surgió en complicidad con este árbol (de Klimt). Colgado en la pared del consultorio, claro.

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