Que no te salte la térmica: ¿con quién hacés "cortocircuito navideño"?

Crédito: Anahí Bangueses Tomsig. Producción de Mariana Gabe
Sí, estamos todos tan “encendidos” que a veces los chispazos no tardan en llegar. Acá, algunas puntas para iluminar los temas conflictivos.
Denise Tempone
(0)
21 de diciembre de 2016  • 00:00

En época de fiestas, todo se enciende. La ciudad, los arbolitos, los aires acondicionados... Pero no sólo los objetos están enchufados a 120, nosotras mismas parecemos cargadas de una energía difícil de procesar, que nos hace oscilar entre una actitud de contemplación profunda y otra de reventón total. En esta transmisión de emociones, pensamientos e incertidumbre colectiva, algunas conexiones pueden fallar y ponernos en corto. Los chispazos no solo se producen en nuestro interior, sino también con personas importantes en nuestras vidas. ¿Cómo manejamos los golpes de tensión emocional?

Cortocircuito #1: CON TU PAREJA

Si arrancaste una relación en el año que se está yendo, seguro sentís una tensión particular: “ ¿Da para pasar las fiestas juntos? ”. Y para vos esta época se convierte secretamente en un test: ver qué va a decir el otro cuando le propongas conocer a toda tu parentela, si va a querer pasarla con tu tía Marta y eso se convierte en una prueba de fuego que (¡ojo!) podría definir el tono de la relación en el año que entra. Y si la pasan separados y no te llama a las doce en punto..., puede ser fatal. Una vez más, gracias a la vorágine social que nos hace creer que las fiestas son algo así como el momento de patear penales..., ¿pateamos adentro o pateamos afuera?

El disyuntor: hay que saber si en nuestro fuero íntimo las fiestas representan un tema de forma o de contenido. Si sos de las que miden una relación por el día a día, no vas a colapsar porque no se una a tu clan una noche. Pero si para vos el que esté ahí, que conozca a tu abuelito y se aprenda las historias familiares es indispensable, entonces todo cambia. El punto es que cualquiera que sea el planteo que hagas, que sea honesto y no solo una respuesta forzada a las convenciones sociales y a lo que tu familia espera de tu vida.

Cortocircuito #2: CON TU suegra

Vos estás feliz de haber resuelto la comida encargando todo lo que podías y sin tocar una olla. Tu suegra, en cambio, cree que “servir es amar” y está convencida de eso de que las mujeres tienen que lavar los platos mientras los hombres hacen sobremesa. Cuando la vocecita feminista se enciende en tu cabeza, es muy difícil incursionar en dinámicas de familias ajenas sin sentir “en cualquier momento se arma”.

El disyuntor: tené presente que no vas a cambiar tus principios por lavar platos una noche y nadie debería juzgarte por no hacerlo. Tampoco vas a crear consciencia de género por ponerte del lado de tu hermana en una discusión con su marido o por analizar lo “básico” del discurso entre los postres. ¿Vale la pena dar todas las batallas que se nos presentan? A veces pretendemos demasiado de una noche.

Cortocircuito #3: CON el contexto

En épocas de inestabilidad económica, el tema del presupuesto puede provocar no sólo un chispazo, sino un apagón total. Tu hermana quiere un gran banquete gourmet, pero vos no tenés ganas de gastar el equivalente en dinero del changuito mensual en una sola comida. ¿Y qué culpa tenés de que tu nuevo cuñado ame tomar champán importado si vos con agua gasificada andás más que bien?

El disyuntor: es fundamental desactivar la especulación familiar sobre quién pone más o menos y por qué. Es una noche..., ¿tan grave es que haya diferencias? Esperá a ver qué tiene cada uno para sumar y ocúpense de traer individualmente lo que les resulte indispensable o lo que ya tengan aceitado. Todos tenemos un “dos por uno” que nos salva la vida, una heladería mejor que la de todos nuestros familiares juntos o una promo que sabemos que va a aliviarnos la tarjeta. Corta la bocha.

Cortocircuito #4: CON LOS REGALOS

En los regalitos navideños se juegan cosmovisiones. Para tu papá, un árbol repleto de paquetes es una oda innecesaria al consumismo y para vos, en cambio, es una oportunidad para conectarse con la generosidad del dar. ¿Qué hacemos cuando cosmovisiones tan opuestas como “te regalo un jaboncito” y “te doy un pasaje a Europa” van bajo el mismo pinito?

El disyuntor: algunas familias hacen “el amigo invisible”, otras toman la decisión de regalarles únicamente a los chicos o de juntar plata, dividirla y que alguien se ocupe de comprarles a todos por una cifra similar. Busquen soluciones modernas a problemas antiguos.

Cortocircuito #5: CON VOS MISMA

Tan convencidas estamos de que algo se termina que olvidamos que el fin de año se trata de una convención social, de algún episodio astronómico y no mucho más. Y enseguida sacás el látigo para pegarte por lo que no hiciste, por lo que hiciste mal o por lo que pensabas que ibas a haber logrado y... cri cri, es como esperar que Papá Noel baje por la chimenea. La vida es un proceso en construcción que no tiene deadlines. Casi todo lo que no hiciste ahora puede pasar en el futuro, y los planes que tenías pueden reformarse. Pero, por alguna razón, las lágrimas derrotistas pueden llegar a la reunión familiar, caer en un cable pelado y... ¡corto! Terminás discutiendo porque compraron el pan dulce con frutas abrillantadas y se olvidó.

El disyuntor: Si algo en toda esta vorágine te afecta más de la cuenta, recordá esto: es solo una cena. Este mantra desdramatiza las fiestas, aligera los encuentros y te hace disfrutar de lo que se supone que hay que disfrutar: la comida y la reunión con gente que querés.Detenete a observar cuántas de las cosas que estás viviendo esa noche vas a extrañar cuando ya no estén. La vida ya es bastante difícil como para tenerte a vos misma en contra.

ChOque de paradigmas

Lo que existe detrás de todo cortocircuito es un choque de visiones del mundo. Vos podrías jurar que ves magia en el aire, que sentís el poder de los deseos brillando en cada estrella y solo querés juntarte con tus seres queridos. Mientras que tu suegro piensa que cualquier fecha religiosa que congregue esperanzas y amor es parte de algún plan conspirativo para manipular a las masas. Y ahí están: vos esperando las doce para apartarte a decretar tus intenciones en silencio y él, para llenar de cohetes el barrio e infartar al perro del vecino. Todos sabemos la multiplicidad de significados que tienen las fiestas. Lo que no sabemos es cómo lidiar con ellas.

La opción de no pasar las fiestas con la familia es real y a veces es lo mejor. No todos reaccionan bien, pero, a la larga, la mayoría lo entiende. Armar viajes, alquilar quintas, aislarse un poco de lo que nos hace mal, no solo es una buena idea, es también un derecho.•

¿Y vos? ¿Cuáles son los puntos recurrentes de conflicto en tus fiestas? ¿Cómo te preparás para evitarlos? Leé también: Regalos de Navidad: decime cuánto querés gastar y te diré qué comprar y Decoración navideña: 4 DIY para llenar de color la mesa de los chicos

Experta consultada: Lic. Patricia Faur, psicóloga especialista en vínculos.

Maquilló y peinó Consuelo Cuneo. Agradecemos a Ay Not Dead, Las Pepas y El Rey de la Navidad su colaboración en esta nota.

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.