Sexo: ¿el amor duradero es el mejor afrodisíaco?

El amor más intenso puede ser el de muchos años
El amor más intenso puede ser el de muchos años Crédito: Corbis
El mejor afordisíaco a veces es el más obvio: el amor estable de pareja
Marta Rajtman
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24 de febrero de 2015  • 08:46

El flechazo

Es cuando todavía no sabemos nada del otro y, si esa mirada prospera, deviene ese momento pleno de potencia, cuando todo parece posible, conocido como el enamoramiento, que es sencillamente la realización del viejo sueño del "deseo de completud", esa necesidad de confundirse con el otro, de ser dos, pero al mismo tiempo una unidad perfecta y satisfecha.

Claro, todavía entonces ambos se sienten por encima de toda trivialidad terrenal, creyendo que el otro tiene TODO, que solo pueden vivir si el otro está cerca, y que darían lo necesario para asegurarse siempre su amor.

La confianza

Luego de algún tiempo, ese enamoramiento va abriendo espacios y se reemplaza por una relación en la que priman la confianza, el compañerismo y los proyectos compartidos. Es entonces cuando el idílico enamorado se convierte en una persona común con sencillas cualidades terrenales. ¡Qué momento tan crítico!, ¿no? Porque el tránsito desde el enamoramiento hacia el amor requiere la aceptación de la realidad del otro y de la propia, para poder seguir adelante. Ahora sí: llegó el momento de elegir y establecer un nuevo proyecto común. ¡Y ojo, que en este nuevo estado amoroso, con gran compañerismo, no estamos excluyendo la pasión ni la sexualidad placentera!

La rutina

Es ahora cuando la sexualidad puede nutrirse de un diálogo generoso y con respeto, y al mismo tiempo deja que aparezcan los sentimientos y los nuevos deseos. Pero también está ese lado B tan temido: porque en esta etapa, a pesar del proyecto en común, la convivencia puede tornarse un enemigo, con gestos vacíos y caricias mecánicas. Y vivir juntos a veces supone una enorme afrenta para el amor; es entonces cuando no debemos permitir que la sexualidad se empobrezca, ¡sino todo lo contrario! Es momento de trabajar para evadir la rutina y cuidar mucho la relación amorosa. Tener en mente que "solo estamos cambiando" es una buena manera para empezar a darse todo el tiempo posible, para crear y defender un espacio de intimidad. Conquistar al otro diariamente, divertirse y estimular las fantasías.

No olvidemos que, más allá de lo predeterminado biológicamente, el bienestar de las personas depende directamente de sus conductas y actitudes. Pensalo así: cada pensamiento genera una emoción que moviliza un circuito hormonal que impacta en varios trillones de células del organismo. Y las conductas que generan serotonina son muchas (¡y todas empiezan con "s"!): la serenidad, el silencio, la sabiduría, el sabor, el sexo, el sueño y la sonrisa. ¿Y qué nos genera esto? Tener mejor ánimo, provocar el acercamiento, la amistad y el amor entre las personas.

El trabajo cotidiano

Crédito: Corbis

Nuestro perfil biológico se modifica cuando estamos tranquilos, por eso sería bueno fortificarnos con actitudes y pensamientos adecuados.

El verdadero amor dista mucho del romanticismo, y tampoco se vincula únicamente con lo erótico; tiene mucho más que ver con el trabajo permanente y el cuidado que se profesan dos personas realmente comprometidas.

Todos los que alguna vez hemos estado enamorados sabemos que no existe afrodisíaco más poderoso que el amor. El amor enciende los corazones y los cuerpos.

Todo adquiere una dimensión diferente y la sexualidad de esos momentos deja huellas imborrables, que dan paso a esa forma de amor más tranquila y permanente que da como resultado una pareja a largo plazo.

¿Qué opinás del amor duradero? Además: ¡Volvé a chapar! y 5 preguntas y respuestas sobre sexualidad .

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