Restaurante

La Brigada
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20 de octubre de 2000  

Si hay un ítem gastronómico en que todos los argentinos son expertos y dictan cátedra es en el rubro parrilla. Tema de hombres, la parrilla es un campo en que cada espécimen de la amada raza varonil se siente un gauderio capaz de domar un potro y sofrenarlo en la luna, aunque su experiencia se reduzca a algún asadito dominguero con el carbón prendido con querosén.

Pero cuando se trata de comer parrilla sin la mano insustituible del dueño de casa, cada establecimiento tiene sus fans y sus motivos.

La Brigada encolumna a muchos y las razones son valederas. La primera y principal es la presencia del patrón Hugo Chavarrieta al frente, poniendo en práctica la experiencia que comenzó de pibe al lado del mítico Vinagre, el inventor de la llegada de las carnes y achuras paso a paso, con cambio continuo de platos calientes.

Desde hace más de diez años en San Telmo, Chavarrieta ahora se ha instalado en plena Avenida del Libertador, ambos locales sencillos, pulcros y bien mantenidos, las mesas en blanco y las parrillas bien aisladas y los salones sin una pizca de olor.

Como no se conoce el marcado hay que ir dispuesto a esperar, pero la terneza y el gusto de las carnes, la exactitud de los puntos que se piden y respetan a rajatabla, lo merecen. Mientras llega el pedido se puede hacer boca con unos bocadillos de verduras ($ 3), alguna ensalada y, sin duda, pedir unas achuras ($ 2, morcillas y chorizos). Pero los chinchulines de chivito, trenzados, secos y crocantitos, son simplemente exquisitos e insoslayables ($ 12) y asan otras achuras poco comunes como las criadillas ($12). Ya entre las carnes, sabido es que la sapiencia de un asador se comprueba en ciertas piezas como la colita de cuadril o el baby feef -dos los los must de la casa-, aunque una tira de asado, el vacío ($ 9) o el pechito de cerdo ($7) son riquísimos. Hay unos cuantos platos de cocina, pero la parrilla es imperdible.

Mozos muy bien entrenados, lista de vinos con grandes marcas y Chavarrieta al frente, secundado ahora por sus hijos que repitieron su experiencia: aprender desde abajo.

Estados Unidos 465, San Telmo; 4361-5557 y Avenida del Libertador 4534, Palermo; 4773-1011. Abren de martes a domingos, mediodía y noche.

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