Preparación para el parto

Cande Palacios
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1 de julio de 2015  • 00:00

Por Carlota Maschwitz

Lo primero que pensé cuando el test dio positivo fue: está creciendo dentro de mí la persona que más voy a querer en este mundo. Y lo segundo: voy a tener que parir, y con dolor, a esta personita. Y me llené de miedo y ansiedad.

Por eso este primer embarazo lo viví como un camino de preparación para ese día que tanto anhelaba pero que a la vez me aterraba: el día del parto. Quería estar fuerte, tener control de la situación, y por sobre todo, evitar una cesárea.

Empecé clases de yoga. Algo nuevo para mí. Aprendí a respirar. Al mes de empezar con las clases ya lograba calmar cualquier dolor o ansiedad con la respiración profunda. Descubrí el poder de la respiración y supe que sería una de mis armas más poderosas cuando llegaran las contracciones que anuncian el parto.

La profesora de yoga me enseñó las posturas que ayudan a masajear la espalda para evitar dolores típicos del embarazo. También varias posturas para ayudar a la cadera a abrirse de a poco para darle lugar a esa personita que crecía dentro de mí.

Con el yoga preparaba mi cuerpo y mi alma, pero me hacía falta algo más para calmar mi mente que estaba llena de dudas y miedos. Epidural, episiotomía, cesárea. Palabras que pasaron a ser protagonistas en mi divagar mental y que me llenaban de incertidumbre y miedo.

Mi hermana mayor, ya con dos hijos, se quedó embarazada de su tercero justo un mes después que yo. Juntas empezamos un taller para embarazadas. Y ahí finalmente recibí esa contención que necesitaba. Hablamos de cómo nos sentíamos con respecto al embarazo, de los miedos, las dudas y ansiedades. A través de preguntas como ¿cuáles son tus mayores miedos? ¿Cómo reaccionarías si eso sucede? Y ¿Cómo podés prevenirlo? fui de a poco soltando. Descubrí que cuando decís tus miedos en voz alta, cuando los compartís, dejan de ser tan feroces.

Pero también aprendí que nada te prepara realmente para ese día, y esa es la belleza del parto. Es una experiencia única. Descubrís que sos mucho más fuerte de lo que creías. Las contracciones llegaron y con mucho dolor, un dolor extremo. Me acuerdo haber dicho "¿en qué me metí?" Pero dentro mío estaba la fuerza y el amor que ya sentía por esa persona, y recordé lo que me decían en las clases del taller para embarazadas: "Focalizá tu mente en otra cosa, no en el dolor, busca un sonido o una imagen que te distraiga". Y así fue que durante el parto me topé con la imagen de la Virgen María junto al niño Jesús (parí en el Mater Dei) y para mis adentros empecé a cantar el Dios te salve María que tan bien conocía pero que hacía tanto no escuchaba. Se convirtió en mi mantra, a cada contracción la acompañé con ese canto, y así transité las dos horas de dolor más fuerte de mi vida. Tal era el dolor que hasta vomité, algo muy normal, me dijo la partera. Gracias a ese mantra puedo decir que las contracciones se volvieron soportables. Hasta que finalmente llegó la tan deseada epidural.

Entre toda esa locura, se acercó una enfermera con los papeles para la partida de nacimiento y me preguntó qué nombre le pondríamos. Rosa, dijo mi marido. Mejor Rosa María, le dije yo.

POR QUÉ ELEGIMOS ESTA HISTORIA

¿Se puede estar preparada para un parto? Creo que nunca al 100%. Por mucho que nos informemos, vayamos a clases o escuchemos otros testimonios, cada parto es único, muy personal y distinto a los demás. Por eso no hay recetas perfectas que funcionen para atravesarlo sin dolor o molestias. Además, cada experiencia tiene sus ingredientes inesperados que van surgiendo en el momento.

Sin embargo, como cuenta Carlota hoy, hay herramientas que nos pueden ayudar más o menos a sobrellevar el dolor de las contracciones, como la respiración profunda o la repetición de un mantra. Ni hablar de que estar informadas nos ayuda a calmar la ansiedad durante todo el embarazo y a tener más control de la situación durante el parto en sí .

Ustedes, ¿cómo se prepararon para sus partos? ¿Fueron a algunas clases para embarazadas? ¿Asistieron a charlas informativas?

En mi caso, la gimnasia para embarazadas viene siendo un pilar fundamental para calmar mis miedos, aprender sobre el embarazo y todo lo que se viene después. Y obviamente, leer todos sus testimonios y comentarios en Historias con panza es otra gran compañía que me sirve, me emociona y me da muchas esperanzas y ganas de llegar al gran momento.

Ya me queda menos, ¡Ignacio (o Nachito, como ya le decimos cariñosamente) nace en agosto! Así que los invito a seguir mandando sus testimonios a historiasconpanza@gmail.com , que van quedando pocos posteos. Ya veremos cómo hacemos para seleccionar entre tantas historias lindas.

¡Saludos a todos y gracias por sus comentarios!

Cande

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