Sexo y feminismo: ¿cómo impacta en lo que hacemos en la cama?

Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Shutterstock
Ana Paula Queija
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7 de junio de 2019  • 13:39

Se lo preguntamos a la sexóloga Cecilia Canzoneta, más conocida como Lic. Cecilia.Ce y ésto es lo que nos contestó:

"El feminismo es un lugar de liberación masculina"

El feminismo no es una guerra de mujeres contra hombres, sino una lucha por la caída de una sociedad patriarcal de la cual todos somos víctimas. En ese contexto, se empieza a cuestionar el concepto de "lo masculino". Su definición de seguro y agresivo, la idea de ser imponente y "ganador", les ha traído un alto nivel de exigencia y de presión social que fue reprimiéndolos, generando violencia, culpa y vergüenza. Fue una sobreadaptación a un rol que tuvo un costo emocional importante, y que en la mayoría generó una disociación emocional y una anestesia afectiva.

Hoy repensamos el clásico pacto masculino: un hombre puede ser sensible sin correr el riesgo de ser catalogado como "maricón". Y ante la caída de su omnipotencia, los hombres empiezan a preguntarse qué les gusta a las mujeres, sin que esto sea una herida en su ego: el placer del otro es, además, mi propio placer.

Dentro de tantos cambios, el feminismo plantea nuevas formas de relacionarnos, se cuestiona el modelo de amor romántico, hacia algo más real y genuino. Comienza a instalarse una forma de vincularnos más amorosa, responsable y empática, no desde el consumo de cuerpos sino como seres sintientes. Esto también corre al hombre de la necesidad de "levantar" compulsivamente porque en eso no se le juega su masculinidad, y puede empezar a vincularse con libertad y responsabilidad.

La revolución feminista es una revolución sexual.

Por estos motivos que estamos viendo en las relaciones sexuales de estos tiempos:

  • Tanto hombres como mujeres comienzan a reconocer su propio deseo y su voz individual.
  • Empezamos a pedir y a escuchar.
  • Nos replanteamos la idea del hombre activo y la mujer pasiva, por la cual se le exige al hombre un desempeño determinado.
  • La mujer ya no se coloca en un lugar de objeto, sino que se reclama sujeto con derecho al goce.
  • El hombre ya no tiene que hacer todo en la cama él solo.
  • Hay menos presión puesta en el varón que debe llevar adelante el encuentro sexual, menos foco en su pene, en su erección y en su rendimiento.
  • Se corre la mirada fálica sexual y se abre a nuevas formas de goce.
  • La sexualidad ya no se centra en el coito, se rompe con la idea de una "previa para" y se la entiende como un todo.
  • Las parejas gozan más allá de la penetración, y los hombres disfrutan de su cuerpo entero, se permiten explorar zonas erógenas sabiendo que las prácticas sexuales no son orientaciones sexuales y que el cuerpo es todo un terreno para el disfrute.
  • Lejos de vivir esto como una amenaza, es una oportunidad de diálogo, apertura y conocimiento donde ambos se benefician. Ellos, porque pueden relajarse, y ellas, porque pueden descubrir su placer y disfrutarlo.
  • Buscamos correr al hombre de la responsabilidad única del éxito sexual.

En definitiva, es una reivindicación del propio goce para ambos, sin género y más real.

Quién es y qué hace

  • Es sexóloga y psicóloga sistémica.
  • Divulga contenidos sexológicos en su cuenta @lic.ceciliace y en medios de comunicación.
  • Creó las Beer&Sex Nights, un espectáculo de ciencia, sexo y humor.

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