Sexo y pareja: ¿por qué me limitás?

Crédito: Latinstock
María Gabriela Palleros
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7 de junio de 2016  • 00:00

Muchas veces, las palabras de las personas que nos rodean, funcionan como trampolín para ir atrás de aquello que anhelamos alcanzar, pero a veces ocurre todo lo contrario. Te paralizan. Te limitan en tu crecimiento. Por eso, es muy importante detectar esos momentos en que el discurso de los demás actúa como un ancla que nos deja inmóvil y fijos siempre en el mismo lugar. Ante un mínimo nuevo desafío que nos proponemos aparece un "pero" ajeno que lo derrumba todo y nos deja tambaleando sin saber qué rumbo tomar.

Por supuesto, somos lo suficientemente maduros para tomar decisiones por nuestra cuenta , pero a la hora de la verdad, las opiniones de los que están alrededor de nosotros no dejan de pesar.

No es un tema simple, porque no se trata de que el mundo está en contra de nosotros y que por eso no nos dejan hacer lo que queremos, si no que algunas veces los discursos que más nos limitan provienen de las personas que más queremos. En este punto es cuando se complican las cosas, porque nos resulta imposible distinguir entre lo que nosotros creemos y lo que cree el otro. Por eso, es imposible quitarle valor a esas palabras porque de un modo determinante consiguen tener peso en nuestras decisiones.

Si nos detenemos en la pregunta de "por qué nos limitan" es necesario tener en cuenta que no siempre se trata de un proceso consciente, dado que en varias oportunidades actuamos como receptores de las inseguridades de los otros, y sobrecargamos con miedos ajenos nuestros proyectos casi sin darnos cuenta. Aprender a discriminar cuales son los límites que nos imponen es el primer paso para poder decidir libremente sobre lo que queremos. Al movernos en diferentes contextos, muchas veces tenemos que superar los techos que nos fijan, y que se transforman en topes que debemos trabajar para saber si son realmente nuestros o su existencia depende de la influencia que tiene la mirada de los demás. No se trata de encontrar un culpable respecto a quien nos limita, si no de poder no empantanarnos con los "no" de los otros.

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Nadie puede hablarnos a ciencia exacta de nuestros límites, somos nosotros los encargados de descubrirlos. Crecemos en base a las decisiones que tomamos, y si permanecemos en ambientes que nos no permiten hacerlo, nos terminamos atorando, y ahogamos todo nuestro potencial en vez de convertirlo en fuerza de acción. Ningún desafío viene con "red" de seguridad, nadie puede decirnos que todos los cambios que hagamos van a ser acertados, pero cuando siempre recibimos un freno de antemano, vamos perdiendo el incentivo por intentarlo, y eso se convierte en el mayor error en el que podemos caer.

¿Qué tener en cuenta cuando nuestro contexto nos limita?

  • No temerle al cambio. Muchas personas consideran que lo estable es sinónimo de felicidad, por eso todo proyecto nuevo lo viven como una amenaza de poder perder lo logrado. Somos nosotros los que necesitamos distinguir si esa creencia se sustenta con la realidad, en vez de asustarnos y evitar cualquier posibilidad que nos permita cambiar.
  • Aprender a tomar decisiones. Cuando basamos nuestras elecciones en las opiniones de las personas que nos rodean, delegamos nuestra responsabilidad en los otros, y todo "no" va a ser leído como un impedimento. Nadie puede decidir qué es lo mejor para nuestra vida, más que nosotros mismos.

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  • Tener claras nuestras metas. Si nosotros no sabemos lo que queremos, cualquier limitación que nos venga desde afuera nos va a servir de excusa para no movernos y quedarnos siempre en el mismo lugar. Sólo centrándonos en nuestros objetivos podemos vencer cualquier freno que nos intenten imponer.
  • Soltar inseguridades ajenas. No debemos repetir discursos que no son nuestros y que nos atan a las experiencias de los demás. Transitar la vida cargando los miedos de los otros es la limitación principal para nunca asomarnos hacia lo nuevo.

Por lo tanto, cuando se trata de limitaciones siempre debemos corrernos del "quien" nos limita, y centrarnos en "qué" hacemos nosotros con esa limitación. No podemos aferrarnos a las excusas los otros para no alcanzar lo que nos proponemos, somos siempre los responsables de los frenos que elijamos adoptar. Apostar a lo nuevo siempre implica poder vencer no solo los obstáculos externos sino los propios, y ese es un trabajo personal el cual no puede estar teñido por el discurso de los demás. Debemos descubrir qué es lo que queremos para nuestra vida, porque ahí va a estar la clave de cuál es nuestro techo y de cuanto estamos dispuestos a dar para lograrlo. Nadie puede asegurarnos hasta donde podemos llegar, si aún nosotros mismos no lo sabemos, como dice una famosa frase: que no te digan que el cielo es el límite, cuando existen huellas en la luna*

¿Y vos? ¿Qué opinas del tema? ¿Sentiste alguna vez que tu entorno no te permite crecer? ¿Cómo hacés para lidiar con las inseguridades de los otros? Explorá también: Aprendé a tomar decisiones y hacerte cargo , Aprendé a elegir y Los miedos que nos atan

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