Resiliencia. Por qué es una habilidad clave para emprender y cómo entrenarla

Tener un emprendimiento definitivamente te vuelve resiliente.
Tener un emprendimiento definitivamente te vuelve resiliente.
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25 de octubre de 2019  • 19:06

El mundo cambia a ritmos acelerados y las reglas de juego también. Si queremos tener éxito como emprendedoras , es vital que empecemos a hablar de emociones, y aprendamos a gestionarlas y a entrenarlas. La resiliencia es la competencia que más nos puede ayudar a enfrentar y a superar las adversidades, las crisis y los obstáculos . Esta puede ser aprendida y tendría que ser entrenada ya que nos espera "un mundo muy volátil, complejo e incierto", en palabras de Gaby Hostnik, Coach de Carrera , facilitadora de procesos de transformación y especialista en Inteligencia Emocional. Hoy la invitamos para que nos ayude a trabajar esta habilidad tan importante para nuestro futuro emprendedor.

Si hablamos de resiliencia podemos relacionarla con otras competencias como la flexibilidad, el optimismo, la asertividad, la toma de decisiones, la empatía, la conciencia emocional, la autonomía emocional y la regulación emocional. Aprender "resiliencia en tiempo real" consiste en entrenarse para dar respuestas adecuadas y positivas en el "fragor de la batalla". Esto es fácil de decir, pero para aplicarlo con éxito se necesita entrenamiento.

¿Qué podemos hacer para entrenar la resiliencia?

1. Autoexploración

Muchas veces, como resultado de las adversidades que nos tocan atravesar, las personas aprendemos sobre nosotras mismas y sentimos que crecemos a nivel personal. Aquellos que han experimentado situaciones difíciles, generalmente expresan que obtuvieron un incremento en su autoconocimiento, autoestima y fortaleza personal aun cuando se sienten vulnerables. De alguna manera, es una invitación a pensar en todos los aprendizajes que nos deja el desafío que nos tocó vivir. Te dejo algunas preguntas para que analices cómo fue en tu caso:

  • ¿Qué tipos de eventos te resultaron más difíciles?
  • ¿Qué pudiste aprender sobre vos mismo y sobre tu relación con los demás cuando pasaste por circunstancias complicadas?

2. Conformar círculos de empatía

La capacidad de dar y de recibir afecto es la principal fuente de resiliencia. Los círculos de empatía nos permiten sentirnos seguros y capaces de explorar un mundo inhóspito. Las relaciones cálidas, confiadas y comprensivas son fundamentales para el bienestar de cualquier persona.

  • Cuándo te encontrás estresada o desesperanzada, ¿te ayuda pensar en tus seres queridos?
  • Cuándo te enfrentaste a una experiencia problemática y difícil, ¿a quién acudiste para que te ayude?
  • ¿Te ayudó dar apoyo emocional a otras personas que están pasando por una situación parecida?

3. Buscar oportunidades escondidas

Los acontecimientos o adversidades que ocurren no las podemos modificar, pero sí lo que podemos hacer y está a nuestro alcance es decidir qué actitud vamos a tomar frente a lo que está ocurriendo y también hacernos nuevas preguntas que nos ayuden a cambiar la mirada.

Por ejemplo a veces el fracaso de un producto, el despido en un trabajo, la pelea y ruptura con un socio, la caída de las ventas o la obsolescencia de un producto, es una oportunidad para aprender algo nuevo, para innovar en lo que hacemos, para conocer gente nueva, para dar espacio al proceso creativo y crear nuevos productos y servicios, y hasta para hacer algo distinto. Muchas veces donde se cierra una puerta se abren portones de oportunidades. Lo que pasa es que generalmente preferimos estar "incómodamente cómodos".

Observá si existe alguna forma de sentirte mejor mientras te enfrentas a las situaciones difíciles.

  • ¿Qué oportunidad escondida hay en esto que está pasando?, ¿Qué ventaja puedo ver en el futuro?

4. Gestionar el cambio

Más que adaptarse al cambio hay que generarlo, buscar opciones desde una mirada posibilista y promover nuevas oportunidades.

  • ¿Qué oportunidad nueva puedo encontrar en esta situación?,
  • ¿Cómo me voy a incomodar?
  • ¿Cómo voy a innovar?

5. Ser asertivos

En vez de enfocarte en las metas que parece que no se pueden lograr, preguntate acerca de las cosas que podés mejorar hoy y que te van a ayudar a caminar en la dirección hacia la cual querés ir. Trazar planes realistas y seguir los pasos necesarios para llevarlos a cabo.

  • ¿En dónde estoy poniendo el foco de mi atención?
  • ¿Qué futuro quiero crear?

6. Cuidarnos

Interesate en actividades que disfrutes y encuentres relajantes. Hacé ejercicio regularmente; es beneficioso tanto para tu salud física como psicológica. Mens sana in corpore sano. Cuidar de uno mismo ayuda a mantener mente y cuerpo en un buen estado y listo para enfrentarse a situaciones que requieren resiliencia. La meditación, el yoga o el mindfulness también pueden ayudarte a mejorar tu calidad de vida y a enfocarte en positivo y pensar el futuro con una mejor perspectiva.

7. Expresar emociones y sentimientos

Está demostrado que escribir sobre lo que sentimos o nos está sucediendo es una actividad que nos ayuda a regularnos emocionalmente y a fortalecernos interiormente. Te propongo que pruebes escribir sobre tus pensamientos, emociones y sentimientos más profundos relacionados con la experiencia desafiante u otros eventos estresantes de tu vida y que te causan malestar y preocupación en la actualidad.

  • ¿Cómo lograste superar los obstáculos que fueron apareciendo en tu vida?
  • ¿Cuál es el motor principal que consideras que más te ayudó a seguir adelante?

8. Agradecer

Escribí cada día tres cosas buenas que te sucedieron, como por ejemplo: "Me sentí bien durante el día", "Respondí de buena manera en una situación de conflicto", "Pude reflexionar antes de responder impulsivamente", "Siento que hice bien mi trabajo", etc. Al lado de cada evento positivo respondé a preguntas como: ¿por qué es significativo para mí? ¿Qué puedo hacer para que esto o cosas similares se repitan en el futuro? Este ejercicio nos ayuda a entrenar el foco en lo positivo y a tomar conciencia de nuestras fortalezas.

Las emociones no surgen de los acontecimientos externos, sino de la valoración que hacemos de los acontecimientos, de lo que pensamos sobre ellos. En esta valoración tienen un peso fundamental las creencias. Porque nuestra realidad la creamos a partir de lo que creemos que son las cosas. Si creemos que somos muy desgraciados nos sentiremos muy desgraciados. Si creemos que no hay esperanza, que no hay futuro, nos sentiremos desesperanzados.

Así creamos nuestra realidad a partir de lo que creemos que es. Aprender a modificar las creencias y las valoraciones en sentido positivo es de gran ayuda para sentirse mejor.

Eso es adaptarse y progresar, porque las emociones negativas nos bloquean, y las positivas nos impulsan al cambio, y como dijo Darwin "no sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta al cambio." Y no se trata sólo de "sobrevivir" si no de vivir. Y vivir en positivo el mayor tiempo que seamos capaces depende en gran parte de nosotros y de la capacidad que tengamos para modificar nuestro pensamiento "en tiempo real" para sentir en positivo "en tiempo real". Esto es "resiliencia en tiempo real".

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