Sexo y pareja: “Tu familia, ¿es TU problema?”

Crédito: Latistock
¿Qué sucede cuando los asuntos familiares se convierten en un problema para la relación? ¿Cómo lograr poner límites entre lo que es la familia de origen de cada uno y lo que es la vida en pareja?
María Gabriela Palleros
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31 de agosto de 2017  • 00:45

Vamos a arrancar diciendo que cuando uno se enamora de alguien, no se enamora de un ser aislado, sino de una persona que tiene su propio universo, del cual seguramente, muchas cosas nos van a encantar, y algunas otras no tanto. Aunque esto parece obvio, lo deja de ser cuando empezamos a encontrarnos con aspectos del otro que no concuerdan con como somos nosotros. Las familias entran en este marco, porque no todas son iguales, y lo que damos por común para algunas, es totalmente extraño para otras. Por lo tanto, cuando nos ponemos en pareja, se encuentran dos lecturas diferentes de lo que es la vida familiar, y no es raro, que surja más de una fricción en relación a este tema.

No todas las familias se comunican del mismo modo, ni reaccionan igual frente a los mismos hechos. Están las que necesitan contarse todo, que permanentemente tienen que estar informados sobre lo que le pasa a sus miembros, y también están las que aman que cada uno respete su espacio para no sentirse invadidos. Cuando dentro de una pareja alguno de los dos quiere imponer su visión familiar sobre la del otro, se genera una situación de tensión, que sin duda, termina en conflicto.

¿Por qué sucede esto? Porque nos cuesta comprender algo que nos resulta totalmente ajeno a nuestra forma de pensar. Nos planteamos como puede ser que la persona que tenemos al lado se comporte tan diferente a nosotros con su familia, y encima pretenda que nos comportemos de la misma manera. No es poco común, que cada uno termine pensando que es el otro es el que está equivocado, y lo que comenzó siendo un asunto netamente familiar, se convierta en un problema que desborda a la pareja.

No se trata solamente de distintos tipos de dinámicas dentro de una familia, sino que es un punto mucho más extenso, tiene que ver, también, con maneras de tratar temas, de enfrentar situaciones, de compartir información. Implica aprender a delimitar hasta donde llega nuestra vida en familia y a donde empieza nuestra vida en pareja. Si pretendemos mezclar todo, lo más probable es que el otro se sienta incómodo y le moleste todo lo que tenga que ver con nuestro ámbito familiar que no se asemeja al suyo. Por esta cuestión y muchas más, es sumamente importante poder construir una nueva visión que los incluya a los dos y en la que logren sentirse a gusto con la misma. Para esto es fundamental que la pareja tenga en cuenta:

•Ser flexibles. El mundo no es como nos criaron o como creemos que tiene que ser, si nos mantenemos en posturas inexorables, nunca vamos a poder tener empatía con la persona que tenemos al lado.

•Marcar límites. Cuando nos ponemos en pareja, formamos un nuevo sistema, que se separa del sistema familiar de origen, y es necesario que ambos sean conscientes de esa diferencia para que puedan juntos establecer sus propias reglas y no intentar a toda costa repetir modelos.

•Estar ambos de acuerdo. Los dos deben estar seguros de que la postura que adopten es lo más favorable para preservar la relación y que va a pasar a ser su sello propio para hacerle frente a las cuestiones familiares.

•Respetar las resoluciones que se tomen. Los acuerdos que establezcan deben ser cumplidos, porque nada genera más decepción dentro de una pareja que ignorar las decisiones a las que llegaron juntos.

Una pareja que se forma es un sistema nuevo que nace, que tendrá sus propias reglas y sus propios límites. No podemos pretender cambiar la visión familiar del otro y mucho menos cambiar la que posee su familia, ni tampoco sobreadaptarnos a lo que no nos hace bien, por eso es importante no estancarse en discusiones sin sentido, sino enfocarse en lo nuevo que podemos construir juntos, desarrollando nuestra propia lectura, sin la presión de tener que repetir esquemas.

Oponernos a la familia de la persona que tenemos al lado, no es la solución porque lleva al terreno de la pareja asuntos que no deberían estar, generando en la misma un desgaste innecesario. Amar al otro no significa hacer que las cosas encajen, sino intentar acomodarlas del modo que sea funcional para los dos. Cuando comprendemos que no necesitamos cambiar al otro ni que el otro nos cambie para ser felices juntos, entendemos una de las pautas más importante la vida en pareja, porque como se suele decir en la vida hay que tener la paciencia para aceptar las cosas que no se pueden cambiar, la fuerza para modificar las que sí se pueden, pero sobre todo la sabiduría para saber discernir entre ambas.

¿ Y vos qué opinas sobre este tema? ¿Alguna vez pasaste por una situación similar? Además: ¿ Sabés cuál es la frecuencia de sexo ideal? y Pareja nueva: "No somos ni un tráiler y ya te armaste la película"

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