Qué bueno que es lunes

El primer día de la semana cambia de signo y se convierte en la nueva apuesta de la movida porteña: teatro, eventos y gastronomía son algunas de sus propuestas
Soledad Vallejos
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25 de octubre de 2014  

Primero, fueron los jueves. Después, los miércoles. Ahora: los lunes. ¿Salir un lunes? Sí, el primer día de la semana, el mismo que da inicio a la rutina laboral, se fue convirtiendo de a poco en la nueva apuesta de la noche porteña. Lunes de teatro, lunes gourmet, lunes de arte, lunes de reencuentro familiar, lunes de recreación y hasta de descanso.

Lo que comenzó como una contracorriente cultural, como una aventura casi suicida desde el punto de vista rentable de un negocio o como una experiencia inusual -o más bien excéntrica- ya tiene demasiados adeptos como para seguir vigente en esas categorías.

Hay una mística urbana que cautiva y una frase que se repite cada vez más: "Arrancás la semana cortando la semana. Ya no hay que esperar al miércoles para salir", dicen los fanáticos.

El microcentro tiene sus secretos bien guardados, y una de las mejores opciones de los lunes al atardecer está en la terraza del Sky Bar, en el piso 13 del hotel Pulitzer, en Maipú y Paraguay. "Si puedo, después del laburo me escapo al Sky, y cuando el microcentro se desagota me voy a casa", cuenta Sebastián Wilner, para quien el lunes se ha convertido en una especie de comodín y que de esto sabe, teniendo en cuenta la página que fundó junto con un grupo de amigos (elselectoclubdelsello.com) para cultores del buen vivir: allí recomiendan restós, teatros, bares, películas o series. "Es un día en el que encontrás opciones distintas y menos masivas", dice.

Algo similar ocurre con las propuestas culturales. Cuando el dramaturgo y director de teatro Daniel Veronese estrenó la obra Open House, allá por el año 2000, el lunes no existía en la cartelera teatral porteña. "Nos costó bastante que nos dieran sala -recuerda el director-. Pero luego lo nuestro se transformó casi en un rito."

Con ese puntapié inicial, los lunes de tablas fueron copando complejos y salas.

Ahora bien; ¿se pueden hoy agotar localidades un lunes por la noche? ¿Hay chances de que un restaurante tenga todas sus mesas reservadas? Sí, rotundo. Eso sucede con Mau Mau, la obra que dirige Juan Parodi y que puede verse (si se consiguen entradas) los lunes, a las 20.30, en el teatro El Extranjero. O el éxito de Boris Trip: un ciclo de experiencias gastronómicas que conecta a la música con los sabores de las ciudades del mundo. "Creímos que nos embarcábamos en una experiencia loca, pero funcionó -cuenta el chef Antonio Soriano, dueño de Astor, a cargo del ciclo en Boris Trip-. Es empezar la semana con algo que rompa la rutina. La gente un lunes arranca temprano, la ciudad tiene otro ritmo y el plan resulta más distendido".

Para muchos, el lunes es el mejor día para retomar alguna actividad recreativa, de goce personal, que quedó relegada durante el sábado y el domingo. Los que son padres lo saben mejor que nadie: entre tanto plan familiar y propuestas para los chicos, el tiempo nunca es suficiente. Según una encuesta exclusiva para LA NACION que realizó la Universidad Abierta Interamericana, el 51% de los encuestados confirmó que suele extender al lunes alguna actividad planificada que no llegó a realizar el fin de semana. También se retoma la actividad física, ya que el 73% de la muestra (con un total de 600 casos) cree que los lunes son un excelente día para ir al gimnasio, salir a correr, andar en rollers o practicar algún deporte. En la red de clubes Megatlon, la afluencia de gente que concurre los lunes aumenta entre un 15 y un 20 por ciento con respecto al resto de los días hábiles de la semana. Detrás, le siguen los miércoles.

Con reglas propias

Como todo fenómeno urbano, el de los lunes también tiene sus reglas: la salida comienza y termina temprano; generalmente, se parte directo de la oficina y sin pasar por casa, y la propuesta elegida no es al azar. Los lunes tienen un público cautivo, que algunos prefieren llamar selecto. "Un sábado a la noche puede haber más de 400 propuestas teatrales -dice Juan Parodi, el director de la obra Mau Mau, que acaba de ganar dos premios ACE-. El público del lunes es más fanático. Además, la gente suele enganchar la salida después de su actividad laboral. En cuestión de tránsito, la ciudad es un páramo, y al mismo tiempo hay restaurantes que trabajan como si fuera un sábado", resume Parodi.

Ventajas del primer día de la semana que suele aprovechar Vanina Jud (39), que el lunes pasado fue al ciclo gastronómico Boris Trip, en Palermo, y que confirma la tendencia con la experiencia propia. "Se abrió un circuito que se mueve cada vez más. Es un día perfecto para ir al teatro y comer algo por ahí. Para muchos, la noche de los lunes ya quedó establecida."

En el complejo El Cubo, sobre la calle Zelaya 3053, o el Teatro del Abasto, la cartelera de los lunes también es mimada por sus directores. "Suele haber propuestas distintas, más específicas y que, tal vez, podría definir como de culto. Los lunes funcionan muy bien determinadas obras, no cualquiera. Ahora, en cartel, está Dido, Reina de Cártago, con la dirección de Mónica Maffía. Pero han pasado Rayuela, La máscara de hierro, Fotograma y una decena de obras con mucho éxito", cuenta Nicolás Pérez Costa, director artístico de El Cubo. Coincide su par, Mónica Montenegro, directora del Teatro del Abasto, sobre Humahuaca al 3500. "En nuestro caso, el lunes es una buena opción. Ahora estamos con Tiernas criaturas, que va muy bien. Es un plan tranquilo, sin tener que hacer colas ni esperar que una mesa se libere para sentarse a comer después."

Para Marcos Mutuverría, de la agencia Duche&Zárate, es una forma de romper con la rutina antes de que comience el tedio agotador de las obligaciones y el trabajo. "Con el recuerdo presente del fin de semana en la memoria, los planes de los lunes dan paso a otro tipo de salidas, donde no hay tanto bullicio, el clima es más tranqui y las propuestas más reflexivas." Una definición que coincide casi al pie de la letra con la movida de los lunes de arte. Con el Palais de Glace como escenario, la ONG Caacupé organizó el lunes pasado un evento artístico a beneficio con la exposición de más de 40 obras de artistas jóvenes y contemporáneos. "Para nosotros fue una manera de distinguirnos, un diferencial, un plus. Un sábado hay tantos eventos que a veces te marea. Y la decisión fue genial", asegura Rosario Piñero, coordinadora institucional de Caacupé. Por Posadas al 1700 caminaba Sofía Trucco, cuando tanto movimiento en el Palais llamó su atención. "Me gusta salir los lunes, pero esta vez fue casual. Vi luces y gente en la puerta y pregunté qué había, y me dieron ganas de entrar a recorrer. El evento estuvo muy bien, y además me encontré con amigos y después fuimos a comer algo por ahí", cuenta esta joven música, que integra el grupo artístico Fémina.

Salir a cenar

Los lunes gastronómicos también tienen sus códigos y sus beneficios. Las cocinas de los restaurantes porteños están abiertas. Incluso, muchos han optado por cerrar los domingos y abrir al día siguiente, como Tô, en Costa Rica y Arévalo. "Un lunes se trabaja igual que un miércoles. No estamos en un lugar de paso en pleno Palermo, por eso el público de los lunes viene especialmente al local, ya sea por recomendación o porque es habitué", cuenta Martín Saric, uno de los socios del emprendimiento. En Cocu, una panadería y bar francés en Malabia y Gorriti, su dueña Anais Gasset tomó la decisión hace poco más de un año. "Como muchas panaderías, nosotros cerrábamos los lunes, pero tener cerrado ese día equivalía a perder las misma cantidad de ventas que un miércoles o un jueves. Ahora estamos abiertos toda la semana."

En Pizza Cero, en la esquina de Libertador y Tagle, los lunes son de cumpleaños, de grupos de amigos, de encuentros después de la oficina. Así describe el movimiento del local Ezequiel González, director culinario de grupo Pizza Cero. "Llegan entre las 20 y las 21, y suele haber reservas de mesas grandes. Como no hay tanta gente, es una salida más relajada que no se extiende demasiado. Llegan temprano, se van temprano", afirma González.

El gerente general de Osaka, Roberto Binetti, disfruta con la atención de los lunes. El salón no está lleno y eso permite un trato diferencial con el cliente, un tiempo distinto. "Todas las noches ponemos el mismo esfuerzo, pero la de los lunes es más distendida. Con la mitad de cubiertos que un fin de semana, todos estamos menos ansiosos, más relajados. La gente lo percibe y eso le gusta. Hay muchas cenas de negocios, y otro público frecuente son las mesas de dos, parejas que durante el fin de semana, con tanto plan familiar, no han tenido tiempo para un encuentro más tranquilo."

Platos más livianos y menos alcohol. El menú de los lunes en Roux, un pequeño bistró familiar en pleno Barrio Norte, en Peña y Azcuénaga, tiene características bien definidas. Los platos mediterráneos con toque de autor son la especialidad de la casa, y su chef, Martín Rebaudino (es Oviedo), aprovecha la marea baja de esa noche para tener un contacto más directo con sus clientes.

La mente del cocinero Antonio Soriano, a cargo de la cocina del ciclo Boris, está concentrada en lo que sucederá pasado mañana. La ciudad que inspiró el próximo menú es nada menos que París. Un viaje gourmet y musical con acento francés, con Pablo Pignatta detrás de la barra de tragos y Bobby Flores en la musicalización. "Fue un desafío que la gente adoptó enseguida, y cada lunes va mejor", dicen en Boris Club, en Gorriti 5568. Con este panorama, muchos ya se sumaron al cambio de paradigma. Mañana es domingo. Día de descanso...y planificación: ¿qué hacemos el lunes?

Un día de súper acción

La Bomba de Tiempo

Dos millones de personas ya bailaron al ritmo de esta movida de percusión que continúa, a las 20, en Ciudad Cultural Konex.

Mau Mau

Tres décadas vistas a través de dos mujeres. De Santiago Loza, dirigida por Juan Parodi. A las 20.30, en El Extranjero (Valentín Gómez 3378).

Boris Trip

Cocina y música en las noches de Boris Club (Gorriti 5568). Hasta el 24 de noviembre, entradas por Ticketek.

Sky Bar

Una de las mejores opciones porteñas de after office: terraza, tragos, música y distensión. En Maipú 907.

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