Semana de la Lucha contra la Muerte Súbita: cuando los minutos cuentan

Crédito: Latinstock
Del 20 al 27 de agosto se realiza una campaña para generar conciencia y proponer herramientas de acción; estar informado es clave para evitar un desenlace fatal.
Jimena Barrionuevo
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21 de agosto de 2017  • 00:46

¿Sabías que en nuestro país se producen alrededor de 40 mil episodios de muertes súbitas al año y que el 70% se ocasiona en el hogar, en el trabajo, en clubes, en los campos de juegos deportivos, en lugares públicos e incluso en la calle y no en los hospitales? Esta situación nos ubica entonces a los que no pertenecemos a la comunidad médica a ser los primeros encargados de atender un evento de esta naturaleza. Por eso es importante en primer lugar, estar informados.

¿Qué es la muerte súbita?

"Se trata de una arritmia, es decir que el corazón deja de latir normalmente y empieza a temblar. A ese temblor la medicina lo denomina fibrilación venticular. Cuando tiembla, el corazón no tiene capacidad de contraerse y, entonces, no puede bombear sangre: así la víctima pierde el estado de conciencia y se desploma. Esa arritmia hay que cortarla muy rápido porque, pasados los cinco minutos, comienza el daño cerebral", explica el Dr. Mario Fitz Maurice, Médico Cardiólogo y Especialista en Electrofisiología Cardíaca del Hospital Rivadavia. Está científicamente comprobado: la única forma de salvar una vida luego de un episodio de este tipo es aplicando en forma rápida y eficaz maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y desfibrilación. "Hacerlo dentro del tres primeros minutos de ocurrido el evento, aumenta las posibilidades de llegar con vida a un hospital en un 79%. Pero, por cada minuto que se demora la aplicación de estas medidas, se reducen en 10% las posibilidades de continuar con vida", enfatiza el Dr. Roberto Peidro, médico cardiólogo y presidente de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA).

La muerte súbita puede ocurrir en personas con una enfermedad cardíaca conocida o en aquellas que ignoran el problema ya que nunca han tenido síntomas o, si los tuvieron, fueron leves y no los relacionaron con el corazón. Puede ocurrir a cualquier edad y puede estar relacionada, o no, con una actividad física o deportiva. No obstante, las causas y el nivel de incidencia varían con la edad. De acuerdo a estudios internacionales, en menores de 35 años que están haciendo actividad física se producen una o dos muertes súbitas por cada 100 mil personas como consecuencia, mayormente, de enfermedades congénitas del corazón. En mayores de 40, en cambio, se produce una muerte súbita cada 18 mil personas que están realizando un deporte, especialmente a causa de isquemia coronaria y arritmias graves. En el caso de los niños, se puede dar entre 1 y 6 chicos por cada 100 mil al año y, generalmente, se presenta en los pacientes pediátricos entre el nacimiento y los 18 años, aunque se puede extender hasta los 35.

¿Se puede prevenir?

"El 80% no tiene ningun síntoma y el 20% tiene síntomas que no duran más de una hora antes de que se produzca el episodio", aclara Fitz Maurice. Entre los signos de alerta se encuentran: desmayos, palpitaciones fuertes y dolores en el pecho. En relación al cuadro de muerte súbita en sí, la persona afectada se desploma, pierde la conciencia, deja de responder, de respirar normalmente y pierde el pulso. Por eso es importante hacer los controles correspondientes cada año: consulta con el cardiólogo, electrocardiograma, una ecografía cardíaca y luego, a consideración del médico, se pueden sumar otros exámenes.

¿Qué hacer ante una emergencia?

Si alguien cae inconsciente, lo primero que hay que hacer es llamar al 107 o al número local de emergencias médicas y comenzar rápidamente las maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP). El Dr. Silvio Luis Aguilera, Director Médico de vittal, asegura que “a RCP puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”. Estos son los pasos básicos a seguir:

  • Asegurarse de que la víctima se encuentre sobre a una superficie firme.
  • Observar si respira con normalidad. Si no respira con normalidad, o no respira, colocarse de rodillas de manera perpendicular al cuerpo de la víctima (adulta).
  • Poner una mano sobre el centro del pecho y la otra por encima y, con los brazos firmes y sin flexionar los codos, comenzar a realizar compresiones con fuerza, rápidamente y de manera constante (el ritmo y frecuencia debe ser de, al menos, 100 compresiones por minuto). Es importante tratar de hacerlo hasta que la víctima se recupere, o hasta la llegada de la ambulancia.

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