Sexo: "No cortemos"

Crédito: Corbis
¿Qué sucede cuando el miedo a que se termine la relación se instala en la pareja? Cómo podemos evitar que las inseguridades se proyecten en el vínculo.
María Gabriela Palleros
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3 de mayo de 2016  • 00:20

No podemos hablar con exactitud de sobre cómo surgen estas crisis, pero lo que sí sabemos es que una vez que los miedos y las ansiedades se convierten en un tema recurrente en la pareja, la termina desestabilizando al punto de probar al máximo su grado de resistencia. Cuando nos centramos en hacer que las cosas funcionen perfectas únicamente motivados por la inseguridad que nos genera pensar que se pueda llegar a terminar la relación, no hacemos otra cosa que acelerar su ruptura. Esto sucede principalmente por dos motivos, primero, porque el miedo es mal consejero cuando se trata de cuestiones afectivas, y segundo, porque creer que el amor es sólo hacer que las cosas funcionen, es estereotipar algo tan espontaneo y natural como es el equilibrio que se genera en cada relación.

A veces el miedo parte solo de uno de los miembros de la pareja, quien empieza cargar en el vínculo sus propios fantasmas, otra veces, las inseguridades son alimentadas e incentivadas por los dos, pero el punto no está en debatir en cómo se llegó a esa situación, sino en poder corrernos de ese lugar sin quedar atrapados en las ideas y vueltas que vienen implícitas en este tema. Si dejamos que el miedo domine la relación, que nuestras acciones respondan a él, y sostenemos el "no cortemos" por sobre todas las cosas, el esfuerzo termina siendo en vano, dado que no se puede marcar el curso de una pareja, ni tampoco digitar su final, debemos comprender que la misma posee un ritmo propio del cual nos resulta imposible adueñarnos de su control absoluto.

Por supuesto, que ponerlo en palabras nos resulta mucho más simple que ponerlo en acciones, y más cuando sabemos que en el terreno de lo emocional, lo lógico no se destaca por tener un gran desempeño, pero intentar lograr quitar lo irracional de nuestras inseguridades es, muchas veces, la puerta de salidas a las crisis. Mientras más nos estanquemos en los miedos, más reales los volvemos, dándole un peso y una repercusión en la pareja que termina empujándola a lo que tanto temíamos que suceda. Actuamos generando lo que en psicología se conoce como profecía autocumplidora, tanta entidad le damos a nuestro miedo de "cortar" la relación, que empezamos a realizar conductas que terminan conduciéndonos, poco a poco, al final que tanto queríamos evitar; convertimos en verdad lo que al principio solo fue una premisa motivada por nuestra inseguridad.

¿Qué hacemos cuando los miedos inundan la pareja?

-No cerrarnos al diálogo. Creer que somos los dueños de la verdad es lo que hace cada vez más fuertes a nuestros temores infundamos. Necesitamos hablar sobre nuestros miedos intentando ser permeables a la mirada del otro, dado que no van a repercutir solo en uno mismo, sino que la existencia de ellos afecta a los dos y es justamente la pareja la que debe luchar para desactivarlos.

-Evitar que acaparen el vínculo. Cuando la relación se ve jaqueada por las inseguridades, empieza a agotar sus recursos llevándolos hasta el extremo. Si esta situación se sostiene en el tiempo, el desgaste empieza a ser tan fuerte que quiebra todos los pilares sobre lo que se sostiene la pareja.

-No incentivarlos. Centrarnos en lo que queremos, en lugar de a lo que le tememos. Para esto es importante intentar que los miedos propios no determinen nuestras conductas, y mucho menos se impregnen en nuestras decisiones.

-Preservar el amor. Usar nuestra relación como proyector de nuestros temores, es no entregarse a lo esencial que posee todo vínculo amoroso. No se puede amar desde la inseguridad, dado que es imposible construir lazos sólidos si no existe la confianza básica necesaria para llevarlos adelante.

Por lo tanto, es importante comprender que no se trata del miedo a que cortemos, o a que la relación se termine, si no que cuando estos temores saltan a luz, hay un montón de inseguridades que subyacen en el trasfondo. No debemos ignorar el tema, si no trabajar para que no se vuelva recurrente en el vínculo y lo termine desgastando. Por eso es necesario quitarle su carga irracional y dejar de leer cada inseguridad como amenaza, debemos enfocarnos en fortalecer la confianza en vez de debilitarla. Todo esto requiere un esfuerzo de la pareja para lograr ese cambio de lectura que será la que llene de recursos a la relación para sortear estas situaciones, solo modificando nuestra forma de razonar y enfrentar los miedos, lograremos que ellos no dominen el vínculo, como bien lo expresa una famosa cita de Albert Einstein: nunca es posible resolver problemas con el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos.

¿Y vos? ¿Cómo manejas este tema con tu pareja? Más notas: Sexo y pareja: no nos escuchamos y La importancia de no ser nuestros propios enemigos

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