¿Querés ser creativa?

Silke, artista textil y autora del libro Testigos y protagonistas, te da una ayudita; "Todos fuimos creados, estamos hechos para procrear, somos criaturas, cocreadores", asegura
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20 de abril de 2011  • 16:11



Mucho antes de que Freud llegara a nuestros hogares, una frase en latín resumía todo: "Nomen est omen". ¿O sea? "El nombre te marca." Al menos eso cuenta Silke, y suelta una risa fresca cuando confirma que sí, de verdad se llama "seda", igual que esa tela suave y brillante con la que trabaja desde hace cuarenta años.

Todo empezó a sus 28, cuando renunció a una conocida empresa textil para dedicarse de lleno a los tapices. Poco le importó tener un puesto altísimo, haber estudiado en Viena, ser una de las primeras diseñadoras de la Argentina, poder definir los colores de cada temporada. Lo único que ella quería era poner su talento al servicio de lo que hoy llama "una búsqueda propia". "Siempre me interesó de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde vamos. En ese camino, uno encuentra pequeñas respuestas", dice.

De ahí la idea de unir dibujos con telas y dar lugar a obras inspiradas en los arcanos, en los cuatro elementos, en las Tablas de Enoc (dicho sea de paso, el reconocimiento llegó con el Premio APA -Artistas Premiados Argentinos- a la Trayectoria, que le entregaron hace unas semanas).

También se animó a incursionar en teatro, en ópera y danza, sin ningún prejuicio. Y dicta talleres y seminarios de creatividad. A sus 68, Silke no para: ahora, acaba de volcar todo lo que sabe en el libro Testigos o protagonistas (El Hilo de Ariadna), escrito junto con Alejandra Benítez. ¿De qué se trata? Un originalísimo racconto de claves para ser creativos que resume, de alguna manera, su postura ante la vida.

¿Hay una única forma de creatividad?

Hay una creatividad espontánea y una dirigida. La primera sería la idea que aparece espontáneamente ante una situación. Yo la comparo con un caballo salvaje que irrumpe en la escena y dispara para cualquier lado; no se puede saber hacia dónde. Pero en el libro apunto a una creatividad domesticada: puedo domar ese caballo y llevarlo hacia donde quiero.

¿Cómo? A través de técnicas: con una visualización, con una meditación, conectándome con mi emoción y mis sentimientos, con un trabajo con mis dos hemisferios cerebrales, con la visión de un color, con todo esto que explico en el libro, puedo dirigir eso hacia un lugar y profundizar más. La clave es encontrar la libertad de ser espontáneos, pero luego profundizar llevando nuestra creatividad adonde la necesitamos.

¿Cómo se relaciona esto con la meditación?

En la meditación o en la visualización, el fin es abrirse y recibir lo que hay en el universo; perder los límites corpóreos. En la creatividad pasa lo mismo: cuando sos netamente creativo, superás tus propios límites. Esas líneas paralelas pueden unirse o no, a mí me gusta empalmarlas y potenciarlas.

Tengamos en cuenta que la meditación hace callar tu hemisferio izquierdo, que es el que maneja la racionalidad. Y es entonces cuando puede florecer el hemisferio derecho, que te ayuda a hacerte uno con el universo. Entonces, hay diferentes caminos para llegar a esa disponibilidad: uno es la creatividad nata, espontánea, libre, y otro es la meditación o visualización guiada. Es tan potente que hace callar lo racional.

Vos decís que tenemos que encontrar nuestra "joya interna". ¿Cómo la definirías?

Es algo incomprensible, yo digo que es la chispa divina que recibimos al nacer: allí moran los talentos, las posibilidades, las emociones. No se accede con la lógica, sino que hay que dejarla emerger y darle espacio. Pero, ojo, la joya interna no es sólo para la creatividad, sino que abarca todos los resortes maravillosos que tenemos y que no tienen que ver con la lógica. Cuando tenés un drama y de repente encontrás la solución: ahí te conectaste con tu joya interna. ¿Se entiende? Es muy profundo, y cada persona accede a ella según sus vicisitudes.

La autoexigencia, ¿es mala o buena?

Bueno, hay dos tipos. Una es la negativa, que hay que superar porque te limita: cuando decís: "Esto no me va a salir, es muy difícil para mí". Si todo lo que hacés tiene una finalidad, tenés un límite. En cambio, si superás la utilidad, lo que podés proyectar es mucho mayor. Ahí aparece esa autoexigencia que te dice: "Vas bien, seguí para adelante, todavía no llegaste, pero vas bien". Esa que te hace buscar más, probar más.

"La mezquindad no tiene cabida" es una frase tuya. ¿Se puede hacer totalmente a un lado la competitividad?

Es que la creatividad tiene que ver con la autenticidad y la libertad. No es copiar lo de afuera, sino generar con lo de adentro. Podés decir: "Qué lindo que el otro pueda hacer esto", porque tenés tu propio mundo y podés brindarlo holgadamente. Desde hace años, yo doy tranquilamente lo que sé porque el otro nunca va a tener mi mundo interno: no hay que olvidarse del centro. No existe la competencia, porque cada uno es único.

¿Qué pasa cuando alguien se choca con la frustración?

Pasa permanentemente. Lo primero que hay que hacer es tomarse la creatividad como un juego, sin pretender resultados: la frustración viene cuando pretendés resultados inmediatos. La creatividad es un camino, no un fin. Lo maravilloso es el proceso: si uno lo disfruta, siempre aparece algo. Así que, a los frustrados, les propongo pequeños ejercicios.

Por ejemplo: cambiar el camino habitual hacia el trabajo y observar lo que hay alrededor, estar dispuestos a recibir lo nuevo. Lo mismo con la comida, animarse a sabores desconocidos. O si escriben una carta, empezar por la frase final y cambiar la estructura. Vean cómo se manejan con pequeños pasos, estando atentos al resultado. La suma de muchos pequeños resultados va a llevarlos a algo.

¿Todos somos igualmente creativos?

Sí, todos fuimos creados, estamos hechos para procrear, somos criaturas, cocreadores. Si ves todos los matices de la palabra, te das cuenta de que nuestra esencia ya lo dice. Lo que pasa es que muchas personas limitan la palabra "creatividad" a ser artista. Pero un creativo es un paisano que con un alambre arregla un motor, un ama de casa que con tres cosas locas en la heladera arma una comida, alguien que puede poner de moda ropa que no se usaba desde hacía veinte años. Ser creativo es no claudicar ante un impedimento. El superlativo es ser artista, algo que llega por añadidura.

Vos hablás de lo favorable que es un buen entorno para trabajar. ¿Y las oficinas opresivas, con gente malhumorada, muchas horas por día?

Cuando uno encontró su eje interno, lo tiene siempre consigo. A veces lleva un largo camino, entonces, ayuda lo de afuera. Lo principal es aprender a no escuchar los ruidos que nos molestan, no prestarles atención. Si hay un ruido que golpea, podés pensar que es un tambor. Si permanentemente pasan personas, podés imaginar que todos van a tu fiesta. Ponele colores a tu entorno: usá flores, usá pañuelos. Tené en cuenta que el color cambia la energía, es muy potente. Entonces, podés poner telas en la pared que tenés enfrente, o en tu mesa, cambiarlas y observar con qué color reaccionás mejor. ¿Qué te pasa con un verde intenso, con un amarillo, con un naranja potente? Sumá fragancias agradables y armate un mundo imaginario, como los chicos. Cualquier lugar se puede cambiar con imaginación.

Si alguien está pasando por una crisis o depresión, ¿qué consejos le darías?

¡Uf! Esas situaciones son "el" caudal creativo. Las mejores obras del mundo se han hecho cuando los autores estuvieron en crisis, en estados de angustia o de depresión. Ahí sacás todo para afuera. Y si es muy fuerte lo que te pasa, es muy fuerte lo que quiere salir, muy auténtico. Es el potencial máximo que tenemos. Si lo pensamos desde la práctica, lo primero en que hay que fijarse es cómo es mi drama. ¿Tiene forma, colores, movimiento? Empezar a pintarlo, a esculpirlo. Usar hierro, madera. Largar tu grito, tu desesperación. Obviamente, necesitás preparación técnica, pero si no tenés las herramientas, no lo dudes y anotate en un taller de escultura o de pintura libre.

¿Cuál es la diferencia entre la creatividad individual y la de contextos grupales?

Cada persona tiene su único caudal creativo, pero se potencia cuando está en grupos. Lo que aconsejo es juntarse y largar todo, sin ninguna, ninguna crítica. Y cuando está el resultado, no tiene que importar de quién vino. La idea surge de la puesta en común: cuando muchas personas están abiertas a un tema similar, es una fecundación de alma a alma, se potencian. Es más: a veces, una persona está por decir algo y otra se adelanta y lo dice. Es realmente increíble

Chakras y vida cotidiana

Los chakras son el potencial energético que tenemos a disposición. Cuanto más abiertos están, mejor giran y más energía tenemos. Cada uno responde a un color preciso; entonces, cuantos más colores miramos en el día a día, más se nos abren estos chakras, que son vórtices giratorios. Estos, a su vez, dan vida a nuestras glándulas: cuando los vórtices están activados, las glándulas están mejor y así tenemos más salud. Silke asegura: "Tenemos mejor disposición para lo que hagamos, porque tenemos ese potencial energético para hacerlo. Toda nuestra vida se hace así más sensible, más rica".

Algunos ejercicios

- Lista de atributos

La técnica consiste en armar una lista de atributos o características de algún producto o servicio. Luego, se elimina uno de ellos y se deja que la mente descubra algo nuevo: una forma de reemplazarlo, nuevas conexiones, la potencialidad de esa nueva situación.

Vamos a poner un ejemplo: a partir del concepto de "restaurante tradicional", tratá de hacer la lista de todo lo que tiene (espacio cerrado, mesas, sillas, comida, mozos, personal de cocina). Si suprimís los mozos, surge la idea de autoservicio. Si, en cambio, sacás mesas y sillas, tenés el germen del concepto de delivery.

-Diálogo desde la intuición

Es un ejercicio grupal, para despertar la sensibilidad intuitiva. Cada persona se cuelga al cuello una tarjeta con su nombre y se equipa con papelitos y algo para escribir. Comienza una caminata en la que cada uno irá observando a los demás. La idea es percibir las características o cualidades individuales de los otros. Si al cruzarte con una persona, tu intuición te señala algo, lo anotás en un papel junto con su nombre. Después, todos se sientan para presentarse. A medida que cada uno cuenta quién es, los participantes que intuyeron algo sobre esa persona le entregan el papelito correspondiente.

-Los contornos del vacío

La idea es observar y descubrir todas las posibles formas que adopta el vacío encerrado entre un grupo de elementos u objetos.

Podés hacerlo a partir de los espacios entre las ramas de los árboles, entre un grupo de edificios, entre la ropa colgada en una soga. Es una excelente oportunidad para ejercitar la observación. ¿Una sugerencia? Empezá con los que hay en una biblioteca. Parate frente a ella, agarrá una hoja en blanco y algo para dibujar, mirá los espacios vacíos que van dejando los libros y dibujalos, de a uno, sobre la hoja. Al terminar, contá la cantidad de figuras logradas.

-Colores y emociones

Se hace de a dos: necesitan lápices de colores y una hoja en blanco. Uno le dicta al otro palabras que contemplen las emociones cotidianas. El que escucha escribe eligiendo el color con que las asocia. La conexión tiene que surgir sin condicionamientos. Luego, se agrupan las palabras, y así pueden identificar con qué colores piensan los sentimientos y emociones positivos y con cuáles los negativos. Una forma de usar esta info es rodearse de los colores asociados con las emociones positivas o usarlos más en la vestimenta diaria para revertir momentos de baja energía o animarse en situaciones difíciles.

Por Violeta Gorodischer

Foto de Paula Teller

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