Sexo y pareja. "Tengo 40 y un amante de 20"

Fuente: OHLALÁ! - Crédito: @flori.rodri
Denise Tempone
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25 de octubre de 2019  • 21:06

No hay nada más suculento que una charla de complicidad femenina. Cuando las condenas no están presentes y el tabú se hace a un lado, lo que sale es jugoso y nutritivo, ayuda a pensar temas íntimos desde nuevas ópticas y a darnos permisos inesperados. En un época repleta de revelaciones sobre nuestro placer y sexualidad, ciertos encuentros tocan a algunas pero nos sacuden a todas. Sol me contó su romance con Noah apenas la conocí. La historia me pareció interesante pero sus reflexiones al respecto mucho más. Esta es la historia:

Cuestión generacional

"Mi sorpresa cuando Noah me contó que su primer amor fue Kylie Minogue fue enorme. No por ella, que es hermosa, sino por el contexto. Me dijo: 'Yo tenía cuatro años y ella recién sacaba Can't get you out of my head'. Hice vertiginosos cálculos mentales. La canción había salido en el 2003. En mi línea biográfica, cuando ese tema explotaba, yo cursaba mi cuarto año de facultad. En 2003 yo sólo pensaba en recibirme mientras que él aún no entraba a la salita de cinco. Mamita, el vértigo.

Es muy extraño contarle a alguien cómo era el mundo antes de que naciera pero a menudo me descubro a mi misma hablándole a Noah sobre cómo era tener que esperar a que la radio pasara cierta canción para grabarla, cómo era espiar canales codificados para ver algo de porno, cómo era comunicarse cuando no existía Internet. Tuve el gran honor de hacerle escuchar por primera vez la canción del Mundial '90. A veces no puedo creer que no conozca algo. No concibo cómo no vino con un chip cargado de cierta data. Sí, es así, es muy extraño contarle a alguien cómo era el mundo antes de que naciera, especialmente si ese alguien ahora es tu amante

Yo ya casi estoy en los 40. Él recién inaugura sus 20. No sé qué estaba haciendo ese día de julio en que nació pero sí recuerdo lo que hice ese año. En 1999 conocí a mi mejor amiga. Este año cumplimos dos décadas de amistad. Cuando nos conocimos, ella y yo ya estábamos teniendo sexo y teníamos nuestras historias, lo cual, muy a mi pesar, significa algo bastante movilizante: este chico, mi amante, podría ser mi hijo. Otra vez el vértigo".

Aventura internacional

"Yo no lo busqué ni lo hubiera buscado. Él vino a mí. Había llegado a Buenos Aires solo, desde Australia, para trabajar en una organización solidaria. Su idea era quedarse un tiempo acá y luego moverse por Latinoamérica. Yo lo recibí en mi casa como huésped de Airbnb y aunque ya en su foto su pelo rubio y cuerpo surfer me llamaron la atención, su edad neutralizó cualquier tensión sexual en mí. Él sin embargo, dice que la atracción que sintió fue inmediata. Dice también que pensó que nuestra diferencia de edad era enormemente menor. Como sea, poco a poco comenzó a hacerme consultas sobre la vida en Argentina. Las charlas sobre cómo debía manejarse en esta parte del mundo y qué movimientos le convenía hacer con su presupuesto, comenzaron a ser más íntimas y extenderse hacia la madrugada. Cuando me quise acordar, también hacia afuera de la casa.

Su manera de rastrearme, de preguntarme a dónde estaba, de querer participar en mi itinerario diario hicieron que eventualmente, termináramos en alguna que otra fiesta juntos. Comenzó a llamarme la atención que él fuera absolutamente capaz de sentirse estimulado y no amenazado por mi entorno: la mayoría de mis amigos tienen al menos 15 años más, personalidades fuertes y carreras armadas. Él parecía capaz de conectarse con todo el mundo al tiempo que revelaba un poderoso universo interno, un sentido de saber quién era".

Sexo insaciable

"El beso que lo conectó conmigo en el siguiente nivel sucedió en el sillón de mi casa, después de una de esas salidas. Fue tan natural que ni recordé su edad. Hasta la cama hubo pocos metros. Y de ahí, un pasaje a otro mundo. Reencontrarte a los 40 con el sexo de los 20 es fascinante. Es asombroso que se hable tanto de los hombres de 40 con chicas de 20 como una atracción lógica pero, sexualmente, debería ser al revés. Hace siglos que no tenía un amante con tanta resistencia, tantas ganas, tanta potencia. En general se pone el foco en lo buenas o malas que estamos las mujeres a cierta edad, pero nunca en lo que dejan de rendir en la cama los hombres a medida que pasan los años. Su energía sexual es apabullante y esa intensidad me hizo reencontrarme con la mía. El potencial de la sexualidad femenina es infinito: mientras nuestro deseo esté encendido, podemos seguir el tren del amante más insaciable, a cualquier edad. No me extraña que semejante potencial sea un tabú. Entiendo que en un mundo de hombres realmente dé miedo y que entonces se condene el triple esta clase de encuentros.

Ingenuidad e ideales

Después bueno, nuestras charlas son tan inquietantes como profundas. En él no existen los tabúes más adultos y siempre hay algo muy fresco en su forma de mirar el mundo. ¿Cuántas veces me enamoré? ¿Quiero tener hijos? ¿Me interesa casarme algún día? ¿Cuántos amantes tuve? ¿Cuál fue el hombre más grande con el que estuve? Muchas, muchísimas charlas me obligan a hacer una retrospectiva de mi vida a una edad en la que ya aprendí que acumular no sirve de mucho, que cada experiencia es única y que algunas verdades no suenan muy bien. Recuerdo lo ofuscado que se sintió cuando le revelé que probablemente el mejor sexo de su vida no fuera con el amor de su vida. No lo vi venir pero, al parecer, el comentario golpeó contra un potente ideal joven. Uno que yo también tuve hasta que entendí lo separados que podían ir esos carriles. De todas formas, jamás veo en sus ideales signos de inocencia ni lo hago sentir avergonzado por tenerlos. Al contrario, me avergüenza a mí confesarle mis a veces cínicos descubrimientos. Tal vez el mundo a él, se le revele diferente.

Mi kilometraje y tanto "taco gastado" me hacen pensar en esta historia como un fugaz regalo del cielo con envío a domicilio y ya. Al mismo tiempo, hay algo en su actitud que me obliga a dejar un margen para la sorpresa. Noah me conecta con un tipo de masculinidad que hace tiempo no sentía. Esa que va al frente sin contemplar las supuestas desventajas de algo, la falta de perspectiva o experiencia. Esa clase de masculinidad que no registra impedimentos y que, definitivamente, está dispuesta a aprender para conquistar. Sospecho que saberse con resto para ir y venir las veces que sean necesarias le da una audacia particular. Yo no subestimo esa audacia. Tal vez yo le estoy contando el pasado pero puede que él me esté mostrando el futuro".

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