Princesa fugitiva. La excusa de su marido para faltar a la primera audiencia

El emir de Dubái, apasionado por los caballos, tiene asistencia perfecta en Ascot. Iban a volver a verse las caras después de cien días, cuando Haya escapó de Dubái y se convirtió en la "princesa en fuga"
El emir de Dubái, apasionado por los caballos, tiene asistencia perfecta en Ascot. Iban a volver a verse las caras después de cien días, cuando Haya escapó de Dubái y se convirtió en la "princesa en fuga" Fuente: HOLA - Crédito: Getty Images
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16 de octubre de 2019  • 16:49

La batalla entre el emir de Dubái, Mohammed Bin Rashid (70), y su ex mujer, la princesa Haya (45), continúa. Lejos de acercar posturas, la ex pareja no piensa dar su brazo a torcer y, hace días, abrió un nuevo capítulo en su tormentosa separación. El martes 8 debían volver a verse las caras por primera vez desde el 30 de junio, fecha en que ella abandonó Dubái con sus dos hijos, Jalila (11) y Zayed (7), y 31 millones de libras. Pero el gobernante la dejó plantada.

Haya acudió a la audiencia preliminar en el Tribunal Superior de Londres acompañada por su letrada, Fiona Shackleton, rebautizada por la prensa como "magnolia de acero". Pero Mohammed Bin Rashid no se presentó: estuvo representado por su abogada, Helen Ward, reconocida como "la gran dama de los divorcios".

El martes 8, la princesa Haya ingresa a los Tribunales londinenses
El martes 8, la princesa Haya ingresa a los Tribunales londinenses Fuente: HOLA - Crédito: Cordon Press

¿Y DÓNDE ESTÁ EL EMIR?

La prensa británica, que sigue el caso "minuto a minuto", pronto develó el misterio. El emir de Dubái estaba muy cerca de los Tribunales, en la ciudad de Newmarket, a menos de dos horas de la capital inglesa. Su compromiso impostergable fue una subasta de caballos en Tattersalls, una de las casas líder del mundo en el sector equino. Es decir que mientras su ex mujer cumplía con su compromiso con la Justicia, Mohamed Bin Rasid gastó más de tres millones y medio de dólares en la compra de un nuevo caballo de carreras para su organización "Godolphin", reconocida en todo el mundo. Tras una puja reñida, se quedó con el lote 148, un medio hermano de Dubawi, un gran campeón purasangre considerado como uno de los mejores padrillos del mundo (hay hijos de Dubawi en Argentina). Pagó el precio más alto alcanzado durante las tres jornadas de remate, además del valor más caro que se ha pagado por un potro "yearling", purasangre de entre uno y dos años, en lo que va de 2019.

Los detalles de la audiencia no trascendieron a la prensa, aunque ambas partes sí informaron con anterioridad que sus desavenencias son por el bienestar de sus dos hijos y no por asuntos económicos. La princesa pidió la custodia de los niños y apela a que haya una orden de protección para que ninguno de ellos tenga que tener un matrimonio forzado. Su todavía marido exigió que el trámite legal siga su curso en Emiratos Árabes, pero Haya, su sexta esposa, se amparó en la justicia británica. Además, cuenta con el apoyo incondicional de su hermano, el rey Abdalá de Jordania, quien la nombró "jefa adjunta de la misión" de su embajada en Londres, ofreciéndole de este modo cobertura diplomática que evite su regreso forzoso a Dubái.

PASIÓN ANIMAL

Haya y Mohammed Al Rashid se conocieron en Jerez de la Frontera durante los Juegos Ecuestres Mundiales de 2002. Dos años más tarde se casaron. Uno de los lazos más fuertes de su patrimonio fue la pasión por los caballos. La princesa representó a Jordania en las pruebas de equitación de los Juegos Olímpicos de Sídney 2000. Y entre 2006 y 2010 fue presidente de la Federación Ecuestre Internacional. El emir de Dubái es propietario de la organización "Godolphin", que tiene haras en distintas partes del mundo y cuenta entre sus propiedades con el Darley Stud, el mayor establecimiento de cría de caballos deportivos. Promotor del "deporte de reyes", fundó la Copa Mundial de Dubái, la carrera que mayor premio reparte en todo el mundo: en su última edición entregó veintisiete millones de dólares. Además, es un invitado asiduo a Ascot, carreras a las que acudía con la princesa y sus hijos.

La imagen del caballo por el que el emir de Dubái faltó a su cita con la Justicia y por el que pagó más de 3,5 millones de dólares (la crifra más alta pagada en todo el año por un potro purasangre "yearly", de entre uno y dos años.
La imagen del caballo por el que el emir de Dubái faltó a su cita con la Justicia y por el que pagó más de 3,5 millones de dólares (la crifra más alta pagada en todo el año por un potro purasangre "yearly", de entre uno y dos años. Fuente: HOLA

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