Shanghái. Tres lugares imperdibles de la ciudad más moderna de China

China, un territorio de revelaciones.
China, un territorio de revelaciones. Fuente: Archivo - Crédito: Gentileza Revista Lugares. Cecilia Lutufyan
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1 de mayo de 2019  

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El mercado de grillos

Fuente: Archivo - Crédito: hanyuhennan

En el centro de la ciudad más moderna de China, el canto de los insectos puede ser ensordecedor. Basta cruzar una cortina de plástico para sentirse entre pajonales y lagunas. Es que en Shanghái existe un mercado para la venta y cría de grillos que ofrece desde larvas hasta especímenes del largo de un dedo. En frascos, jaulas de bambú o cajas de porcelana, hay miles de todos los tamaños, colores y precios (algunos llegan a valer cientos de dólares).

En China, los grillos son símbolos de la buena fortuna y felicidad. Algunos los cuidan como mascotas; otros, los compran para hacerlos pelear. Llegan a valer cientos de dólares.

La tradición de coleccionarlos persiste desde tiempos imperiales por ser símbolos de la buena fortuna y felicidad. Valorados por su canto, todavía es común escucharlos al entrar en casas de té o locales de libros usados. Muchos chinos los cuidan como mascotas, pero otros los compran para un deporte milenario que, aún hoy, es popular: la pelea de grillos.

Thames Town y Florentia Village

Thames Town cumple el idilio de cualquier turista: caminar por una Londres sin gente.
Thames Town cumple el idilio de cualquier turista: caminar por una Londres sin gente. Fuente: Archivo - Crédito: Pixabay

En 2001, para descongestionar la urbe, el gobierno autorizó la construcción de "pueblos" a imagen y semajanza de las ciudades europeas. Hoy son barrios suburbanos casi vacíos.

Dolce & Gabbana, New Bunren, Calvin Klein, Pucci son algunas de las marcas que se ven por las calles. Las imitaciones abundan y no solo incluyen ropa o tecnología; en China, original y copia tienen una relación más que fluctuante. En 2001, el gobierno autorizó la construcción de "pueblos" en las afueras de Shanghái a imagen y semajanza de las ciudades europeas. Así, con el objetivo de descongestionar la urbe, se podía pasear, ir de compras o vivir en falsos pueblos bábaros, españoles o suecos, entre otras nacionalidades. La política resultó un fracaso, por lo que estos barrios suburbanos están casi vacíos, a excepción de alguna que otra pareja de novios que van para sacarse las fotos del casamiento. Florentia ya es un outlet de indumentaria, mientras Thames Town, con su arquitectura típicamente británica, cumple el idilio de cualquier turista: caminar por una Londres sin gente.

Plaza Xiangyang

Fuente: Archivo

Los canteros con flores y los arbustos podados a la perfección proliferan por toda la ciudad, pero en este parque la tradición de los jardines chinos se combina con una vitalidad admirable. A cualquier hora se ven decenas de jubilados practicando artes marciales, jugando a las damas chinas o dibujando caligrafías con agua. Los poemas se evaporan en el suelo y dan pista a las parejas de danzas folclóricas, ball dance y grupos que hacen coreografías. Es cierto que los bailes en las veredas son comunes en el país asiático. La práctica, según cuentan, comenzó durante la Revolución Cultural a modo de propaganda y se extendió como pasatiempo en los 90. Para algunos hoy es una forma de nostalgia, para otros un ejercicio y para unos cuantos el momento para socializar. Sea como fuere, en esta plaza, las canciones típicas y modernas suenan día y noche e invitan a sumarse.

*Soy periodista y licenciada en Letras. Llegué a Shanghái en julio de 2017 para hacer un doctorado en literatura comparada. Entre palabras que no entendía, paisajes disímiles y olores nuevos, había una cara querible que me esperaba. Supe que, para mí, China siempre iba a ser un territorio de revelaciones.

(Producción: Julieta Mortati)

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