Sexo. 7 claves para usar el tacto y ponerlo al servicio del placer

Crédito: Getty Images.
Denise Tempone
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11 de julio de 2019  • 14:14

¿Por qué tu piel sabe antes que vos quién podría ser un gran amante? ¿Por qué muchas veces es más inteligente que tu cerebro? Acá, algunas respuestas en nuestras siete claves sobre la piel y el tacto.

Es el mapa de tu historia

No podemos taparla del todo. Frente a un amante lúcido, la piel no puede ser algo que no es. Nuestra edad, la raza, nuestro estilo de vida, nuestra salud y nivel de estrés, todo está impreso en ella. A través de ella accedemos a cicatrices, lunares, entrenamientos, maternidades. Sentimos piel de gallina, tensiones, acaloramientos, sonrojamientos, fundiciones y rechazos. No es solo poesía: la piel es un órgano multicéntrico y multisistémico, en ella los factores biológicos y psicosexuales toman manifestaciones más o menos sutiles que los (buenos) amantes perciben en algún nivel.

Sabe cosas antes que vos

Mucho antes de que en nuestro cuerpo exista algo siquiera parecido a una zona erógena, nuestra única capacidad de recibir información del mundo es a través de ella: la piel es un radar, una antena enorme, blanda y suavecita que nos permite captar las vibraciones de otro cuerpo y experimentar sentimientos ajenos. No es esotérico, es biológico. Lo que sucede con la conexión entre pieles al inicio de nuestra existencia es tan poderoso que las madres pueden reconocer a sus bebés acariciándolos y un bebé no puede ser engañado respecto a quien lo abraza. Y este es solo el principio de lo que la piel tiene para revelarnos.

Te elige los amantes

"Tener piel" con alguien tiene que ver con nuestra capacidad animal de percibir instintivamente ciertas características de la persona que tenemos enfrente. Al igual que sucede con las huellas dactilares, cada ser humano también tiene un olor propio que lo diferencia del resto, aunque sea imperceptible. Ahora bien, la compatibilidad sexual es otro cantar. Alguien puede volverte loca a nivel piel y ser un fiasco en la cama. Esto pasa porque, en cuestiones de sexo, la cultura siempre mete la cola. Para poder aprovechar el flechazo biológico hay que compartir valores, maneras de ver el sexo, momentos de la vida y grados de libertad que no siempre coinciden.

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Pide pista tecnológica

A las nuevas generaciones no les alcanza con mirar. Ellas acarician pantallas para elegir ampliar o reducir, para dar indicaciones. En 2003, el mundo le dio la bienvenida a la generación Z2, la generación "touch", que creció experimentando el mundo a través de las imágenes de las pantallas de los iPads y smartphones de sus padres. Esa postal que a todos nos enternece, de bebés acariciando una revista o un libro para agrandar el tamaño de texto o fotos, es algo que a la industria tecnológica tiene en alerta desde hace rato. En pocos años, esos chicos se aproximarán al mundo de un modo mucho más relacionado a lo sensitivo de lo que podemos imaginar y solo mirar porno, para ellos, probablemente no será suficiente. Actualmente, la tecnología háptica está trabajando en descubrimientos que harán posible que acariciar la pantalla del celu pueda ser también una experiencia sensual.

Puede modificar tu cerebro

Gracias a una información genética que ya viene "cargada" en nosotros como seres humanos, el cerebro tiene su propio camino evolutivo. Sin embargo, esas sensaciones que recibimos a través de la piel van modificando esa estructura dada: crean conexiones, mapas neuronales, estimulan áreas de forma distinta en cada persona. Las sensaciones que percibimos a través de la piel generan asociaciones que, a la larga, influyen en el sentido que le iremos encontrando al mundo. Influyen también en nuestra capacidad para crear lazos y confiar en otras personas. Como nuestro cerebro es plástico, este proceso se extiende a lo largo de nuestras vidas, no termina nunca. Constantemente estamos decodificando con la cabeza sensaciones que nos entran por la piel.

Podríamos bloquear su poder

Lavar demasiado nuestro cuerpo, aplicar peelings y exfoliaciones y cubrirlo de aceites y cremas perfumadas probablemente sea una de las cosas más tontas que hacemos a a la hora de seducir. Yael Adler, una gurú dermatológica alemana, está emprendiendo una verdadera cruzada cultural contra la idea de que "esterilizarse" es lo más correcto que uno puede hacer por su amante. "Hay que permitir que el cuerpo manifieste lo que es. La vergüenza que tenemos por nuestro olor hace que perjudiquemos nuestro cuerpo y nuestras relaciones. Quizá sin darnos cuenta, estamos bloqueando una forma de comunicación poderosísima", explica. Agua y un jabón neutro debería ser todo tu kit antes de una noche de pasión. Y si vas a perfumarte, solo algunas gotitas está bien. No te tapes. No ocultes tu info biológica.

Te provoca otro tipo de hambre

Es usual que decodifiquemos como "calentura" la necesidad de "transmisión de piel". Es muy frecuente para los adultos sentir tristeza y creer que queremos sexo, sentir alegría y creer que queremos sexo, sentir angustia y creer que queremos sexo. El sexo es, en muchas culturas, la forma legítima de conseguir contacto con la piel del otro sin revelar vulnerabilidad. Lo cierto es que el contacto con otros es una fuente de "vitaminas psíquicas": reduce el nivel de cortisol, la hormona del estrés, y mejora el sistema inmunitario. Nos da un baño de energía. Es comprensible que el cuerpo nos pida eso como nos pide un buen desayuno o agua. Pero, paradójicamente, no parecemos estar ni cerca de permitirnos espacios de contacto puro y desinteresado entre personas adultas. Pero quizá si nos dejamos guiar por nuestra sabiduría táctil, no estemos muy lejos de abrazar esta forma de vincularnos.

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2 ejercicios táctiles

  • Para pensar. Describí las pieles importantes de tu vida. Hacé un repaso mental sobre las cosas que pudiste adivinar por la piel de otro. Piercings, tatuajes tachados, estrías, antojos de su madre, adicción al tabaco, callos en las manos. Cada particularidad es el inicio de una historia, práctica o perfil. Si lo pensás bien, hasta podrías hacer un retrato solo con la info que te da una piel.
  • Para sentir. Tacto extremo. Untarse por completo de un aceite neutro -como el de bebés- y dedicarse al franeleo total es una de las experiencias táctiles más fuertes que podés tener como adulta. En general, se considera un juego fetish y los kits completos se venden en los sex shops. Incluyen cobertores de colchones o superficies de vinílico para que el resbalón sea todavía más extremo, pero, claro, también lo podés improvisar con materiales caseros o jugar exactamente a lo mismo dentro de la bañadera (sin agua).

Experta consultada: Silvina Valente. Es especialista en ginecología, obstetricia y sexología y preside la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana. silvinavalente@speedy.com.ar .

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