Procrastibaking, el arte de cocinar y dejar para mañana lo que podrías hacer hoy

El hashtag #procrastibaking crece en las redes sociales
El hashtag #procrastibaking crece en las redes sociales Crédito: @jamiekamber
Juana Libedinsky
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11 de agosto de 2018  

NUEVA YORK.– Nadie habla de otra cosa y ya es oficialmente la palabra de la temporada. Se trata de procrastibaking, algo así como "procrasticocinar": lanzarse en cuerpo y alma a un proyecto de cocina innecesario, en particular de horneado y repostería, para no hacer lo que en realidad se debería estar haciendo. ¿Corregir los exámenes que hay que entregar mañana? Estos pueden esperar a los panes caseros tradicionales que se deben amasar toda la tarde aunque se esté a dieta y el resto de la casa sea gluten-free. Los merengues batidos a mano impiden responder el llamado del jefe, de los clientes y de los proveedores, pero qué maravillosos quedan para postear en Instagram después, aunque los veganos con los que se comparte el monoambiente no puedan probarlos. ¿Y quién puede terminar una tesis de doctorado antes de terminar un soufflé de chocolate?

En una sociedad sinónimo de los workaholics, en el último tiempo salió a la luz este curioso fenómeno. Cuando procrastinar (dejar para mañana lo que se debería hacer hoy) se siente inevitable, mucha gente –y especialmente jóvenes con alta presencia en los medios sociales– se están volcando al horno, la harina y el azúcar.

Esto es particularmente llamativo en una ciudad donde la mayor parte de la gente vive sola, es individualista, tiene algún tipo de restricción alimentaria y, en particular, el azúcar y los hidratos de carbono son Satanás (y ni que hablar de la combinación de ambos).

Del New York Times a la BBC se reflejó el asunto de una forma que claramente tocó una vena porque lo puso en boca de todos, y ya hay académicos analizando la tendencia, cuyo punto central es que aminoraría la culpa que acompaña al procrastinar.

Sobre la base de ciertos estudios que realizaron sobre un "primo" del procrastibaking, el procrasticleaning (dejar para mañana lo que hay que hacer hoy para ¡ponerse a limpiar!), Tim Pychyl, profesor de Psicología de la Universidad de Carleton en Ottawa, y director de su programa de estudios sobre la procrastinación, explicó a la nacion por qué el procrastibaking es tan atractivo.

Primero, porque al estar cocinando estamos evitando los sentimientos negativos asociados con la tarea que sí deberíamos estar haciendo, que seguramente es percibida como más difícil, estresante o aburrida. Segundo, porque estamos haciendo algo que trae un resultado tangible (y dulce) y en el corto plazo, posiblemente, características opuestas a las de nuestro deber para ese momento. "Finalmente, y quizá lo más importante, cocinar así como limpiar puede verse como un acto compensatorio. Podemos no estar haciendo el trabajo que deberíamos, pero por lo menos estamos siendo productivos. En nuestras mentes podemos racionalizar algo como que ‘nuestra madre pensaría que somos buenos chicos porque no estamos perdiendo el tiempo’", sostuvo.

A esto se suman otras tendencias generales de la sociedad, que hacen del procrastibaking irresistible. Para empezar, la creciente cantidad de gente que trabaja desde el hogar, con lo cual el horno está siempre a pasitos. Y, además, el hecho de que la cocina en general se haya vuelto algo que ya no es visto como un quehacer tedioso del hogar, sino algo fashion y sexy, con los cocineros estrella devenidos una de las mayores celebridades de la televisión de nuestros tiempos. Quien está detrás de la foto de la chocolate chip cookie perfecta que –aclara el epígrafe de la foto de Instagram– cocinó cuando debería haber estado haciendo otra cosa puede ser tanto un hipster barbudo cool como una madre de familia de suburbio con ruleros. "La etiqueta #procrastibaking se volvió de robusta y creciente presencia en los medios sociales", aclaró The New York Times.

Otros opinan que a esto de cocinar cuando hay que hacer otra cosa hay que sacarle la culpa del todo, siempre que se haga de manera reflexiva.

Nuevas formas del descanso

En su libro Rest, Alex Soojung-Kim Pang, futurista de Silicon Valley y profesor visitante de la Universidad de Stanford, sostiene que hoy el descanso es algo que se hace cuando lo importante está terminado, pero lo importante nunca está terminado. Sostiene asimismo que es un mito que cuanto más trabajemos todo el tiempo, mejor será el resultado. Pang dice que sea forzando la agenda al extremo para incluir siestas diarias, como hacía Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial, saliendo de caminatas de una hora como Charles Darwin, o pasando una semana solo en una cabaña como hace Bill Gates, buscar el "descanso deliberado" es la verdadera clave del éxito creativo y del bienestar personal.

"Creo que una parte de lo que catalogamos como procrastinación es simplemente dar a nuestro cerebro el tiempo para elaborar los problemas en el subconsciente. El desafío es encontrar formas de pasar el tiempo que permitan esa elaboración en vez de simplemente distraernos", sostuvo.

Al respecto, dijo a la nacion que considera que el procrastibaking es un ejemplo de lo que John Perry, filósofo de la Universidad de Stanford, llama "procrastinación estructurada". La idea central es que hay actividades que no nos gusta realizar, entonces las posponemos en favor de otras, pero que también son productivas. "Esencialmente usás tu mal hábito de procrastinar para hacer algo positivo. Jugar al solitario en la computadora y chimentar con amigas cuando estás frente a un cierre no es procrastinación estructurada. Trabajar en tu novela como forma de evitar enviar la reseña de un libro es procrastinación estructurada", dijo.

Aun así, no todos los problemas de la procrastinación tradicional se subsanan con la cocina. Pychyl subraya que es parte de la naturaleza humana el tratar de encontrar virtud en el vicio para hacernos sentir mejor, pero una de las claves de sociedades que funcionan es que un eslabón productivo depende del otro. Al no cumplir con lo convenido se afecta, obviamente, el trabajo, el bienestar y las expectativas de terceros, aunque el resultado haya sido una torta de chocolate perfecta que recibió muchos "me gusta" en la web, resultó deliciosa, nos llevó a compartirla con vecinos e iniciar una amistad.

Una amiga que vive a caballo entre los Estados Unidos y la Argentina, gran profesora y bibliotecaria, fue la que alertó a esta redactora sobre el procrastibaking, pero dijo que para ella el fenómeno era un misterio que le era totalmente ajeno, lo cual también refleja la actitud de muchos más. "Es una cuestión de prioridades –concluyó–. Yo nunca tuve ese debate interior, porque para mí siempre vino primero la cocina y después todo lo demás".

Y aquí, esta redactora, debería terminar con una conclusión general, pero en lugar de eso se va a preparar alfajorcitos de maicena. Total la nota siempre se puede enviar mañana…

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