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Sedentarismo, el nuevo cigarrillo

La expresión Sitting is the new smoking sintetiza el lugar que ocupa hoy la falta de actividad física en nuestra cultura Fuente: LA NACION
13 de julio de 2019  • 00:48

Cada época tiene ciertas prácticas o hábitos sociales que "demoniza". La batalla contra el cigarrillo, por poner un caso, marcó -y sigue marcando- la agenda de la salud pública. En la actualidad, la vida atravesada por la tecnología y el estilo de vida acelerado que llevamos traen consigo un nuevo enemigo: el sedentarismo, que resulta de vidas a tono con una demanda de eficiencia y productividad creciente, mucho tiempo dedicado a las pantallas y poca exposición al aire libre y a la actividad física.

Sin embargo, en paralelo, vivimos una época que también está marcada por una búsqueda constante del bienestar, tendencia plasmada en exigencias de una mejor alimentación, de un mayor cuidado de nuestro cuerpo, de nuestra mente y hasta de nuestro ánimo.

Pero a pesar de nuestras mejores intenciones, la falta de tiempo y la multiplicidad de tareas y presiones pueden generar un círculo vicioso, dentro del cual nos alimentamos peor y, a su vez, nos relajamos mediante actividades que implican estar mucho tiempo sentados (por ejemplo, consumiendo contenidos o gaming). En síntesis, una vida más "indoor" o puertas dentro y mucho menos activa de lo que nos gustaría.

El resultado es que estas dos búsquedas -la del bienestar y la de la productividad- que frecuentemente funcionan como imperativos, suelen cruzarse. Por un lado, hay una búsqueda de "buen vivir", de estar más activos para poder vivir mejor los años que nos ganamos con el crecimiento de la expectativa de vida, Pero, el mismo tiempo, hay una gran presión por ser más productivos. Los entornos urbanos y las exigencias de conexión permanente completan una ecuación donde las personas quedan en el medio y se sienten "tironeadas".

Vivir más presentes

En un estudio llamado "Viví Presente" encontramos que el 80% de los argentinos admite no estar presente en cada cosa que hace. Casi 8 de cada 10 se siente tensionado y percibe una mayor exigencia y demanda de energía para estar presente en todas sus actividades y espacios. El multitasking o la vorágine diaria son, según los encuestados, algunos de los obstáculos para poder conectar con uno mismo y con los demás.

Al mismo tiempo, la recomendación para vivir "mas presentes" de profesionales como el psiquiatra y psicoanalista Claudio Plá, es "poner en juego el cuerpo para conectar con el presente; aprender a administrar las pausas y los tiempos: hacer recreos que permitan salir y entrar en las responsabilidades, renovando la atención"

Las marcas no son ajenas a estas tensiones y así surgen propuestas y emprendimientos para facilitar la vida en este sentido. Para mencionar algunas de ellas, podemos ver el diseño de nuevos espacios de trabajo, que reemplazan los escritorios tradicionales por "standing desks" o escritorios para utilizar de pie y activar el movimiento y la circulación, las nuevas formas de interacción, como las "walking meetings" al aire libre, donde la idea es tener reuniones de trabajo al tiempo que se realiza ejercicio, o los planes de alimentación nutritiva y energizante para los empleados de una organización, sumado a programas corporativos que estimulan la actividad física como parte de los beneficios y buenos hábitos que los colaboradores pueden desarrollar diariamente, o los "baños de bosque" que algunas empresas organizan, para tener una "dosis saludable de naturaleza" en nuestra vida urbana.

Pero cuando no podemos estar al aire libre, también hay soluciones puertas adentro: desde purificadores de aire en base a plantas, hasta cortinas anti polución que ayudan a filtrar el aire que entra en el hogar, como la lanzada este año por Ikea. La tecnología también puede ayudar a monitorear la salud y hoy existen múltiples aplicaciones para contar cuánto nos movemos por día, recordarnos la necesidad de pararnos o asignar tiempos (aunque sean solo de algunos minutos por día) a meditar, a respirar profundamente para relajarnos o a tomar agua en las cantidades adecuadas para estar bien hidratados.

Con ayuda o sin ayuda tecnológica, al aire libre o puertas adentro, la motivación compartida es tratar de cuidar nuestra salud, sin descuidar nuestras obligaciones. Un desafío que nos convoca cada día un poco más y para el que cada persona encontrará su receta a medida.

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