Sexo tántrico. La manera de llegar al orgasmo seco

Fuente: Archivo
Denise Tempone
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26 de diciembre de 2019  • 02:54

En general, la mayoría de nosotras pensamos que los orgasmos masculinos son algo muy sencillo, lineal y predecible. No somos únicamente nosotras las que lo pensamos así: ellos también suelen quedar atrapados en las representaciones básicas que se vienen reproduciendo sobre la masculinidad hace siglos. Los orgasmos masculinos, sin embargo, pueden ser muy complejos y misteriosos. La eyaculación retrógrada y los llamados "orgasmos secos", son prueba de eso.

Usualmente, hombres y mujeres asociamos el orgasmo de los hombres a esa eyaculación clásica visible, vital, extrovertida. Esto suele ser así, pero no lo es siempre ni obligatoriamente. En realidad, la eyaculación no tiene necesariamente que ver con el orgasmo. En los hombres, se da segundos después de haber alcanzado el clímax e incluso puede no darse ¡habiéndolo alcanzado! En pocas palabras, un hombre puede tener un orgasmo sin expulsar semen. Y esto puede darse de manera voluntaria o involuntaria. Intrigante ¿no? Veamos las razones.

Agotamiento de reservas

En los hombres jóvenes, el periodo refractario, es decir, de recuperación tras un orgasmo, puede ser realmente muy corto. Ellos pueden volver a tener una erección y un orgasmo incluso antes de que su cuerpo haya tenido tiempo para "fabricar" más semen.

Eyaculación ¡pero para adentro!

Suena extraño, pero puede que tu amante haya eyaculado estando en plena acción con vos ¡y ni te hayas enterado! La eyaculación retrógrada tiene lugar cuando el fluido que va a ser expulsado retoma su camino hacia adentro y se re-direcciona directo hacia la vejiga. Lo que termina saliendo al exterior es muy poco o nulo. En este caso, el semen queda dentro de su propio cuerpo para ser eliminado luego a través de una orina que sale más turbia que lo usual. Este tipo de eyaculación puede ser intencional, en un hombre entrenado para lograrla, o parte de una disfunción sexual originada por un problema físico. Miremos esto más en detalle.

Cuando la eyaculación retrógrada es involuntaria, es usual que la causa sea física, de manera pasajera o crónica. Es frecuente que suceda como consecuencia de la cirugía de próstata, por la diabetes, las lesiones de la columna vertebral y la ingesta de determinados fármacos. En realidad, no trae grandes problemas funcionales, a sus cuerpos no les hace mal este mecanismo de liberación interno. La situación se complica únicamente cuando el hombre quiere buscar un hijo y, al no lograr sacar el semen de su cuerpo, no logra fecundar a la mujer. Como el semen existe, en esto casos se puede apelar a técnicas de inseminación artificial.

En algunas ocasiones, la eyaculación involuntaria se da en hombres sin problemas físicos durante la relación sexual. En estas ocasiones, ellos simplemente sienten que "se pasan", es decir, experimentan sensaciones muy placenteras comparables con la del orgasmo pero no logran eyacular "hacia afuera" y tampoco pierden la erección. Es usual que, por desconocimiento de sus cuerpos y falta de educación sexual, ni ellos mismos se den cuenta de que acaban de experimentar una eyaculación retrógrada.

La eyaculación retrógrada voluntaria es algo distinto y es a lo que hacen referencia aquellas prácticas del tantra, el mindfulness y el sexo consciente para la cual algunos hombres se entrenan. El mecanismo que habilita esta técnica tiene mucho para enseñarnos sobre la sexualidad masculina. Para empezar, que el orgasmo masculino antecede a la eyaculación. Sí, los hombres empiezan a experimentar el clímax antes de comenzar a expulsar el semen. Y es en ese momento, llamado "punto de emisión", cuando pueden actuar para frenarlo. Se trata de unos mili-segundos que valen oro en lo que a términos de control se refiere. Muchos hombres adoptan el desafío de conocer y controlar sus cuerpos para convertirse en mejores amantes. Ellos lo consideran parte de una educación sexual que les permite una visión más expansiva de la sexualidad masculina, una que va más allá del acto repetitivo de masturbarse mediante una frotación básica, furiosa y apurada que luego repiten en sus encuentros sexuales con mujeres.

Cómo lograrlo

Para lograr la eyaculación retrograda existen técnicas más o menos complejas.

  • La primera es la misma que se les enseña a los eyaculadores precoces. Consiste en parar de bombear o frenar la penetración sin bombeo y presionar con el dedo pulgar la uretra, es decir, la punta del pene, donde está la salida del conducto por el que salen la orina y el semen.
  • Luego, hay quienes presionan fuertemente en la base de los testículos y del pirineo. Con esto se consigue cerrar el conducto lo cual impide que el semen salga al exterior. Este sistema lo suelen usar quienes se inician en el tantra cuando aún no son capaces de retener la eyaculación a través de la energía mental que fomenta la práctica. Este remedio no provoca ningún problema, pero solo debe ser usado como método de urgencia y no como un método habitual.
  • Finalmente, el nivel "master" es la técnica tantra. Lo que busca es demostrar que la mente tiene más control que los meros reflejos instintivos del cuerpo. A través de la respiración y los pensamientos, el hombre es capaz de experimentar el orgasmo o una sensación orgásmica, es decir, sumamente placentera, y frenar la eyaculación.

La capacidad de disociar de la eyaculación y el orgasmo de forma voluntaria permite que los hombres mantengan la erección y la motivación para continuar con un encuentro sexual o bien la práctica en solitario con una conciencia mayor de sus sensaciones y emociones, algo no demasiado difundido en nuestro contexto cultural actual.

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