Sexo y pareja: “Haces más planes con tus amigos que conmigo”

Crédito: Latinstock
Cómo hacemos para sostener una relación si la otra persona nunca nos da espacio en su vida social; a continuación, te contámos qué podés hacer si sentís que nunca sos la prioridad en la agenda del otro.
María Gabriela Palleros
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29 de diciembre de 2017  • 00:20

Antes que nada, vamos a arrancar diciendo que no se trata de una competencia, es decir, no es cuestión de ver cuántas veces sale con los amigos y cuantas veces elige salir con vos, sino de poder registrar cómo te sentís con esa situación. Vale la aclaración porque no todas las parejas funcionan con la misma dinámica. Hay relaciones en la cual un tema de este estilo no tiene peso dado que ambos se sienten a gusto con como manejan su vida social, pero lo cierto es que cuando esto no se da así y uno de los dos no está conforme se empieza a gestar una tensión que se convierte en una alerta clara de quiebre.

No es celos de los amigos, es la sensación de no sentirnos elegidos por el otro. Muchas veces los conflictos por este tema radican en la creencia de considerar que uno no es lo suficientemente importante en la vida de la otra persona y que, justamente, por esa razón no nos elije para compartir su tiempo libre. Esto no siempre es así porque tiene que ver con la manera de relacionarse que posee cada uno y con lo que le baste o no para sentirse amado. Se vuelve muy complejo desactivar el conflicto porque no todas las relaciones logran de entrada poder establecer sus límites y mucho menos detectar qué es lo que puede afectar al vínculo.

Generalmente, cuando dos personas dentro de una pareja tienen visiones muy diferentes respecto a la manera de manejarse en su tiempo libre las crisis no tardan en llegar porque por más que uno haga un esfuerzo por sobreadaptarse, ya sea de un lado o del otro, es imposible llevar una relación adelante si esto no es genuinamente elaborado. Por eso, son situaciones difíciles de pasar por alto, por más se las intente con más fuerza van a saltar a la hora de transitar cualquier conflicto, con más fuerza. Además tiene que ver con lo estructural de la relación, por lo tanto si ambos no logran llegar a un acuerdo al respecto, muy difícilmente puedan preservar la pareja.

¿Qué debés considerar al momento de enfrentar juntos esta situación?

•La empatía. No sólo se trata de ver lo que te pasa a vos, sino poder ver lo que le pasa al otro también. El punto es ampliar el registro que tiene cada uno para poder trabajar en lo que está afectando al vínculo, evitando poner el foco en quién tiene razón, sino en cómo solucionarlo.

•Corrernos del enojo. Enojarte con el otro no soluciona el conflicto ni tampoco garantiza sentirte mejor con vos misma. Es importante aprender a discutir desde el dialogo constructivo porque podemos hablarnos horas, pero si realmente no nos escuchamos, es imposible aportar alternativas frente a una situación de este tipo.

•No insistir en cambiar al otro. Creer que la persona que tenés al lado está equivocada y nosotros tenemos la verdad de cómo debe funcionar la pareja es un error común y de gran magnitud. Dado que, a veces, no es que el otro haga algo mal, sino que simplemente no es compatible con lo que nosotros esperamos de la relación.

•Tomar decisiones. Si lograron expresar lo que a cada uno le pasa respecto a esta situación, pero no colaboran en encontrar un punto intermedio en el que se sientan a gusto los dos van a tener que reflexionar si ambos eligen sobrellevar permanente la tensión conflictiva de este tema.

Desde ya, que no se trata de un conflicto insalvable, a veces este tipo de situaciones surge justamente cuando una pareja va construyendo sus propios límites y es parte de su crecimiento, por lo tanto, sirve para que la relación pueda evolucionar e ir encontrando la dinámica que le resulte más funcional. También es importante detenerse a observar cuánto repercute en tu vida afectiva lo que hace el otro. Si nosotros permanentemente vivenciamos que para la persona que tenemos al lado, somos una opción en lugar de ser una prioridad y que a pesar de intentar una y otra vez encontrar una solución como pareja, siempre terminamos sintiéndonos igual es importante poner en relieve esa sensación. A veces no es desamor, es que lo que la otra persona es capaz de darnos no se ajusta a lo que anhelamos para nuestra relación y si eso no te hace sentir plena debés ser consciente para elaborar los cambios que querés para tu vida porque como se suele decir: soltar duele, pero insistir en lo que no nos hace feliz, duele más.

¿Y vos? ¿Tuviste alguna vez un conflicto de pareja por este tema? ¿Cómo lo solucionaron? además: Sexo y pareja: "No estamos listos para el compromiso" y Sexo y pareja: "Me cansé de ser la novia eterna"

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