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Cuentopateletas. Varieté a la marilusa. Rezetas.
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20 de octubre de 2000  

Cuentopataletas

Espectáculo de títeres sobre relatos de María E. Walsh y dirección de A. Madjarova.

Domingos, a las 16. Liberarte, Corrientes 1551; 4375-2341. Entrada, $5.

Dos agradables intérpretes se disputan el derecho a ocupar el escenario y contar un cuento. Comienzan compitiendo, estorbándose, pero en ese juego, también se complementan y arman el relato. Como ocurre con todo el material de María Elena Walsh, crítica y sátira van de la mano del disparate y el juego. El poder mal ejercido, el abuso de autoridad, la avaricia y la búsqueda de riquezas aparecen en personajes estereotípicos que atropellan la fragilidad del pequeño y el inocente. La solución aparece cuando el abatido reacciona, los menos fuertes se unen y, en este caso, reciben ayuda de las fuerzas naturales amigas. El despliegue visual es colorido, y variado y no se puede dejar de mencionar el buen acabado de toda la puesta, la simpatía de los titiriteros/actores, y el elegante nivel estético de los muñecos y objetos.

R. M.

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Variete a la Marilusa

Libro y música de Fernando Albinarrate, sobre una idea de Marina Borensztein.

Sábados, domingos y feriados, a las 16. Michelangelo, Balcarce 433;4331-9662. Entrada, $ 10.

Con la idea de llevar adelante un chocolate concert, Marina Borensztein desarrolla una parodia de las peripecias de una compañía de varieté que enfrenta el problema que le plantean los reiterados accidentes de su actriz principal, a la que debe reemplazar. A falta de suplentes, los actores recurren a la encargada de limpieza, Marilusa, que al principio está muy inhibida y comete muchos errores, pero que termina siendo eficaz. La obra se desenvuelve con fluidez y permite algunos lucimientos personales de los intérpretes, que pueden mostrar su oficio.

R. M .

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Rezetas

De Héctor Presa. Sábados y domingos, a las 16. Teatro La Galera, Humboldt 1591; 4771-9295. Entrada, $ 6 Algo tan simple como la reunión de cinco cocineras en un taller de cocina cada una con su propio artefacto y utensilios, todas para llevar a cabo el menú del día, algo tan doméstico y terreno como la suprema de pollo, la sopa de verduras y la ensalada de frutas, recibe una intensa y concentrada atención. Se trata de una especie de ballet culinario, donde las coreografías se desarrollan entre ollas, sartenes y pelapapas, y donde, curiosamente, hasta las hornallas bailan. Hay un desempeño muy parejo de las intérpretes, que parecen estar recitando una canción o bailando el menú. Son muy buenos los distintos ritmos musicales.

R. M

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